PISEF: arquitectura científica para blindar la sanidad y la inocuidad de la fruticultura exportadora

Una plataforma desarrollada por INTA Alto Valle y CIATI que redefine el diseño de planes sanitarios en manzano y peral, integrando registros, tolerancias internacionales, manejo de resistencia y modelos fenológicos regionales.
Audio de la entrevista a la ingeniera agrónoma Liliana Cichón. INTA Alto Valle.
Por Agrovalle
En una región cuya identidad productiva se forjó al compás de la exportación, la sanidad y la inocuidad no constituyen meros requisitos formales: son los pilares estructurales sobre los cuales se sostiene la competitividad del sistema frutícola. Bajo esa premisa nace PISEF —Plataforma de Información Sanitaria para la Exportación de Frutas— desarrollada por el INTA Alto Valle en articulación con el CIATI.
En diálogo con Agrovalle, la ingeniera agrónoma Liliana Cichón, una de sus creadoras y referente regional en sanidad vegetal, explicó el fundamento técnico y estratégico de esta herramienta que aspira a ordenar, sistematizar y elevar el estándar sanitario de la fruticultura del Valle.
Sanidad e inocuidad: los dos ejes de la exportación
“La región tiene una fuerte impronta exportadora desde sus orígenes”, recordó Cichón. En ese contexto, distinguió con precisión los dos grandes ejes que condicionan el comercio internacional de fruta fresca.
Por un lado, la sanidad, vinculada a la presencia de plagas cuarentenarias que pueden restringir o impedir el ingreso a determinados destinos. Por otro, la inocuidad, asociada a los residuos de plaguicidas y a los límites máximos permitidos por cada legislación.
“La presencia de insecticidas, acaricidas o fungicidas está regulada de manera diferencial según el país. Algunos principios activos están permitidos en Argentina, pero restringidos o incluso prohibidos en otros mercados, y además las tolerancias de residuos varían significativamente”, explicó.
Ese mosaico regulatorio —dinámico, complejo y disperso— fue el punto de partida de la iniciativa.
De las tablas en papel a la gestión integral del riesgo
En 2014, el equipo había elaborado tablas impresas con registros y tolerancias de plaguicidas. Sin embargo, la acelerada evolución normativa y la fragmentación de la información —distribuida entre SENASA, CASAFE, organismos internacionales y literatura académica— tornaban insuficiente ese formato.
“Decidimos avanzar hacia una plataforma digital que concentrara toda esa información y permitiera actualizarla periódicamente”, señaló.
PISEF no es únicamente una base normativa. Es, en términos metodológicos, una herramienta de toma de decisiones y un sistema de gestión del riesgo sanitario. Permite verificar:
* Si un principio activo posee registro vigente en Argentina.
* Qué tolerancia aplica en el mercado de destino.
* Si está restringido o prohibido en determinados países.
* Para qué plagas está autorizado.
* A qué familia química pertenece y cuál es su modo de acción.
La actualización será trimestral, con posibilidad de modificaciones inmediatas ante cambios regulatorios urgentes, superando una de las principales limitaciones del soporte papel.
Intervalo de Pre-Cosecha e IPC: precisión en la estrategia de residuos
Uno de los aportes técnicos más relevantes es la incorporación de dos parámetros clave: el tiempo de carencia tradicional y el IPC (Intervalo de Pre-Cosecha).
Mientras el tiempo de carencia asegura el cumplimiento de los límites argentinos, el IPC permite estimar el intervalo necesario para que el residuo desaparezca o resulte no detectable, aspecto crítico cuando se exporta a mercados con tolerancias más restrictivas.
“Si uno respeta ese intervalo, puede manejar estratégicamente la aplicación para evitar inconvenientes en destino”, explicó la especialista.
Este enfoque introduce un criterio preventivo y no meramente reactivo en el diseño de los planes agrícolas.
Resistencia: el talón de Aquiles de la Carpocapsa
La plataforma incorpora además información sobre clasificación química y modo de acción según los criterios de IRAC y FRAC, permitiendo identificar productos de la misma familia aunque se comercialicen bajo distintas marcas.
El objetivo es evitar rotaciones aparentes que, en realidad, implican repetir el mismo mecanismo de acción y acelerar procesos de resistencia.
“Tenemos un número limitado de activos para el control de nuestra plaga clave, que es la carpocapsa. Si los utilizamos de manera incorrecta, el riesgo de resistencia es altísimo”, advirtió.
La situación regional es preocupante. Según datos recientes del sistema de Carpogrados, el porcentaje de individuos de segunda generación que pasan a tercera ha aumentado drásticamente en las últimas campañas: de un 40–50 % histórico a valores que esta temporada podrían alcanzar entre el 80 y el 90 %.
Esa mayor acumulación de unidades fisiológicas de desarrollo se traduce en mayor presión poblacional en momentos cercanos a cosecha y, por ende, mayor riesgo de daño.
“Estamos visualizando un incremento de la plaga a nivel regional. Evidentemente habrá que evaluar nuevas estrategias”, sostuvo, dejando abierta la discusión sobre eventuales rediseños de programas colectivos de control.
El dato no es menor si se considera que la superficie frutícola regional ha descendido de 43.000 a aproximadamente 30.000 hectáreas en las últimas décadas, reduciendo la masa crítica del sistema.
Información integrada y acceso público
Además de registros y tolerancias internacionales —incluyendo mercados como Unión Europea, Estados Unidos, Brasil, Israel, México y Rusia—, la plataforma ofrece acceso directo a Carpogrados, Grafogrados, boletines sanitarios estacionales,
balances anuales y publicaciones técnicas de la estación experimental.
El acceso es gratuito, mediante registro con usuario y contraseña.
Un salto cualitativo en el estándar sanitario
PISEF constituye mucho más que una modernización tecnológica. Representa una transición conceptual: del cumplimiento fragmentario al diseño integral y estratégico del plan sanitario.
En un escenario donde la volatilidad regulatoria y la presión biológica aumentan simultáneamente, disponer de una herramienta que articule normativa, toxicología, manejo de resistencia y dinámica fenológica no es un lujo académico: es una condición de supervivencia competitiva.
La fruticultura del Alto Valle enfrenta tensiones estructurales de índole económica y productiva. Sin embargo, iniciativas como PISEF demuestran que el capital técnico regional conserva un nivel de excelencia capaz de sostener estándares internacionales.
En definitiva, la sanidad y la inocuidad no son hoy un requisito más: son el lenguaje en el que se negocia el acceso al mundo. Y PISEF es, en ese lenguaje, una herramienta de precisión.
Ingresa a: www.pisef-inta.com.ar
Video: como utilizar la plataforma.







