Campo Limpio advierte que el certificado ambiental ya es clave y convoca a una nueva campaña para recibir envases vacíos

El representante de Campo Limpio en la región, ingeniero, Facundo González, confirmó que del 13 al 17 de julio funcionará una nueva campaña de recepción de envases vacíos de fitosanitarios en el Centro de Acopio Transitorio (CAT) del Alto Valle. Si bien destacó que el sistema continúa creciendo, advirtió que la entrega de los envases con triple lavado y la obtención del certificado ambiental dejaron de ser una recomendación para transformarse en un requisito cada vez más importante para los productores.

La gestión responsable de los envases vacíos de fitosanitarios atraviesa una nueva etapa en Río Negro y Neuquén. Después de varios años de consolidación del sistema impulsado por Campo Limpio, la prioridad ahora pasa por alcanzar a los productores que todavía no ingresaron al circuito formal y reforzar el cumplimiento de las obligaciones establecidas por la Ley Nacional de Envases Vacíos de Fitosanitarios.

En diálogo con Agrovalle, el representante regional de Campo Limpio, Facundo González, realizó un balance de la última campaña de recepción y explicó que, aunque los resultados fueron positivos, la cantidad de productores participantes disminuyó respecto de temporadas anteriores.

Según indicó, la menor actividad respondió principalmente a la fuerte caída en las aplicaciones de fitosanitarios durante la última campaña, consecuencia directa de las pérdidas ocasionadas por las heladas y el granizo, además de la difícil situación económica que atraviesa el sector frutícola.

«El productor realizó menos aplicaciones para reducir costos y eso también significó una menor cantidad de envases recuperados», explicó.

Aun así, destacó que el sistema mantiene una tendencia de crecimiento sostenido en los últimos años y que actualmente se recuperan alrededor de 30 toneladas anuales de envases, equivalentes a entre 200.000 y 250.000 unidades.

El certificado ambiental empieza a marcar la diferencia

Uno de los aspectos que más enfatizó González es la creciente importancia que adquirió el certificado ambiental que recibe cada productor al entregar correctamente sus envases.

Explicó que este comprobante ya comenzó a ser solicitado para operar en determinados ámbitos comerciales y organismos de control, particularmente en el Mercado Concentrador de Neuquén, mientras que en Río Negro también avanza su incorporación como requisito en distintas instancias de fiscalización.

«La ley ya lleva varios años de implementación y el sistema alcanzó un nivel de madurez suficiente para que los organismos comiencen a exigir su cumplimiento e incluso puedan aplicarse sanciones a quienes no entreguen los envases correctamente», señaló.

En ese sentido recordó que la entrega de los envases es completamente gratuita y que constituye una obligación legal además de una medida esencial para proteger la salud de las personas y el ambiente.

Nueva campaña en julio

Con el objetivo de facilitar la participación de quienes aún conservan envases en sus establecimientos, Campo Limpio realizará una nueva campaña extraordinaria.

La recepción se desarrollará del 13 al 17 de julio en el Centro de Acopio Transitorio (CAT) del Alto Valle, donde los productores podrán entregar los envases correctamente preparados y obtener el correspondiente certificado ambiental.

La convocatoria también alcanza a quienes no pudieron participar de las campañas itinerantes realizadas durante el año en distintos puntos de Río Negro y Neuquén.

El riesgo silencioso del circuito ilegal

Durante la entrevista, González volvió a poner el foco sobre una problemática que continúa generando preocupación: la comercialización ilegal de envases vacíos.

Advirtió que cuando un envase queda fuera del circuito oficial pierde completamente su trazabilidad y puede terminar reciclado para fabricar objetos de uso cotidiano, con el consiguiente riesgo sanitario.

Incluso recordó que en el país se detectaron casos donde esos plásticos fueron utilizados para elaborar bolsas de supermercado, una situación que evidencia la importancia de que todos los envases ingresen al sistema legal de recuperación.

«Cuando el envase no llega a Campo Limpio nunca se sabe cuál será su destino final», remarcó.

El desafío pendiente: mejorar el triple lavado

Más allá del crecimiento del programa, González reconoció que todavía existe un aspecto crítico que preocupa especialmente a la organización: la gran cantidad de envases que llegan sin el correspondiente triple lavado.

Explicó que un envase contaminado no puede reciclarse en las mismas condiciones que uno correctamente preparado y requiere un tratamiento mucho más costoso.

Por ese motivo advirtió que, a futuro, esos costos adicionales podrían terminar trasladándose a los productores si no mejora el cumplimiento de esta práctica.

«No hace falta contar con grandes instalaciones para realizar el triple lavado. Es una técnica sencilla que debe incorporarse como parte del trabajo habitual de cada aplicación», explicó.

Además recordó que los envases pueden entregarse con cualquier tipo de bolsa o incluso sin ella, siempre que hayan sido perforados para impedir su reutilización.

Capacitación y acompañamiento permanente

Finalmente, González destacó que Campo Limpio continuará desarrollando capacitaciones junto a organismos públicos, municipios, cámaras de productores, INTA, SENASA y otras instituciones de la región.

El objetivo es fortalecer las buenas prácticas agrícolas y lograr que cada vez más productores incorporen la correcta gestión de los envases vacíos como una etapa más del proceso productivo.

«Queremos acompañar al productor para que cumplir con la ley sea sencillo, gratuito y, sobre todo, una herramienta para cuidar la salud, el ambiente y la sustentabilidad de la producción», concluyó.

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