Hasta -9°C en el Alto Valle: el frío que congela las chacras también es clave para la próxima cosecha

Las bajas temperaturas se hicieron sentir en toda la región, con registros extremos en distintas zonas rurales. Desde el INTA Villa Regina remarcaron que este frío no solo es normal para la época, sino también necesario para que los frutales puedan iniciar en óptimas condiciones la próxima campaña.
El invierno mostró toda su intensidad durante la madrugada de este viernes en el Alto Valle. Heladas generalizadas y temperaturas bajo cero cubrieron las chacras de la región, dejando registros que, en algunos sectores, descendieron hasta los -9°C.
Los datos relevados por el INTA Villa Regina reflejan una importante variabilidad térmica entre las distintas zonas productivas, una característica habitual del valle durante las noches despejadas y con escaso viento, cuando el aire frío se acumula en los sectores más bajos.
El registro más extremo se produjo en las chacras de Villa Alberdi, donde las mínimas oscilaron entre -8°C y -9°C.
En la zona de Amparo, en Chichinales, la temperatura descendió hasta -7°C, mientras que en el sector de Fortín Lagunita, en Ingeniero Huergo, también se registró una mínima de -7°C.
En la tercera zona rural de Villa Regina, el termómetro marcó -6,5°C, mientras que en la Chacra N° 105 el registro se acercó a los -6°C. En tanto, en chacras cercanas a la Ruta Nacional 22, en General Godoy, la mínima fue de -4,2°C.
Aunque estos valores pueden resultar extremos para quienes comienzan la jornada muy temprano, desde el INTA aseguran que forman parte del comportamiento esperado del invierno patagónico y cumplen un papel clave para la producción frutícola.
El ingeniero agrónomo Sergio Ziaurriz, del INTA Villa Regina, explicó que estas temperaturas «son normales para esta época» y destacó que el frío constituye un factor indispensable para el ciclo biológico de los montes frutales.
«Tiene que estar haciendo frío por una necesidad de reinicio de los frutales para una nueva temporada. Necesitan juntar una determinada cantidad de horas de frío para que todos los procesos posteriores de brotación y floración se den en las fechas y concentrados en el tiempo que corresponde», explicó el especialista.
El concepto al que hace referencia el técnico es conocido como horas de frío, un requisito fisiológico que especies como los manzanos, perales, cerezos y otros frutales de hoja caduca deben cumplir durante el invierno.
Cuando esa acumulación de frío es suficiente, los árboles logran salir del reposo invernal de manera uniforme, favoreciendo una brotación pareja, una floración más sincronizada y, en consecuencia, mejores condiciones para el desarrollo de la futura producción.
Por esa razón, lejos de representar una señal de alarma, las bajas temperaturas registradas durante estos días son observadas con expectativa por los técnicos y productores, ya que contribuyen a que los frutales completen correctamente su descanso invernal antes del inicio del nuevo ciclo productivo.
Temperaturas mínimas registradas por el INTA Villa Regina
Villa Alberdi: entre -8°C y -9°C.
Amparo (Chichinales): -7°C.
Fortín Lagunita (Ingeniero Huergo): -7°C.
Tercera zona de chacras de Villa Regina: -6,5°C.
Chacra N° 105 de Villa Regina: cerca de -6°C.
General Godoy (cercanías de Ruta Nacional 22): -4,2°C.
Un invierno que también prepara la próxima cosecha
Cada invierno deja imágenes de chacras cubiertas por la escarcha y temperaturas que obligan a extremar los cuidados durante las primeras horas del día. Sin embargo, detrás de esas postales hay un proceso silencioso y fundamental: mientras el frío domina el paisaje, los frutales acumulan las horas de reposo que necesitarán para despertar en primavera con una brotación uniforme y dar inicio a una nueva temporada productiva.








