Raleo y labores culturales: último llamado para acceder a un crédito clave para la fruticultura rionegrina

La Provincia cierra este viernes 9 de enero el plazo para acceder a una línea de financiamiento sin interés, pensada para sostener el capital de trabajo, el empleo rural y la continuidad productiva hasta la próxima cosecha.
En un momento decisivo del calendario frutícola, la Secretaría de Fruticultura de Río Negro recordó que este viernes 9 de enero vence el plazo para solicitar el crédito destinado a raleo y labores culturales, una herramienta financiera estratégica para acompañar a productores en la etapa final del ciclo productivo.
La línea de financiamiento forma parte de las políticas provinciales orientadas a fortalecer la fruticultura rionegrina, una actividad central para la economía regional y el empleo rural. El objetivo es claro: garantizar que las chacras puedan sostener las tareas culturales indispensables para llegar en condiciones a la próxima cosecha, en un contexto de márgenes ajustados y elevados costos operativos.
Un apoyo clave en el tramo final del ciclo productivo
El raleo y las labores culturales representan uno de los momentos más sensibles del manejo del monte frutal. Se trata de prácticas que inciden directamente en la calidad, el calibre y el rendimiento de la fruta, pero que también demandan mano de obra intensiva y una inversión significativa.
En este marco, el crédito busca sostener el capital de trabajo, evitar el abandono de tareas esenciales y, al mismo tiempo, preservar el empleo rural, uno de los eslabones más vulnerables cuando la actividad atraviesa dificultades financieras.
Condiciones del crédito
Desde la Secretaría de Fruticultura recordaron que el financiamiento se otorga sin interés y que la devolución comenzará a partir del 10 de julio de 2026, en seis cuotas mensuales iguales, lo que permite ordenar el flujo financiero y alinearlo con los ingresos de la próxima campaña.
El programa está destinado a productoras y productores cuya actividad principal sea la fruticultura en Río Negro, con el propósito de sostener la producción, mantener la actividad en las chacras y fortalecer la estructura productiva provincial.
Una herramienta en un contexto desafiante
La extensión de este tipo de créditos se inscribe en un escenario complejo para la fruticultura, atravesado por altos costos, exigencias sanitarias crecientes y un mercado cada vez más competitivo. En ese contexto, el acceso a financiamiento oportuno y en condiciones favorables se convierte en un factor determinante para la continuidad de muchas explotaciones.
Con el cierre del plazo a pocas horas, desde el sector recomiendan no demorar la presentación de la documentación, ya que se trata de una de las pocas herramientas crediticias específicas para acompañar el tramo final del ciclo productivo.
El reloj corre y la definición es inminente: para muchos productores, este crédito puede marcar la diferencia entre llegar o no en condiciones a la cosecha.







