La tristeza de una economía regional


Chacareros, productores de una de las mejores frutas del mundo regalaron hoy cuarenta mil kilos de fruta en cercanías del puente carretero que une Cipolletti con Neuquén en protesta por la crisis frutícola que afecta al sector.
Un reclamo que no se puede dudar que es justo pero que genera, impotencia, bronca, tristeza, cuantos sentimientos que se entrecruzan al ver no solo la fruta que se evapora en personas desesperadas que se la llevan hasta en carretillas, sino esas manos curtidas por el trabajo, cuantas horas sin dormir, con frío defendiendo las heladas, cuantas historias contadas juntando peso sobre peso para hacer las curas necesarias, cuantos años de sacrificio de estos hombres, y mujeres los mas postergados del negocio, empezando por esa forma insólita de entregar la fruta sin precio a los empacadores-exportadores a la espera de una liquidación que cobran a lo largo del año, funcionando como la variable de ajuste cuando el negocio no es rentable para los comercializadores y participando de manera casi marginal en los años de expansión, hombres que a fin de mes no tienen sueldos y muchos ni siquiera una obra social.

El gobierno anterior en un momento lanzo el PIF (Plan Integral Frutícola), pero después de tres años de consultas con todo el sector, fue tirado a algún cajón para ser benévolo, después se intento con varias mesitas, mesa de la pera y la manzana, mesa de esto y de aquello. El gobierno de – cambiemos. apenas asummio su presidente dijo “No va a quedar ninguna pera en la planta”, y vemos que miles de kilos quedaron esta temporada en las plantas. Por otro lado la baja de las retenciones fue un mero maquillaje que no incide en nada en el negocio, compensado ahora con la quita de reembolsos por puertos patagónicos, de sólo una temporada de duración. Y cuando se pedía un tipo de cambio alto, el mismo ya se licuó por la inflación. Y aquí estamos con la misma problemática desde hace varios años y chacareros desapareciendo día a día.

Mientras tanto vemos una economía regional que se cae a pedazos temporada tras temporada, y chacareros que ya no solo regalan su fruta, el valle ve que tierras productivas que generan mano de obra y la dignidad del trabajo se va diluyendo entre loteos residenciales, o entregados al sector petrolero.










