«La calidad de la fruta comienza en invierno: el Concurso Profesional de Poda volvió a reconocer el valor de un oficio clave»

Con una destacada participación de podadores, productores, empresas e instituciones técnicas, Hacienda Martínez y Bahco realizaron la cuarta edición del Concurso Profesional de Poda en Frutales. La jornada reunió experiencia, capacitación y camaradería para reconocer una tarea que resulta determinante en la calidad de la producción frutícola del Alto Valle.
Mientras el invierno cubre de silencio los montes frutales del Alto Valle, cientos de trabajadores comienzan una tarea que pocas veces recibe el reconocimiento que merece, aunque de ella dependerá buena parte del éxito de la próxima cosecha.
La poda no es simplemente cortar ramas.
Es interpretar cada árbol, comprender su equilibrio, proyectar su desarrollo y tomar decisiones que influirán en la calidad de la fruta que meses después llegará a los mercados.
Con ese espíritu se desarrolló el 4° Concurso Profesional de Poda en Frutales, organizado por Hacienda Martínez y la empresa Bahco, una iniciativa que volvió a reunir a podadores de distintos establecimientos en una jornada donde el conocimiento técnico, la experiencia y el intercambio de saberes fueron los verdaderos protagonistas.
Mucho más que una competencia
Aunque la competencia permitió destacar la habilidad y precisión de los participantes, el verdadero objetivo fue otro: reconocer públicamente un oficio esencial para la fruticultura.
Cada corte realizado sobre una planta representa una decisión técnica que influye en la formación del árbol, en su equilibrio vegetativo, en la producción futura y en la calidad de la fruta.
Por eso, la poda continúa siendo una de las labores más especializadas dentro de la actividad y requiere años de práctica, observación y experiencia.
Lejos de convertirse en una simple prueba de destreza, el concurso volvió a transformarse en un espacio de aprendizaje, intercambio
profesional y reconocimiento para quienes desarrollan esta tarea durante cada invierno.
El respaldo de los profesionales
Uno de los aspectos que otorgó un fuerte respaldo técnico al certamen fue la participación de profesionales que integraron el jurado encargado de evaluar el desempeño de los competidores.
Los ingenieros agrónomos Sergio Ziaurriz, Javier Favretto, Alejandro Cassani y Cristian Bezic colaboraron como jurados, aportando su experiencia para analizar criterios técnicos fundamentales en la poda de frutales.
Una jornada para compartir experiencias
Además de la competencia, la jornada permitió el encuentro entre trabajadores, productores, técnicos y empresas vinculadas al sector.
Ese intercambio de experiencias constituye uno de los principales valores del concurso, ya que favorece la difusión de buenas prácticas, fortalece el vínculo entre los distintos actores de la cadena frutícola y promueve la capacitación permanente.
En un contexto donde la producción enfrenta importantes desafíos, estos espacios representan una oportunidad para seguir jerarquizando el conocimiento y el trabajo especializado.
Reconocer a quienes construyen la calidad
Detrás de cada manzana y cada pera que llega a una mesa existe una larga cadena de personas cuyo trabajo muchas veces permanece invisible.
La poda es el primer gran paso de ese proceso.
Allí comienza a definirse el potencial productivo del árbol y buena parte de la calidad que tendrá la fruta meses más tarde.
Por eso, reconocer a los podadores significa también reconocer el conocimiento acumulado durante años, la dedicación y el compromiso de quienes, con una tijera en la mano y una mirada experta, ayudan a construir una de las principales economías regionales de la Patagonia.
Una imagen que representa a toda la actividad
La fotografía grupal tomada al finalizar la jornada refleja mucho más que el cierre de un concurso.
Representa a trabajadores, organizadores, empresas e instituciones compartiendo un mismo objetivo: fortalecer una actividad que forma parte de la identidad productiva del Alto Valle.
En tiempos donde la tecnología avanza a gran velocidad, la poda continúa recordando que existen conocimientos que todavía dependen del criterio, la experiencia y la sensibilidad de las personas.
Ese fue, quizás, el mayor mensaje que dejó esta cuarta edición del Concurso Profesional de Poda: que el futuro de la fruticultura no se construye únicamente con innovación o inversiones, sino también poniendo en valor a quienes, desde el invierno y entre las hileras de los montes frutales, comienzan a escribir la historia de cada cosecha.








