“El comercio de cercanía no puede extinguirse”: la Cámara de Comercio de Villa Regina busca reinventarse frente a la crisis del consumo

Con sorteos, herramientas digitales y un fuerte llamado a sostener la economía local, Walter Fiore advirtió sobre el difícil momento que atraviesan los comercios, aunque insistió en que todavía hay margen para reconvertirse y fortalecer el entramado económico regional.

Audio de la entrevista al presidente de la Cámara de comercio de Villa Regina, Walter Fiore.

La escena se repite en buena parte del país, pero en las ciudades del interior adquiere una dimensión mucho más humana. Detrás de cada persiana que baja no desaparece solamente un negocio: se erosiona una historia familiar, una fuente laboral, un vínculo cotidiano entre vecinos y, en muchos casos, parte de la identidad misma de una comunidad.

En ese contexto complejo, marcado por la caída del consumo, el avance de las plataformas digitales y el cambio profundo en los hábitos de compra, la Cámara de Comercio de Villa Regina decidió lanzar una iniciativa que combina incentivo comercial, tecnología y sentido comunitario.

“Nos enfrentamos a una tormenta muy grande”, reconoció Walter Fiore, al describir el escenario que atraviesa el comercio local. Sin embargo, lejos de instalar un discurso resignado, el dirigente puso el foco en la necesidad de adaptarse, innovar y reconstruir el vínculo entre consumidores y comercios de cercanía.

Una campaña para defender el comercio local

La propuesta impulsada por la cámara consiste en un sorteo por el Día del Padre y el Mundial de Clubes, mediante el cual los clientes que compren en comercios adheridos podrán participar por dos televisores a través de un sistema digital con código QR.

La mecánica es sencilla, pero detrás de ella existe un objetivo mucho más profundo: volver a poner en valor al comercio local en un momento donde las ventas atraviesan uno de sus períodos más delicados de los últimos años.

“Queremos generar conciencia sobre la importancia que tiene el comercio de cercanía y tratar de apoyarlo como comunidad”, explicó Fiore.

El dirigente insistió en que la situación excede a un sector puntual y termina impactando en toda la vida económica y social de las ciudades.

“Todos tenemos algún vecino, amigo o familiar que trabaja o tiene un comercio. Es una de las principales fuentes de empleo privado de la Argentina”, sostuvo.

La iniciativa, además, incorpora una herramienta estratégica: la generación de bases de datos para que luego los comercios puedan desarrollar acciones de venta digital y comunicación directa con sus clientes.

En otras palabras, la cámara intenta no solo contener la coyuntura, sino también ayudar a que los negocios comiencen a reconvertirse hacia nuevas dinámicas comerciales.

El cambio cultural que desafía al comercio tradicional

Durante la entrevista, Fiore planteó un diagnóstico que hoy atraviesa a buena parte del entramado pyme argentino: la crisis ya no se explica únicamente por variables económicas, sino también por un cambio cultural profundo en la manera de consumir.

“El consumidor opta por la comodidad de comprar desde el teléfono de la casa y eso es una realidad”, señaló.

Según explicó, muchos comercios locales lograron adaptarse al comercio electrónico y ofrecen precios competitivos frente a las grandes plataformas. Sin embargo, el nuevo comportamiento del consumidor modificó radicalmente la lógica comercial.

A eso se suma un fenómeno que genera creciente preocupación en las cámaras empresarias: el ingreso masivo de plataformas internacionales.

“Ya no es solamente Mercado Libre. Hoy tenemos plataformas extranjeras vendiendo en Argentina, y eso hace que las ventas hayan disminuido dramáticamente”, advirtió.

La preocupación no es únicamente económica. También aparece una mirada vinculada al impacto territorial que produce que buena parte del dinero del consumo abandone las economías locales.

Porque cuando una compra se realiza fuera de la ciudad, el circuito económico regional pierde movimiento, empleo y capacidad de reinversión.

Menos consumo y consumidores más cautelosos

Fiore describió además un escenario de fuerte retracción del gasto familiar, donde predominan las compras racionalizadas y enfocadas casi exclusivamente en bienes esenciales.

“El consumidor está más precavido y más cauteloso a la hora de comprar”, explicó.

Según indicó, gran parte de los ingresos familiares hoy se destinan a alimentos y servicios, dejando cada vez menos margen para el consumo general.

La consecuencia directa de ese proceso es visible en la actividad cotidiana de los comercios: menos circulación, menor volumen de ventas y creciente dificultad para sostener estructuras operativas.

“Hoy ingresan menos recursos de los que salen”, resumió el dirigente, replicando una frase que según contó escucha repetidamente entre comerciantes locales.

Costos crecientes y un escenario desconocido

Uno de los aspectos más interesantes del análisis planteado por Fiore fue la descripción del cambio estructural que vive el comercio argentino.

Durante años, muchos negocios operaron bajo dinámicas inflacionarias donde el stock funcionaba como resguardo de valor. Hoy, en un escenario de estabilidad cambiaria relativa pero fuerte caída del consumo, las reglas del juego cambiaron drásticamente.

“Es un escenario que desconocemos”, admitió.

A la retracción de ventas se suman costos laborales, presión impositiva, alquileres y tarifas energéticas que comenzaron a ocupar un lugar central en las preocupaciones del sector.

“La carga impositiva es altísima y hoy también tenemos que mirar con muchísimo cuidado las facturas de luz y gas”, afirmó.

No obstante, Fiore evitó instalar una mirada exclusivamente pesimista. Por el contrario, insistió en que el comerciante argentino posee una enorme capacidad de adaptación y que la salida deberá construirse desde la creatividad y el trabajo colectivo.

La preocupación por las persianas que se bajan

Aunque la cámara no cuenta todavía con estadísticas definitivas, el dirigente reconoció que ya se observa un incremento de locales vacíos y cierres comerciales en Villa Regina.

Y allí emerge uno de los aspectos más sensibles de la crisis: el deterioro del tejido urbano y social.

“Cuando cierra un comercio hay menos puestos de trabajo. Y aunque no haya empleados, siempre hay un dueño detrás que vive de eso”, reflexionó.

La frase resume quizás el núcleo emocional del problema. Porque en las ciudades del interior, el comercio no es solamente una actividad económica: es parte del entramado humano que sostiene la vida cotidiana.

“Tenemos que fortalecernos como comunidad”

Pese a las dificultades, Fiore eligió cerrar el diálogo con un mensaje constructivo y abierto a la participación.

La campaña de los televisores ya se encuentra en marcha y los comercios interesados pueden sumarse a través de los canales de comunicación de la cámara. El sorteo se realizará el 20 de julio y la intención es replicar iniciativas similares durante el resto del año.

“Estamos preocupados, pero también ocupados buscando alternativas”, aseguró.

La definición sintetiza el espíritu que intenta transmitir hoy la Cámara de Comercio de Villa Regina: aceptar la complejidad del presente, pero sin resignarse a la idea de un comercio condenado a desaparecer.

Difunde el contenido