«Detrás de una fruta de calidad hay manos que merecen ser reconocidas»: la apuesta de Hacienda Martínez por revalorizar el oficio del podador

Con el cuarto Concurso Profesional de Poda como escenario, Yanina Martínez explica por qué decidió transformar una tarea cotidiana de la fruticultura en un espacio de reconocimiento para quienes, tijera en mano, definen buena parte del futuro de una cosecha. Para la empresaria, el verdadero premio no es ganar una competencia, sino devolver prestigio a un oficio que pocas veces recibe el protagonismo que merece.
Audio de la entrevista a Yanina Martinez.
En la fruticultura existen tareas que pasan desapercibidas para la mayoría de las personas. Sin embargo, de ellas depende gran parte del resultado que luego se observa en una caja de fruta destinada al mercado interno o a la exportación.
La poda es una de esas labores silenciosas.
Cada invierno, cientos de trabajadores recorren los montes frutales tomando decisiones que determinarán cómo crecerá cada árbol, cuánta fruta producirá y qué calidad alcanzará meses después. Es un trabajo que exige experiencia, criterio y una enorme capacidad de observación. Sin embargo, pocas veces ocupa el centro de la escena.
Quizá por eso Yanina Martínez insiste en organizar, por cuarto año consecutivo, el Concurso Profesional de Poda que se desarrollará el próximo 18 de julio en Hacienda Martínez, en Ingeniero Huergo.
Su mirada va mucho más allá de una competencia.
«La poda es uno de los trabajos más importantes de todo el año. Es la base para lograr la calidad que buscamos y también para evitar muchos problemas futuros. Por eso creemos que vale la pena mostrar todo lo que ocurre antes de que una fruta llegue a la mesa», resume.
Mucho más que elegir al mejor podador
La historia comenzó casi por casualidad.
Martínez recuerda que conocieron el concurso cuando la empresa Bahco lo organizó en General Roca. Fueron invitados pocos días antes y decidieron llevar a dos de sus trabajadores.
Aquella experiencia cambió su manera de ver este tipo de encuentros.
«No era solamente competir. Era una forma de reconocer el trabajo de nuestros podadores. Como empleadores sentimos que también tenemos la responsabilidad de valorar a quienes todos los días hacen posible que la chacra produzca fruta de calidad.»
Desde entonces decidió convertir esa idea en una política permanente dentro del establecimiento.
Porque, sostiene, detrás de cada árbol bien formado existe mucho más que una técnica.
Existe conocimiento.
Existe experiencia.
Existe oficio.
Y eso también merece un reconocimiento público.
Un arte que todavía no puede reemplazar la tecnología
En tiempos donde la inteligencia artificial, los drones y la automatización aparecen como protagonistas del agro, Yanina cree que la poda continúa siendo una de las tareas donde el factor humano sigue siendo insustituible.
«No es cortar por cortar. El productor o el ingeniero tienen que transmitir qué buscan en cada planta y después aparece el criterio del podador. Por eso digo que es un arte. Si una máquina hiciera todo, dejaría de ser un arte.»
Su definición sintetiza una realidad que conocen todos los fruticultores.
Un buen podador no solamente observa el árbol que tiene delante.
También imagina cómo deberá verse varios años después.
El orgullo de trabajar en equipo
Durante la entrevista hubo una respuesta que dejó en claro cuál es la filosofía de Hacienda Martínez.
Cuando se le preguntó cuál era el momento que más disfrutaba durante el concurso, no habló del ganador.
Ni siquiera mencionó los premios.
Su respuesta fue otra.
«Lo que más me gusta es ver cómo trabaja mi equipo. Somos todos iguales y todos empujamos para el mismo lado. Cada evento, cada certificación o cada visita que recibimos termina convirtiéndose en un trabajo colectivo. Eso es lo que más orgullo me da.»
Esa visión explica buena parte del espíritu con el que se organiza el certamen.
No se trata únicamente de una competencia.
También es una oportunidad para fortalecer vínculos entre productores, trabajadores y empresas proveedoras.
Una pasión nacida en la chacra
Yanina reconoce que buena parte de esa mirada nació durante su infancia.
Se crió recorriendo los montes frutales junto a su padre y admite que esa experiencia marcó para siempre su vínculo con la actividad.
Hoy intenta transmitir esa misma pasión a las nuevas generaciones, convencida de que el futuro del Valle dependerá de que más jóvenes vuelvan a mirar a la fruticultura como un espacio lleno de oportunidades.
«Estamos llenos de oportunidades. Hay muchísimo para hacer en el Valle. Hoy veo jóvenes con nuevas ideas, pensando en agregado de valor y en nuevos proyectos. Eso me entusiasma.»
Revalorizar un oficio para fortalecer toda la cadena
Más allá de la competencia, Yanina insiste en un concepto que atraviesa toda la entrevista.
Cada fruta que llega al consumidor es el resultado de una larga cadena de trabajo donde intervienen muchas personas.
Y una de las primeras decisiones de esa cadena comienza justamente durante la poda.
Por eso entiende que mostrar ese proceso también significa acercar la fruticultura a la sociedad y reconocer a quienes, muchas veces
lejos de los reflectores, sostienen con su experiencia una de las producciones emblemáticas del Alto Valle.
Cómo participar
El 4° Concurso Profesional de Poda en Frutales 2026 se realizará el sábado 18 de julio, desde las 11, en Hacienda Martínez, ubicada sobre la Ruta Nacional 22, kilómetro 1142, en Ingeniero Huergo.
La inscripción es gratuita y los interesados deberán enviar nombre completo, DNI y, si corresponde, la empresa o productor al que representan. Las inscripciones pueden realizarse por WhatsApp al +54 9 11 6257-9063 o por correo electrónico a [email protected].









