Andrea Rodríguez: “La acumulación de frío evoluciona normalmente y los frutales ingresaron al invierno en condiciones óptimas”

La especialista en agroclimatología e integrante de IDC Patagonia destacó que abril y mayo favorecieron el ingreso de los montes al reposo invernal. Sin embargo, advirtió que el posible desarrollo de un evento “El Niño” obligará a monitorear de cerca temperaturas, precipitaciones y la respuesta de los cultivos durante la temporada 2026-2027. (Ver video)

La acumulación de frío se mantiene dentro de parámetros normales y los montes ingresaron adecuadamente en reposo. Sin embargo, especialistas advierten que una temporada con influencia de El Niño obligará a seguir de cerca la evolución de las temperaturas, las precipitaciones y la respuesta de los cultivos.

La temporada frutícola 2026-2027 comienza a transitar sus primeras etapas bajo una combinación de señales alentadoras y desafíos por delante. Mientras los indicadores actuales muestran que los frutales del norte de la Patagonia ingresaron al invierno en buenas condiciones, la posible consolidación de un evento El Niño vuelve a colocar al clima en el centro de las decisiones productivas.

Así lo explicó la ingeniera agrónoma Andrea Rodríguez, integrante del equipo de IDC Patagonia y especialista en agroclimatología, al presentar el primer análisis agroclimático de la nueva campaña.

La profesional señaló que las tendencias climáticas difundidas por organismos oficiales anticipan para los próximos meses un escenario caracterizado por mayores precipitaciones y temperaturas medias superiores a lo habitual en gran parte del territorio argentino, una situación que también alcanzaría a la región patagónica.

Ese contexto abre una serie de interrogantes para la producción frutícola. Entre ellos aparecen preguntas clave vinculadas con la acumulación de frío invernal, la ocurrencia de heladas, la distribución de las precipitaciones y el posible impacto de estas variables sobre procesos sensibles como la floración y el desarrollo vegetativo.

«Todas esas preguntas se pueden ir respondiendo con un monitoreo permanente durante el ciclo y observando la respuesta de los frutales a cada escenario de temperaturas y humedad», explicó Rodríguez.

Una etapa decisiva para construir la próxima cosecha

Actualmente los cultivos atraviesan la fase de paradormancia, una instancia fundamental dentro del ciclo anual de los frutales.

Durante este período, los árboles comienzan a redistribuir reservas y a prepararse para el reposo invernal. Se trata de un proceso que resulta determinante para alcanzar una adecuada resistencia frente a las bajas temperaturas y asegurar un correcto desarrollo fisiológico durante la primavera.

Según el análisis realizado por IDC Patagonia, las condiciones registradas durante el otoño favorecieron este proceso.

Abril presentó noches muy frescas y las primeras heladas importantes se registraron hacia fines de mes, con temperaturas que oscilaron entre los 3 y los 5 grados bajo cero. Posteriormente, mayo continuó mostrando jornadas frías y una sucesión de heladas de intensidad moderada a fuerte.

Este comportamiento permitió que la entrada en reposo se desarrollara de manera gradual y en condiciones consideradas óptimas comento la especialista.

El dato que hoy lleva tranquilidad

En un contexto donde existe preocupación por los efectos que podría generar un invierno influenciado por El Niño, uno de los indicadores más observados es la acumulación de frío.

Este parámetro resulta esencial para especies como perales y manzanos, ya que condiciona la correcta salida del reposo y el comportamiento posterior de la floración y la brotación.

Los primeros registros de la temporada muestran un escenario favorable.

Según los cálculos realizados por el equipo técnico, la acumulación de frío al 20 de mayo presenta valores normales para la época, sin señales de déficit que generen preocupación.

La información constituye una noticia alentadora para el sector, aunque los especialistas advierten que todavía resta atravesar buena parte del invierno y que será necesario continuar monitoreando la evolución de las variables climáticas durante las próximas semanas.

Por ahora, el diagnóstico inicial es positivo: los montes frutales ingresaron adecuadamente en reposo, las primeras heladas acompañaron el proceso fisiológico esperado y la acumulación de frío se mantiene dentro de los parámetros históricos. Sin embargo, el eventual desarrollo de El Niño mantiene abiertas incógnitas que podrían influir sobre distintas etapas críticas de la campaña.

La temporada recién comienza y, una vez más, el clima será uno de los protagonistas centrales del año productivo en los valles frutícolas de la Patagonia.

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