Cotorras bajo control: Río Negro avanza con un plan inédito para mitigar una plaga que ya provoca pérdidas superiores al 20%

El secretario de Fruticultura, Facundo Fernández, confirmó la puesta en marcha del primer plan provincial de control poblacional de cotorras, tras modificar la Ley de Fauna. El objetivo: frenar daños crecientes en frutos secos, cerezas y fruta de pepita, sin afectar el equilibrio ambiental.
Audio: Entrevista a Facundo Fernandez, Secretario de fruticultura de Rio Negro.
Una plaga que dejó de ser marginal
El daño que provocan las cotorras en las chacras frutícolas del Alto Valle dejó de ser un problema aislado para transformarse en una amenaza concreta para la producción. Así lo reconoció el secretario de Fruticultura de Río Negro, Facundo Fernández, quien confirmó que el Estado provincial avanza por primera vez en un plan formal de control poblacional.
“Hoy en frutos secos tenemos daños por arriba del 20% y va en ascenso”, advirtió el funcionario, al tiempo que alertó sobre la expansión del problema hacia cerezas y fruta de pepita.
Según explicó, la proliferación de la cotorra está directamente vinculada al crecimiento del maíz en la región y a la ausencia de predadores naturales. “Encontró alimento, refugio y no tiene enemigos naturales. Eso hace que la población crezca de forma exponencial”, señaló.
Cambio de ley y giro en la política pública
Uno de los puntos centrales de la estrategia fue la modificación de la Ley de Fauna, aprobada en diciembre de 2025. A partir de ese cambio, la provincia habilitó el control poblacional de la especie con fines productivos.
“No se trata de erradicar ni de matar indiscriminadamente. Se trata de controlar la población para que pueda convivir con el esquema productivo”, remarcó Fernández.
El plan descarta el uso de armas, venenos o métodos agresivos, y se apoya en el control de nidos durante la etapa reproductiva, antes de la aparición de pichones. “Es control de natalidad, no exterminio”, insistió.
Cómo será el plan de acción
El esquema operativo tendrá tres ejes principales:
• Relevamiento técnico del daño, a cargo del INTA, para medir impacto por cultivo y zona.
• Censo de nidos, que realizará Fauna provincial, ya que la presión no es homogénea en todo el Valle.
• Intervención sectorizada, priorizando las zonas más afectadas, como chacras cercanas al río en Cipolletti.
El operativo contará con apoyo de municipios, que aportarán grúas utilizadas habitualmente para mantenimiento eléctrico, y comenzará en septiembre, coincidiendo con el inicio del período reproductivo.
“Este va a ser el primer plan de acción en 2026. Vamos a medir resultados y evaluar si baja la presión de la plaga”, explicó.
Repelentes y pruebas piloto
En paralelo, la provincia avanza con ensayos de repelentes autorizados por los códigos alimentarios. Tras una prueba fallida con un saborizante de ajo en San Antonio, ahora se evalúa un producto a base de uva, utilizado con éxito en Perú.
“Estamos probando en chacras piloto para ver qué tan efectivo es y sin dañar la fruta”, detalló Fernández.
Evitar soluciones peligrosas
El funcionario fue claro al advertir sobre prácticas individuales que ya se están observando en algunas zonas. “No queremos que el productor empiece a envenenar sin control. Eso termina matando otras especies y dañando el ecosistema”, alertó.
El objetivo, insistió, es anticiparse a un escenario similar al del Valle Inferior, donde una colonia protegida de loros genera fuertes daños sin posibilidad de intervención.
Política de Estado y financiamiento
Fernández confirmó que el control de la cotorra será una política de Estado, con financiamiento público, aunque aún se discute la distribución de los fondos entre provincia y municipios.
“Así como controlamos la mosca de los frutos o la langosta, tenemos que controlar la cotorra. No estamos en condiciones de sumar otro factor de caída de producción”, afirmó.
El rol del productor
El plan prevé una fuerte participación de las cámaras y de los propios productores, que podrán denunciar colonias activas y colaborar en el relevamiento.
“El productor sabe dónde están los nidos. Va a ser una construcción colectiva, siempre con Fauna y en un marco de seguridad”, explicó.
Un contexto productivo cada vez más frágil
El avance de la plaga se da en un escenario crítico para la fruticultura, atravesada además por contingencias climáticas. Fernández confirmó que 485 productores y unas 2.500 hectáreas fueron afectadas por granizo y heladas, y que la provincia espera la declaración de emergencia nacional en los próximos días.
“Ya había una merma estimada, sobre todo en manzana, y ahora sabemos que habrá menos fruta y un cambio de categoría. El costo de cosecha es el mismo, pero el destino comercial no”, advirtió.
Controlar hoy para no lamentar mañana
Sin dramatizar, pero con claridad, el secretario dejó una definición de fondo: “No sabemos hasta dónde puede llegar el crecimiento de la cotorra, pero sí sabemos que hay que empezar a controlarla hoy”.
Una frase que sintetiza el espíritu del plan: intervenir a tiempo para sostener una producción que ya no tiene margen para nuevas pérdidas.









