Se declaró la Emergencia agropecuaria en Río Negro: la fruticultura arranca la cosecha bajo presión climática, menor volumen y reclamos estructurales, Entrevista al secretario de Fruticultura.

Granizo, heladas y costos crecientes condicionan el inicio de la campaña 2026, mientras comienza la cosecha de pera Williams y se encienden alertas por calidad, mercados y rentabilidad
Audio de la entrevista al secretario de fruticultura de Rio Negro, Facundo Fernández..
La fruticultura rionegrina inicia una nueva campaña marcada por la urgencia. A días del comienzo formal de la cosecha de pera Williams, el Gobierno de Río Negro declaró la emergencia agropecuaria provincial tras los severos episodios climáticos de diciembre, con daños significativos por granizo, heladas previas y una caída generalizada del volumen productivo.
El decreto, firmado “contra reloj” según definió el secretario de Fruticultura, Facundo Fernández, ya fue elevado al Gobierno Nacional para su homologación y habilita beneficios fiscales inmediatos para los productores afectados, en un contexto que combina menor producción, alta presión impositiva y mercados cada vez más exigentes.
Emergencia agropecuaria: alivio fiscal para sostener la producción
La declaración de emergencia alcanza a los departamentos de Avellaneda, Pichi Mahuida y General Roca, con 482 declaraciones juradas presentadas hasta el momento. El esquema distingue entre productores con más del 50 % de daño, considerados en emergencia, y aquellos con más del 75 %, encuadrados como desastre agropecuario.
“Automáticamente prorrogamos impuestos provinciales, patentes y créditos para que el productor pueda seguir en actividad”, explicó Fernández. Además, la provincia solicitó al Gobierno Nacional el diferimiento de cargas sociales y tributos nacionales, un punto clave para un sector intensivo en mano de obra.
Granizo fuera de temporada y fuerte impacto territorial
El último episodio de granizo, registrado fuera del período habitual, afectó unas 2.200 hectáreas con tres focos bien definidos entre General Roca, Allen, Cipolletti y Paso Córdoba. En varias zonas se registró granizo seco, con fruta severamente marcada o rota.
“El daño no solo va a sentirse en cantidad, sino en calidad comercial. Mucha fruta dejará de ser exportable, especialmente en pera”, advirtió el funcionario. La consecuencia directa será una reclasificación hacia categorías inferiores, con impacto en precios y destinos.
Pera Williams: menos volumen y atención sobre la calidad
Con el sello de inicio previsto para el 9 de enero, la cosecha de pera Williams llega con señales mixtas. Según estimaciones oficiales, el volumen será entre 15 y 20 % menor respecto de un año normal, sin contar los daños recientes por granizo.
A esto se suman las altas temperaturas, que afectan el crecimiento y el calibre de la fruta. “Necesitamos temperaturas moderadas y agua para que la pera termine de crecer. Con estos calores, el proceso se retrasa”, explicó Fernández.
El escenario anticipa una campaña con menos fruta de primera calidad y mayor presencia de segunda y tercera, un dato clave para la estrategia comercial.
Manzana y frutos secos: caídas aún más pronunciadas
La situación es más compleja en manzana. La provincia proyecta una disminución del 35 al 40 %, atribuida a heladas tardías, problemas de polinización y condiciones climáticas inestables durante la primavera.
En frutos secos, el impacto es crítico: 80 % menos en avellana y alrededor de 50 % en nogal, producto de una helada prolongada en septiembre. A esto se suma el avance de la cotorra, con mermas del 30 al 35 % en algunas zonas del Valle Medio y el Valle Inferior.
Menos volumen, ¿mejores precios?
Históricamente, la menor oferta tiende a sostener precios. En pera, el mercado interno mostró cierta recuperación de la demanda, mientras que en exportación se observa una ventana más corta pero con precios firmes en destinos tradicionales como Europa y Estados Unidos.
“La pera argentina sigue siendo una referencia mundial”, sostuvo Fernández, aunque reconoció cambios en los hábitos de consumo y la necesidad de adaptarse a nuevas preferencias.
En manzana, el consumo per cápita continúa en baja, presionado por la competencia de frutas importadas y cambios culturales. Sin embargo, el calor suele reactivar la demanda y mejorar valores hacia el cierre de campaña.
Costos, impuestos y crédito: el reclamo estructural
Más allá de lo climático, el diagnóstico es claro: el principal problema del sector es económico. Fernández fue contundente al señalar dos pilares indispensables para recuperar competitividad: reducción de la carga impositiva y créditos de largo plazo para inversiones estratégicas como malla antigranizo y riego.
“No se puede competir con Nueva Zelanda o Sudáfrica con esta presión fiscal y sin financiamiento adecuado. Es como correr una maratón con los pies atados”, graficó.
El Programa de Madurez, bajo defensa
En este contexto, la provincia ratificó su respaldo al Programa Regional de Madurez, clave para garantizar calidad y sostener mercados. Aunque dejó de ser obligatorio a nivel nacional, Río Negro insiste en su valor técnico y comercial.
“Cosechar en el momento correcto es fundamental para que el consumidor vuelva a elegir nuestra fruta”, señaló el secretario, advirtiendo que la cosecha anticipada puede dañar tanto el mercado interno como el externo.
Un inicio de campaña con señales de alerta
La fruticultura rionegrina comienza la cosecha 2026 con menos volumen, daños climáticos significativos y una estructura de costos que sigue asfixiando al productor. La emergencia agropecuaria aporta alivio inmediato, pero el desafío de fondo sigue siendo el mismo: ordenar la cadena, defender la calidad y recuperar competitividad en un escenario global cada vez más exigente.
La pera Williams será el primer termómetro de una campaña que vuelve a poner al sector frente a sus límites y, también, frente a la necesidad de decisiones estructurales que exceden lo coyuntural.
Escuche la entrevista al secretario de fruticultura de Rio Negro, Facundo Fernández. disponible en todas nuestras plataformas de audio.








