Sebastián Hernández pidió transparentar toda la cadena frutícola: “La fruta termina pagando todo el sistema”

El presidente de la Federación de Productores analizó el costo de producción fijado para la temporada frutícola 2025/2026, advirtió que en algunos casos el valor pagado por la fruta quedó por debajo del costo de cosecha y reclamó mayor participación de todos los actores de la cadena.
Audio de la entrevista al presidente de la Federación de productores de fruta de Río Negro y Neuquén,Sebastián Hernández .
En el corazón productivo del Alto Valle, donde cada temporada frutícola define la economía de cientos de chacras familiares, volvió a ponerse sobre la mesa una discusión histórica: cuánto cuesta realmente producir un kilo de fruta y quién termina absorbiendo ese costo dentro de la cadena.
La reciente reunión de la Mesa de Contractualización Frutícola realizada en Allen dejó un número de referencia para la temporada 2025/2026: 34 centavos de dólar por kilo como costo promedio para producir peras y manzanas.
El cálculo surge de un análisis técnico presentado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y fue convalidado por los integrantes presentes en la mesa, entre ellos la Federación de Productores de Río Negro y Neuquén, legisladores provinciales y autoridades de la Secretaría de Fruticultura.
Sin embargo, detrás de ese número técnico aparece una preocupación de fondo: si ese costo será realmente reconocido en el precio que finalmente recibe el productor.
“El valor surge de una evaluación económica que realiza el INTA, no es un número que imponemos nosotros”, explicó el presidente de la Federación, Sebastián Hernández, en diálogo con Agrovalle.
Cómo se calcula el costo de producir fruta
El modelo utilizado para estimar los costos productivos responde a un esquema técnico conocido dentro de la actividad frutícola.
Se trata de una chacra tipo de 16 hectáreas, de las cuales 11 se encuentran implantadas con frutales: cinco hectáreas de peras y seis de manzanas.
A partir de esa estructura productiva se proyectan todos los gastos que enfrenta un productor a lo largo de la temporada: mano de
obra, combustibles, insumos, administración, maquinaria y costos impositivos.
De ese análisis surgen diferencias entre las especies.
El costo estimado para producir manzana alcanza los 37 centavos de dólar por kilo, mientras que la pera se ubica en 31 centavos, principalmente por diferencias en las aplicaciones y manejos agronómicos que requiere cada cultivo.
El promedio entre ambas especies termina arrojando 34 centavos de dólar por kilogramo, cifra que se adopta como referencia general para la temporada.
Cuando levantar la fruta cuesta más que lo que se paga
Uno de los datos que más preocupa dentro del sector es el costo de la cosecha.
Según detalló Hernández, solo recolectar la fruta ya implica un gasto cercano a los 131 pesos por kilo, considerando mano de obra, transporte interno, tractorista y logística de campo.
Ese dato adquiere una dimensión crítica cuando se lo compara con algunos valores pagados el año pasado en determinados segmentos del mercado.
“Hubo fruta para industria que se pagó alrededor de 120 pesos el kilo, es decir, por debajo del costo de recolección”, señaló el dirigente.
En otras palabras, en ciertos casos el productor ni siquiera logró cubrir el costo de levantar la fruta del árbol.
Las ausencias que condicionan la discusión
La reunión de la Mesa de Contractualización también dejó en evidencia un problema institucional que se repite desde hace años: la ausencia de actores clave de la cadena frutícola.
Entre los sectores que no participaron estuvieron la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados y la Cámara de Exportadores de Fruta de Río Negro y Neuquén, entidades que representan a gran parte de las empresas empacadoras y exportadoras.
“Son parte de la ley de contractualización y deberían estar presentes, pero no participan de estas discusiones”, cuestionó Hernández.
Ante esas ausencias, el costo se termina definiendo con los actores que sí asisten a la mesa, principalmente productores, técnicos del INTA y representantes del gobierno provincial.
Un sistema que necesita más transparencia
Más allá de la discusión puntual sobre el costo de producción, desde la Federación sostienen que la actividad necesita avanzar hacia una mayor transparencia en toda la cadena frutícola.
La propuesta es ampliar el análisis económico para incluir también:
• costos de empaque
• costos de almacenamiento en frío
• costos energéticos del sistema
Según Hernández, contar con esa información permitiría a los productores tomar decisiones comerciales con mayor claridad, especialmente en situaciones donde optan por conservar la fruta en cámaras frigoríficas para venderla fuera de temporada.
“La fruta termina pagando todo el sistema. Por eso necesitamos analizar toda la cadena para encontrar un equilibrio”, planteó.
El desafío de un negocio que funcione para todos
La fruticultura del Alto Valle se mueve dentro de un equilibrio delicado.
Hay años donde la abundancia de fruta presiona los precios hacia abajo y otros donde la escasez eleva los valores de mercado.
Para los productores, esa volatilidad termina generando una incertidumbre estructural.
“Es una de las pocas actividades donde se trabaja sin saber si se va a cubrir el costo”, advirtió el presidente de la Federación.
Por eso, desde el sector impulsan la creación de una mesa de trabajo más amplia, donde se puedan revisar los modelos productivos, actualizar datos de producción y generar información más precisa sobre el funcionamiento económico de toda la cadena.
Una pregunta que sigue abierta
Mientras el sector busca reorganizar la discusión económica, el dato central de la temporada ya está sobre la mesa: 34 centavos de dólar cuesta producir un kilo de fruta en el Alto Valle.
La verdadera incógnita, sin embargo, sigue siendo otra.
Si ese número será finalmente reconocido cuando llegue el momento de pagarle al productor.







