“Queremos discutir futuro y no solamente salarios”: nació en el Alto Valle una nueva federación rural que busca disputar representación sindical y social en el país

Con respaldo nacional y estructura propia, FATREFU desembarcó en Río Negro con un discurso que combina federalismo, obra social, capacitación y presencia territorial. El diputado nacional Pablo Ansaloni aseguró que el nuevo espacio pretende “devolver representación real” a los trabajadores rurales y de economías regionales.

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El sindicalismo rural argentino acaba de sumar un nuevo actor. Y no se trata solamente de una nueva sigla. En el Alto Valle, una de las regiones más sensibles y simbólicas del trabajo frutícola nacional, fue presentada oficialmente FATREFU la Federación Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores Frutihortícolas Unidos, una estructura sindical de segundo grado que buscará expandirse en todo el país con un discurso centrado en el federalismo, la representación territorial y la reconstrucción institucional del mundo rural.

La presentación marcó además el primer desembarco de la federación en la Patagonia. Allí, el diputado nacional Pablo Ansaloni explicó que el proyecto comenzó a gestarse entre 2022 y 2023 y terminó de consolidarse durante el año pasado, cuando obtuvieron el reconocimiento formal de la federación.

“Lanzamos la federación ilusionados con representar la unidad de los trabajadores en la República Argentina y recuperar el federalismo que se perdió hace muchísimo tiempo en el interior del país”, expresó.

La nueva estructura sindical está integrada inicialmente por tres gremios: uno vinculado al sector frutícola, otro a la horticultura bonaerense y SOETRA ,Sindicato de Obreros y Empleados del Trabajo Rural Argentino, que tendrá representación nacional. A diferencia de los sindicatos tradicionales de base, FATREFU funcionará como una federación que aglutina organizaciones sindicales y no afiliados individuales.

Pero detrás de la formalidad gremial aparece un planteo político y social mucho más amplio.

“Las instituciones se vaciaron”

El diagnóstico de Ansaloni fue severo. Según sostuvo, tanto la representación sindical como las estructuras vinculadas a salud y contención social fueron perdiendo legitimidad y capacidad territorial durante los últimos años.

“Se habían vaciado las instituciones que tenían que ver con la actividad rural y con las economías regionales”, afirmó.

En ese marco, la nueva federación busca posicionarse como una herramienta de reconstrucción organizativa en un contexto donde el empleo rural continúa atravesado por informalidad, precarización, estacionalidad y profundas asimetrías regionales.

La elección del Alto Valle para iniciar el recorrido patagónico tampoco parece casual. La región frutícola arrastra desde hace años una crisis estructural marcada por caída de rentabilidad, pérdida de productores, deterioro laboral y tensiones crecientes entre costos, salarios y competitividad exportadora.

Y precisamente sobre ese escenario Ansaloni intentó construir un discurso diferente al histórico antagonismo sindical-empresarial.

“Yo me crié escuchando que había que combatir al capital. Hoy digo que el capital tiene que sentarse en la mesa para construir futuro”, señaló durante la entrevista.

La frase no pasó inadvertida. Expresa una mirada sindical que busca correrse de la confrontación clásica para plantear una lógica de articulación entre trabajadores, empleadores y Estado.

Una obra social propia y una idea de contención integral

Uno de los pilares centrales del proyecto será la salud, con obra social propia de la federación, que ya comenzó su despliegue nacional OSPREF.

Sin embargo, Ansaloni insistió en que la propuesta no pretende limitarse únicamente a la cobertura médica.

“Los sindicatos no pueden ser solamente una oficina donde se discute salario y obra social. Tenemos que ser una herramienta mucho más amplia”, sostuvo.

La idea, según explicó, es avanzar hacia un esquema integral de contención social que incluya capacitación, acceso a proyectos de vivienda, formación dirigencial y acompañamiento territorial.

En ese sentido, FATREFU intenta presentarse como una organización moderna, adaptada a un mundo laboral atravesado por la tecnología, la transformación productiva y los cambios sociales posteriores a la pandemia.

“Tenemos que preparar dirigentes y trabajadores para el futuro que viene”, aseguró.

El peso político detrás del proyecto

Otro de los aspectos más relevantes de la presentación fue el fuerte vínculo político explicitado por el diputado con el gobierno nacional.

Ansaloni remarcó que fue “el único dirigente sindical sentado desde el inicio en la mesa de La Libertad Avanza” y aseguró que la federación nació “de la mano del presidente Javier Milei”.

Esa definición introduce un elemento novedoso dentro del mapa sindical argentino: una estructura gremial rural que intenta alinearse públicamente con el oficialismo nacional en un contexto donde gran parte del sindicalismo mantiene posiciones críticas hacia el gobierno.

La apuesta no es menor. En términos políticos, FATREFU buscará construir legitimidad simultáneamente en tres frentes complejos: entre los trabajadores rurales, frente a las estructuras sindicales históricas y dentro del propio entramado agropecuario argentino.

Filiales en Río Negro y presencia territorial

Durante la entrevista, Ansaloni confirmó que la federación avanzará con filiales tanto en Río Negro como en Neuquén y otras provincias patagónicas.

Las autoridades locales, explicó, serán definidas por los propios trabajadores y dirigentes de base en cada territorio.

“Queremos estar cuerpo a cuerpo con los trabajadores. Hoy, con la tecnología y el nivel de información que existe, ya no se puede engañar más a la gente”, afirmó.

La frase resume quizás el principal desafío que tendrá esta nueva federación: construir confianza en un universo laboral históricamente golpeado por promesas incumplidas, fragmentación gremial y desgaste institucional.

Mientras tanto, FATREFU comienza a caminar el país intentando abrirse lugar dentro de uno de los territorios más complejos y sensibles de la Argentina productiva: el mundo rural profundo, donde la representación sindical sigue siendo una discusión abierta, silenciosa y profundamente estructural.

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