Las ventas minoristas muestran su primer dato positivo, pero el consumo aún no consolida una recuperación

El comercio pyme registró en junio un crecimiento interanual del 0,9%, impulsado por el aguinaldo y el Mundial de fútbol. Sin embargo, el semestre sigue en terreno negativo y los propios comerciantes mantienen un escenario de cautela.

Después de más de un año de resultados adversos, el comercio minorista pyme registró en junio un crecimiento interanual del 0,9% en sus ventas a precios constantes, según el relevamiento difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Aunque el dato representa una señal positiva, un análisis más profundo de los indicadores revela que todavía resulta prematuro hablar de una recuperación consolidada del consumo.

La primera lectura podría inducir al optimismo. Sin embargo, el propio informe advierte que la mejora respondió principalmente a factores coyunturales, como el pago del Sueldo Anual Complementario (SAC), que incrementó transitoriamente la liquidez de los hogares, y el movimiento comercial generado por el Mundial de fútbol, que impulsó las ventas en algunos rubros específicos.

Más que un cambio estructural del mercado interno, junio parece haber reflejado un estímulo temporal del consumo.

Un crecimiento que aún no modifica la tendencia

El dato positivo pierde fuerza cuando se observan otros indicadores.

En comparación con mayo, las ventas descendieron un 1,3% en términos desestacionalizados. Además, el balance del primer semestre continúa siendo negativo, con una caída acumulada del 2,5%.

Estos números muestran que, si bien el comercio logró interrumpir la prolongada secuencia de resultados desfavorables en la comparación interanual, la actividad todavía no recupera el terreno perdido durante los últimos meses.

El comportamiento de los consumidores continúa siendo prudente. Las familias concentran sus gastos en bienes esenciales y postergan la adquisición de productos de mayor valor, mientras que buena parte de las operaciones comerciales depende de promociones, descuentos y planes de financiación.

El efecto de una base de comparación baja

Otro aspecto que merece atención es el denominado «efecto base».

El crecimiento del 0,9% se compara con junio de 2025, un período que ya había mostrado un desempeño débil para el comercio minorista. A su vez, ese año había sucedido al fuerte derrumbe registrado durante 2024, cuando las ventas experimentaron una de las caídas más pronunciadas de los últimos tiempos.

Por esa razón, los especialistas recomiendan analizar la evolución de varios meses antes de afirmar que existe una recuperación consolidada. Una mejora porcentual sobre una base deprimida constituye una señal alentadora, pero no necesariamente implica que la actividad haya recuperado niveles normales de funcionamiento.

Consumo selectivo y comerciantes cautelosos

El informe de CAME también refleja un cambio en los hábitos de consumo.

Durante junio, los mejores desempeños correspondieron a perfumería, farmacias, alimentos e indumentaria, sectores favorecidos por las compras vinculadas al aguinaldo y a la temporada invernal.

En cambio, continuaron mostrando dificultades actividades relacionadas con bienes durables o de mayor inversión, como bazar, muebles, materiales para la construcción y calzado.

Del lado de los comerciantes, el escenario tampoco ofrece demasiadas señales de alivio.

Los empresarios consultados manifestaron que el incremento permanente de los costos operativos continúa reduciendo los márgenes de rentabilidad, mientras que la competencia de productos importados comienza a ejercer una presión creciente sobre numerosos segmentos del mercado.

No resulta casual que casi seis de cada diez comerciantes consideren que el contexto actual no es favorable para realizar inversiones o ampliar sus negocios.

Expectativas moderadas para los próximos meses

Las perspectivas del sector reflejan la misma cautela.

Más de la mitad de los comerciantes estima que durante el próximo año la situación permanecerá prácticamente sin modificaciones, mientras que poco más de un tercio espera una mejora gradual y apenas uno de cada diez proyecta un escenario más complejo.

Este predominio de expectativas moderadas confirma que el empresariado todavía no percibe señales suficientes para anticipar un cambio significativo en la evolución del consumo.

Una señal alentadora que todavía necesita consolidarse

El crecimiento registrado durante junio constituye, sin dudas, una noticia mejor que las observadas durante buena parte del último año. Sin embargo, los propios datos del informe invitan a interpretar el resultado con prudencia.

El impulso generado por el aguinaldo y por un evento extraordinario como el Mundial permitió mejorar transitoriamente el nivel de ventas, pero no modificó los principales indicadores estructurales del mercado interno. El semestre continúa mostrando una caída acumulada y buena parte del comercio sigue dependiendo de promociones y financiación para concretar operaciones.

La verdadera recuperación comenzará a consolidarse cuando el crecimiento deje de estar asociado a factores estacionales y pase a sostenerse sobre una mejora permanente del poder adquisitivo, un incremento genuino del consumo y un contexto económico que devuelva previsibilidad tanto a las familias como a las pequeñas y medianas empresas. Hasta que eso ocurra, el dato positivo de junio debe interpretarse como una señal alentadora, aunque todavía insuficiente para afirmar que el comercio argentino ha dejado atrás su período de mayor fragilidad.

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