La fruticultura regional busca recuperar una política sanitaria estratégica: avanza el proyecto para relanzar el Programa de Supresión de Carpocapsa

Tras una reunión convocada por el SENASA, la Federación de Productores, las provincias de Río Negro y Neuquén, CAFI e INTA comenzaron a delinear un nuevo esquema sanitario que apunta a reducir costos, fortalecer la competitividad exportadora y enfrentar uno de los mayores desafíos actuales: las chacras abandonadas
Audio de la entrevista al presidente de la Federación de productores de Fruta de Rio Negro y Neuquén, Sebastián Hernández.
La sanidad vegetal volvió a ocupar un lugar central en la agenda de la fruticultura regional. En un contexto de mercados internacionales cada vez más exigentes, costos crecientes y nuevas amenazas fitosanitarias, representantes de las principales instituciones del sector avanzaron en la construcción de un nuevo Programa de Supresión de Carpocapsa, una herramienta que durante años permitió reducir significativamente la presencia de la principal plaga que afecta a la producción de peras y manzanas del Alto Valle.
La reunión se desarrolló en la sede regional del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) en General Roca, y reunió a representantes del organismo nacional, funcionarios de las provincias de Río Negro y Neuquén, la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI) y técnicos del INTA, consolidando una mesa de trabajo que busca recuperar una política sanitaria considerada estratégica para el futuro de la actividad.
El presidente de la Federación de Productores, Sebastián Hernández, explicó que el pedido para reactivar el programa no es nuevo. La entidad viene impulsando esta iniciativa desde principios de año, primero durante una reunión realizada en General Roca y posteriormente ante la Secretaría de Agricultura de la Nación durante la Exposición Rural de Palermo. Ese planteo derivó finalmente en la conformación de una mesa técnica destinada a elaborar un proyecto actualizado que permita volver a implementar el sistema de control regional.
Una estrategia sanitaria adaptada a una nueva realidad productiva
Hernández señaló que el antiguo programa debe ser rediseñado porque la realidad territorial cambió profundamente.
Mientras años atrás era posible conformar grandes bloques continuos de producción, hoy el mapa frutícola presenta una importante fragmentación, con chacras dedicadas a otros cultivos, establecimientos abandonados y superficies que dejaron de producir fruta para exportación.
Ese nuevo escenario obliga a diseñar una estrategia diferente, capaz de adaptarse a una estructura productiva mucho más compleja sin perder eficacia sanitaria.
El dirigente remarcó que el objetivo sigue siendo el mismo: mantener un sistema de manejo colectivo por bloques sanitarios, aunque ahora requerirá un importante trabajo previo de relevamiento, organización territorial y asistencia técnica.
Las chacras abandonadas, el principal foco de preocupación
Uno de los ejes más importantes surgidos durante la reunión fue la preocupación por el crecimiento de las chacras abandonadas.
Según explicó Hernández, este será el primer paso del nuevo programa.
La intención es identificar esos establecimientos mediante un sistema de denuncias y actualizar los programas provinciales de erradicación para intervenir rápidamente antes del inicio de la próxima temporada sanitaria.
Para la Federación, las chacras sin manejo representan actualmente uno de los mayores riesgos fitosanitarios de la región.
En especial en el cultivo de pera, donde los montes abandonados continúan brotando y produciendo durante años aun sin recibir riego, convirtiéndose en reservorios permanentes de plagas que afectan a los establecimientos vecinos.
Por ese motivo, Hernández sostuvo que resulta indispensable actualizar los programas de erradicación, mejorar los mecanismos de intervención estatal y brindar soluciones también a los propietarios que ya no viven de la actividad y no cuentan con recursos para eliminar esos montes improductivos.
Mucho más que combatir la carpocapsa
El nuevo proyecto no pretende limitarse únicamente al control de la carpocapsa.
La propuesta incorpora un enfoque sanitario integral que permitirá monitorear también otras plagas que comienzan a generar preocupación dentro y fuera del país.
Entre ellas, Hernández mencionó al psílido y distintas especies de piojos, cuya presencia adquiere cada vez mayor relevancia debido a los requerimientos de los mercados internacionales.
La idea es que los técnicos que integren el programa realicen un seguimiento permanente de todas las plagas presentes en las explotaciones, brindando además asesoramiento directo a los productores para anticiparse a posibles problemas sanitarios.
El financiamiento será una etapa clave
Uno de los aspectos centrales del futuro programa será su financiamiento.
La intención es que el proyecto permita ampliar el alcance de las actuales acciones sanitarias y alcanzar una cobertura integral de toda la actividad frutícola.
Sin embargo, Hernández reconoció que primero deberá concluirse el diseño técnico del programa y recién entonces comenzar la gestión de los recursos económicos necesarios para su implementación.
También explicó que la puesta en marcha será necesariamente gradual y que no podrá ejecutarse en una sola temporada debido a la magnitud del trabajo territorial, la contratación de equipos técnicos y la disponibilidad presupuestaria.
Menores costos y mayor competitividad
Desde la Federación sostienen que una estrategia sanitaria coordinada permitirá reducir costos productivos y fortalecer la competitividad de la fruticultura regional.
Actualmente numerosos productores y empresas ya realizan inversiones privadas mediante la colocación de emisores para confusión sexual, trampas y monitoreos permanentes.
El objetivo del nuevo programa es extender esas herramientas a toda la región, fortaleciendo el control sanitario y reduciendo el riesgo de detecciones de plagas en mercados de exportación como Brasil, situación que puede comprometer seriamente la imagen sanitaria del complejo frutícola argentino.
Un proyecto que busca convertirse en política de Estado
Más allá de los aspectos técnicos, la Federación plantea que la sanidad vegetal debe consolidarse como una verdadera política pública de largo plazo.
La intención es construir un esquema donde Nación, provincias, organismos técnicos y sector privado trabajen de manera coordinada para sostener uno de los principales patrimonios de la fruticultura patagónica: su condición sanitaria.
El proceso recién comienza, pero la conformación de esta mesa de trabajo representa el primer paso hacia la recuperación de un programa que durante años fue considerado una de las herramientas más importantes para preservar la calidad de la producción, proteger los mercados internacionales y asegurar la sustentabilidad económica de miles de productores de Río Negro y Neuquén.
Chacra abandonada, peligro sanitario.










