La fruticultura pidió una reforma laboral con enfoque regional: productores expusieron ante senadores el peso de los costos y la falta de rentabilidad

En una reunión clave con legisladores nacionales, la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén y las cámaras del sector expusieron el impacto real de los costos laborales, la industria del juicio y la falta de previsibilidad. Mientras el oficialismo habló de modernización, el campo frutícola fue contundente: sin baja de costos y reglas diferenciadas para las economías regionales, la actividad no es viable.
Audio de la entrevista al presidente de la Federación, Sebastián Hernández.
Una advertencia directa desde el corazón productivo del Alto Valle
La crisis de la fruticultura dejó de ser un problema sectorial para convertirse en un mensaje político explícito. La Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén y las cámaras del sector llevaron una advertencia clara: discutir una reforma laboral sin contemplar la realidad de las economías regionales es profundizar un sistema que ya no funciona.
El encuentro, del que participaron los senadores Pablo Servi y Enzo Fullone y el diputado nacional Gastón Riesco, tuvo dos lecturas bien definidas. Desde el plano político, se habló de modernización laboral, generación de empleo y competitividad. Desde el sector productivo, la exposición fue más cruda: la fruticultura hoy no es rentable y está al límite de su supervivencia.
Costos laborales que asfixian a una actividad intensiva en mano de obra
Uno de los puntos más duros del planteo estuvo centrado en los costos laborales indirectos, especialmente el sistema de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART). Según explicó el presidente de la Federación, Sebastián Hernández, estos costos pueden representar entre el 7 y más del 20 por ciento adicional por trabajador, dependiendo del riesgo.
Para una actividad intensiva en mano de obra como la fruticultura, este esquema se vuelve determinante. “No estamos hablando de salarios, sino de todo lo que rodea al empleo y que hace imposible sostener un trabajador en la chacra con los valores actuales de la fruta”, advirtieron desde las cámaras.
La industria del juicio, un riesgo permanente
El otro eje central fue la industria del juicio laboral, una problemática que atraviesa a las economías regionales y genera un clima de inseguridad jurídica constante.
Los productores explicaron que hoy cualquier demanda, aun sin sustento, implica costos que terminan siendo absorbidos por el productor. En muchos casos, el daño económico no está dado por una condena, sino por los gastos legales que genera el proceso. “Ese riesgo permanente desalienta la contratación y agrava la crisis del empleo formal”, remarcaron.
Reforma laboral: consenso político, reparos productivos
Desde el oficialismo, los legisladores destacaron la necesidad de avanzar hacia un marco normativo más moderno, con reglas claras que promuevan el empleo formal, la inversión y la competitividad. En ese marco, se planteó la voluntad de construir una agenda común que contemple las particularidades de cada sector.
Sin embargo, desde la Federación y las cámaras marcaron un límite claro: la fruticultura no puede ser tratada con la misma lógica que la Pampa Húmeda. Las economías regionales, sostienen, requieren un enfoque diferencial que contemple su estructura de costos, su estacionalidad y su realidad productiva.
El punto que define todo: rentabilidad
Más allá del debate legislativo, el mensaje de fondo fue contundente. “El problema estructural de la fruticultura es la falta de rentabilidad.”
Los productores insistieron en que no se trata de ajustar al trabajador, sino de reducir los costos que rodean al empleo, aliviar la presión impositiva y generar condiciones de previsibilidad. Sin esos cambios, cualquier reforma queda en el plano discursivo.
También se abordó la cuestión del financiamiento para inversiones clave, como malla antigranizo y sistemas de riego. Pero el planteo fue realista: el crédito no es una solución si la actividad no genera ingresos suficientes para devolverlo.
Diálogo abierto, pero con la alarma encendida
La reunión cerró con el compromiso de los legisladores de mantener abiertos los canales de diálogo y seguir trabajando con el sector productivo. Desde las cámaras valoraron la instancia, pero dejaron en claro que la preocupación sigue intacta.
Mientras la política discute modernización laboral, la fruticultura enfrenta liquidaciones que no cubren costos, un esquema laboral que encarece el empleo y una rentabilidad inexistente. El mensaje que llegó desde el sector productivo fue inequívoco: sin cambios reales y diferenciados para las economías regionales, no habrá producción, ni trabajo, ni futuro para el Alto Valle.
La entrevista al presidente de la Federación, Sebastián Hernández, disponible en todos nuestros canales de audio.









