La cereza marca el pulso del Mercado Central: precios récord, frutas en transición y el desafío de sostener la calidad

Por Agrovalle

El consultor frutihortícola y presidente de “5 al Día”, ingeniero, Mariano Winograd, trazó un panorama detallado del movimiento en el Mercado Central de Buenos Aires. La llegada temprana de la cereza, los precios en alza y una oferta diversa de frutas revelan un escenario de contrastes entre la calidad, la logística y las condiciones económicas que atraviesa el país.

En el corazón del Mercado Central, cuando el movimiento empieza a calmar y el café de la nave 5 se convierte en punto de encuentro, Mariano Winograd observa con ojo clínico el pulso de la fruta argentina. “A esta hora el mercado afloja un poco, uno se toma un café y repasa lo que quedó pendiente”, dice, mientras describe una postal que resume el arranque de una temporada marcada por la cereza y por un clima de expectativas contenidas.

La cereza, protagonista de un inicio brillante

“El gran tema de los últimos días fue la cereza”, adelanta Winograd. “Históricamente era una fruta mendocina, de noviembre y diciembre, pero con el desarrollo del consumo chino y el impulso chileno, se fue desplazando hacia el sur. Pasamos de buscar la primicia a valorar también la ‘tardicia’”.

El especialista detalla que los primeros lotes de Mendoza irrumpieron con precios inéditos: “Hace unos diez días el cajón de dos kilos y medio llegó a valer entre 70 y 80 mil pesos para calibres grandes, por encima de los 30 milímetros. Hoy, con más oferta, ronda los 70 mil, y ya se ve fruta más chica y sin color a unos 30 mil”.

La explicación está en el equilibrio entre calidad, variedad y oportunidad de mercado. “Las Brooks o Sweet Heart, firmes y sabrosas, justifican esos valores. Pero las variedades más blandas generan frustración al consumidor si pierden firmeza en la verdulería”, advierte.

Logística moderna, frío interrumpido

El panorama logístico muestra luces y sombras. Winograd destaca la modernización del transporte de larga distancia: “No se ven camiones viejos; los fletes están bien equipados y refrigerados. El problema no está en el transporte de origen al Mercado Central, sino en el tramo final: del mercado a la verdulería. Ahí se interrumpe la cadena de frío”.

Esa ruptura incide directamente en la experiencia del consumidor. “La fruta pasa un par de días sin frío antes de llegar al público. En días frescos, se disimula, pero con 20 o 22 grados ya hay consecuencias en la calidad”, explicó.

El resto del mostrador: naranja escasa, banana firme y frutas nuevas

Winograd repasa con precisión quirúrgica el mapa de la fruta que circula por los pasillos:

“La naranja empieza a escasear: hay desde 4 mil hasta 14 mil pesos, según calidad.”

“La banana ecuatoriana se mantuvo fuerte, entre 40 y 45 mil pesos, con buena performance de la banana nacional. Marcas como Salvita o Gaira se consolidan.”

“El limón repuntó: el de cámara del litoral vale hasta 45 mil.”

“Ya aparecen ciruelas tempranas de Bella Vista, los primeros duraznos de San Pedro, e incluso pitahayas, que se transformaron en la novedad del año.”

Además, Winograd apunta hacia una diversificación silenciosa: “Hay chicos en Tucumán y Córdoba que están produciendo higos bajo invernáculo e hidroponía. Y un boom de almendras y pistachos, incluso en Casa de Piedra. Es un cambio cultural en marcha”.

La economía, un telón que condiciona la inversión

Más allá de los precios, el referente de “5 al Día” mira el contexto macroeconómico con pragmatismo. “Hace dos años el país eligió un cambio político buscando estabilidad. Ahora, el desafío es convertir esa decisión en un modelo que atraiga inversión y no solo especulación”, señala.

Y agrega: “Mientras el país siga más enfocado en la finanza que en la producción, va a faltar incentivo para invertir. Si el productor percibe estabilidad a diez años, ahí aparecen las decisiones de largo plazo: el techado, el riego, los bioinsumos. En eso estamos atrasados respecto a Paraguay o Perú”.

un llamado a pensar en el consumidor

Winograd resume el espíritu de su mirada en una frase que resuena entre cajones y palets:

“El gran desafío no es solo producir más, sino que la fruta llegue al consumidor con la misma calidad con la que sale del campo.”

Y mientras el café se enfría sobre la mesa de la nave 5, el consultor vuelve a su rutina de mercado. Afuera, los camiones cargan el pulso de la temporada: la cereza que marca el inicio del verano, las bananas que sostienen el consumo diario, y un país que busca en cada fruta una señal de estabilidad.

Escuche la entrevista al ingeniero Mariano Winograd disponible en todas nuestras plataformas de audio.

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