Granizo devastador en Valle Medio: Gonzalo Cragnolini perdió hasta el 90% de su producción y habla de un golpe “nunca visto” en 30 años

La tormenta del lunes por la noche dejó una postal crítica en chacras de Luis Beltrán. El productor describe pérdidas masivas en manzana, sin cobertura ni margen económico, en un contexto ya frágil para la fruticultura regional.
Audio de la entrevista al productor Gonzalo Cragnolini
Una noche que cambió la campaña
Lo que comenzó como una lluvia con viento terminó en cuestión de minutos en un evento extremo. Gonzalo Cragnolini, productor de Luis Beltrán, lo resume sin rodeos:
“Fue una noche muy agitada. En dos o tres minutos cayó una tosca de tamaño considerable y se llevó la mayoría de la cosecha que quedaba”.
El impacto fue directo y contundente. En su chacra, el daño sobre la fruta alcanza al menos el 90%, en un momento clave de la campaña, cuando restaban por cosechar las últimas variedades de manzana.
“No es algo que haya vivido antes. En 30 años como productor, nunca me castigó así el granizo”, afirma, todavía en proceso de evaluación.
Daños desiguales, pero igual de severos
Mientras en su establecimiento el impacto estructural fue limitado —sin grandes daños en plantas o madera—, a pocos kilómetros el escenario fue mucho más grave.
“En la zona del Rincón de Cruz la tormenta fue mucho más fuerte. Arrasó con hojas, ramas, tendido eléctrico, transformadores, silos, techos… de todo”, describe.
El corte de energía en áreas rurales se extendió durante toda la noche, lo que también complicó la operatividad en plena cosecha.
Sin seguro y con costos que no cierran
El evento vuelve a exponer una de las grandes debilidades del sistema productivo: la falta de cobertura frente a riesgos climáticos.
Cragnolini no cuenta con seguro contra granizo. La razón es estructural:
“Para que el seguro te cubra, tenés que tener daños del 80 o 90%. Es un gasto que muchas veces no se justifica… hasta que pasa esto”.
La alternativa de las mallas antigranizo tampoco aparece como viable para la mayoría de los productores. “Estamos hablando de entre 12.000 y 15.000 dólares por hectárea. Es imposible afrontarlo sin financiamiento”, explica.
El problema de fondo: precios y rentabilidad
Más allá del fenómeno climático, el productor sitúa el problema en una cuestión estructural: el precio de la fruta.
“Todo va en base al precio. Si te pagan bien, podes invertir, producir mejor y protegerte. Si no, es imposible”, sostiene.
Según su visión, el costo real de producción supera los valores de referencia actuales. “Hoy debería estar en 38 o 40 centavos de dólar para ser viable”, afirma.
A esto se suma la histórica tensión en la comercialización:
“Vos entregas fruta de buena calidad, pero siempre hay altos porcentajes de descarte o tercera. El número final muchas veces ya está definido de antemano”.
Una actividad que pierde productores
El impacto del granizo se inserta en un proceso más profundo de retracción productiva. En el Valle Medio, la cantidad de productores viene en caída sostenida.
“Debemos quedar unos 18 o 20 productores frutícolas aquí en la zona. Muchos se fueron a maíz o alfalfa porque la fruticultura no es rentable”, señala.
Sin embargo, Cragnolini elige seguir apostando. A sus 43 años, incluso avanzó con nuevas plantaciones.
“Lo hago porque me gusta. Tengo esperanza de que esto en algún momento se revierta”.
Entre la incertidumbre y la vocación
La campaña venía mostrando signos de recuperación, con mejores precios y expectativas moderadas. Pero el granizo volvió a poner en evidencia la fragilidad del sistema.
“Cuando no es una cosa, es otra. Esta vez la piedra se llevó las ilusiones”, resume.
El testimonio no solo refleja una pérdida productiva puntual, sino la vulnerabilidad estructural de una actividad que, entre el clima y el mercado, sigue dependiendo más de la resistencia de sus productores que de un sistema que los respalde.
La entrevista se encuentra disponible en todas nuestras plataformas de audio










