Golpe al corazón frutícola del Valle: el granizo causó severos daños entre Cipolletti y Paso Córdoba.

Sebastián Hernández, presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, advirtió que la tormenta afectó gran cantidad de hectáreas productivas y pidió políticas de Estado para proteger la fruticultura.

El Alto Valle volvió a sufrir el impacto de un fenómeno climático extremo. Una intensa tormenta de granizo azotó en la tarde de este lunes las zonas productivas de Cipolletti, Allen y Paso Córdoba, dejando a su paso daños severos en perales y manzanos, en plena etapa de desarrollo del fruto.

“El daño comenzó en Cipolletti y vino costeando todo el río Neuquén y el río Negro, hasta Paso Córdoba. Fue impresionante”, describió Sebastián Hernández, presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, en diálogo con Agrovalle.

“Más de cinco minutos de piedra constante”

El dirigente relató que la tormenta fue “una manga muy amplia” que descargó granizo durante más de cinco minutos, con piedras “del tamaño de un garbanzo hasta una bola de naftalina”.

“En la zona de Allen, en mi chacra sobre la Ruta 22, cada fruto tiene entre seis y ocho golpes. A las dos horas todavía había montones de granizo acumulados bajo las plantas”, contó.

El fenómeno fue seco y violento, sin exceso de agua, pero con una fuerza inusual. Las imágenes que circularon mostraron chacras cubiertas de blanco, “como si hubiera nevado”.

Pérdidas productivas y recorridas de evaluación

Aunque todavía no hay un cálculo definitivo, la Federación estima que el área afectada abarca una franja productiva clave del Valle, con centenares de chacras bajo daño parcial o total.

“Estamos hablando de una zona netamente productiva, desde Cipolletti hasta Paso Córdoba. Mañana comenzaremos las recorridas para tener una estimación más precisa”, adelantó Hernández.

El dirigente confirmó que mantuvo contactos con funcionarios provinciales, entre ellos el ministro Carlos Banacloy, y el secretario de fruticultura, Facundo Fernández para coordinar una evaluación conjunta de los daños.

Entre el raleo y la incertidumbre

El temporal llega en un momento delicado de la temporada. Tras las heladas tardías, muchos productores apenas comenzaban el raleo y las tareas sanitarias.

“Habrá productores que directamente dejarán de ralear porque ya no pueden defender la fruta comercialmente. Algunos tienen más del 80% de daño, y con eso la cosecha se vuelve muy difícil y costosa”, explicó.

La preocupación crece también por el valor que la fruta dañada tendrá en la industria, con precios por debajo de los costos de recolección. “Hay que buscar alternativas para que los productores puedan levantar la fruta, porque si queda en el campo el riesgo sanitario es enorme”, subrayó Hernández.

“La malla antigranizo debe ser una política de Estado”

En su mensaje final, el presidente de la Federación insistió en la necesidad de avanzar con políticas de protección estructurales:

“La única manera de enfrentar esto es con malla antigranizo. Pero eso requiere financiamiento accesible y una mirada de Estado. No es solo una política productiva: protege el empleo, mejora la calidad de la fruta y sostiene la economía regional.”

Hernández remarcó que el cambio climático coloca a los productores “al límite”, y que sin apoyo sostenido “muchos quedan fuera del sistema comercial” por daños reiterados.

Un llamado urgente

El Alto Valle atraviesa una nueva alerta productiva. Mientras se esperan los relevamientos oficiales, los productores se preparan para una temporada difícil. La piedra golpeó donde más duele: en el corazón de la producción frutícola rionegrina.

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