“El agua va a definir qué regiones siguen produciendo y cuáles quedan afuera”: Río Negro busca el financiamiento más importante en medio siglo para modernizar el riego

La provincia negocia con el BID un ambicioso programa para transformar sistemas de riego, ampliar áreas productivas y financiar mallas antigranizo. “Sin infraestructura hídrica no hay futuro productivo”, advirtió el secretario de Agricultura, Lucio Reinoso.

Audio de la entrevista al secretario de Agricultura, Lucio Reinoso.

En una provincia donde el agua no es solamente un recurso natural sino la condición indispensable para producir, exportar y sostener comunidades enteras, el Gobierno de Río Negro decidió avanzar sobre uno de los debates más estratégicos de las próximas décadas: cómo garantizar la disponibilidad hídrica en un escenario de cambio climático, eventos extremos y creciente presión sobre los sistemas productivos.

Con ese objetivo, la administración provincial trabaja junto al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en un programa integral de financiamiento destinado a modernizar sistemas de riego históricos, incorporar nuevas áreas bajo riego, fortalecer la prevención de riesgos agropecuarios y financiar herramientas de protección para productores, como mallas antigranizo.

La iniciativa, que ya atraviesa instancias de consulta pública en distintas regiones de la provincia, podría transformarse si logra aprobación definitiva en uno de los procesos de inversión productiva más importantes de las últimas décadas en Río Negro.

“Es el financiamiento destinado principalmente a la actividad productiva más importante de los últimos 50 años que se está gestionando”, aseguró el secretario de Agricultura de Río Negro, Lucio Reinoso, durante una entrevista radial con Agrovalle.

Una provincia que vuelve a mirar el agua

Detrás de las obras proyectadas hay una definición política y productiva mucho más profunda: Río Negro busca reposicionarse estratégicamente como una provincia capaz de producir alimentos en un contexto global cada vez más tensionado por la escasez de agua y la volatilidad climática.

“No solamente estamos trabajando en incrementar la actividad productiva, sino también en cuidar esa producción”, explicó Reinoso.

La lógica del programa combina infraestructura tradicional con nuevas tecnologías de gestión hídrica. Entre las obras previstas aparecen impermeabilización de canales, crecimiento de estructuras, automatización de compuertas, sistemas de telemetría y monitoreo remoto para optimizar la distribución del agua.

En términos prácticos, esto apunta a resolver uno de los problemas históricos de los sistemas de riego tradicionales: pérdidas por filtraciones, dificultades operativas y tiempos de respuesta lentos frente a cambios bruscos de demanda o eventos climáticos.

“Hay mucha pérdida de agua por el paso del tiempo y eso genera incluso salinización y elevación de napas en algunas zonas”, detalló el funcionario.

El IDEVI y una infraestructura que envejeció

Uno de los ejes centrales del proyecto es la modernización del sistema de riego del IDEVI, considerado durante décadas una referencia tecnológica a nivel nacional.

Pero el paso del tiempo comenzó a exponer limitaciones estructurales.

“El sistema del IDEVI fue un orgullo tecnológico para todos los rionegrinos, pero ya tiene más de 50 años y necesita modernizarse”, reconoció Reinoso.

La preocupación excede al Valle Inferior. El Gobierno provincial también proyecta intervenciones en Valle Medio, Guardia Mitre, Negro Muerto y otras regiones donde el crecimiento productivo quedó condicionado por infraestructura insuficiente.

En algunos casos el problema pasa por canales deteriorados; en otros, por limitaciones eléctricas que impiden incorporar nuevas superficies bajo riego.

“Hay productores que quieren avanzar, pero por falta de infraestructura no pueden incorporar más hectáreas productivas”, explicó.

 La nueva frontera: producir con precisión

La modernización no apunta únicamente a mover más agua. El objetivo es administrar mejor cada metro cúbico disponible.

Ahí aparece uno de los conceptos más importantes de esta etapa: la gestión inteligente del riego.

Los sistemas de automatización y telemetría permitirán responder con mayor precisión a la demanda hídrica de cada zona productiva, evitando pérdidas y optimizando tiempos de entrega.

Reinoso describió situaciones cotidianas que hoy generan enormes dificultades operativas: lluvias repentinas, cambios bruscos de demanda o maniobras manuales que requieren abrir y cerrar compuertas de manera constante.

“Estos sistemas van a permitir una respuesta mucho más fina y el productor va a tener el agua en tiempo y forma como lo requieren los cultivos”, sostuvo.

La expectativa oficial es que esa eficiencia termine traduciéndose en mejoras directas sobre productividad, estabilidad y expansión agrícola.

Mallas antigranizo y gestión del riesgo

El programa con financiamiento internacional también incorpora otro componente central: la gestión del riesgo agropecuario.

La decisión no es casual. Río Negro viene de atravesar una temporada especialmente compleja, con cuatro eventos de granizo que golpearon fuerte a la fruticultura.

Por eso, el Gobierno provincial busca incluir líneas específicas para financiar mallas antigranizo destinadas a productores del Alto Valle.

Según explicó Reinoso, la propuesta contempla créditos con 12 meses de gracia y hasta ocho años de repago, bajo condiciones que hoy el sistema financiero tradicional prácticamente no ofrece.

“Los bancos generalmente no tienen líneas de financiamiento de largo plazo para este tipo de inversiones”, señaló.

Además del granizo, el esquema también contempla prevención de incendios en la región andina y en zonas ganaderas, junto con herramientas vinculadas a sequías y eventos climáticos extremos.

El aval social como condición

Uno de los aspectos que más destacó el funcionario fue el proceso de consultas públicas que actualmente se desarrolla en distintas regiones de la provincia.

Más allá de ser un requisito exigido por el BID, el Gobierno busca mostrar estas instancias como parte de una construcción colectiva con productores.

“Los proyectos no se arman desde un escritorio. Se construyen a partir de pedidos concretos de los productores”, afirmó.

Las reuniones ya comenzaron en Viedma y continuarán en Guardia Mitre, Valle Medio y la zona Andina.

Según Reinoso, la recepción por parte de los productores fue positiva porque muchas de las demandas vinculadas al riego y la infraestructura llevan décadas sin resolverse.

El desafío geopolítico del agua

Tal vez el concepto más fuerte de toda la entrevista apareció hacia el final, cuando Reinoso planteó una mirada que excede la coyuntura provincial y coloca a Río Negro dentro de un escenario global.

“El agua y las tierras de calidad son bienes cada vez más escasos a nivel mundial”, sostuvo.

Desde esa perspectiva, el Gobierno intenta posicionar a Río Negro como una región estratégica para el abastecimiento seguro de alimentos de alto valor agregado.

“Río Negro puede jugar un rol preponderante en el abastecimiento seguro de alimentos”, afirmó el secretario de Agricultura.

La definición encierra una advertencia implícita: en el futuro, la competitividad de las regiones ya no dependerá solamente de costos o mercados, sino de algo mucho más elemental.

La disponibilidad de agua.

Y en esa carrera, las provincias que logren modernizar sus sistemas productivos antes de que la crisis hídrica se profundice podrían quedar varios pasos adelante.

Difunde el contenido