Desde la Rural de Palermo: los drones agrícolas despegan en el agro y también apuntan a transformar la fruticultura

Villanueva Drones presentó en la Exposición Rural de Palermo el King 150 MAX, considerado el dron agrícola más productivo de Sudamérica. En diálogo con Agrovalle, Santiago Monje, Técnico comercial de la empresa explicó por qué esta tecnología gana terreno entre productores y contratistas, anticipó el proyecto para fabricar equipos en Argentina y destacó el enorme potencial que tienen estas herramientas para los montes frutales.

Audio de la entrevista a Santiago Monje, Técnico comercial de la empresa

La transformación tecnológica del agro tiene un nuevo protagonista. Si durante los últimos años la agricultura de precisión avanzó con pilotos automáticos, mapas de rendimiento y aplicaciones georreferenciadas, hoy los drones comienzan a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de los establecimientos agropecuarios.

En el marco de la cobertura especial que Agrovalle realiza desde la Exposición Rural de Palermo 2026, Villanueva Drones presentó su nueva línea de equipos de la firma brasileña GTEEX, desarrollados para responder a las exigencias de la agricultura moderna y adaptados a las grandes superficies que caracterizan al campo argentino.

«Estamos atravesando un año muy bueno. La marca viene posicionándose muy bien en el mercado argentino y eso nos permite seguir creciendo con muy buenas expectativas», señaló Santiago Monje.

Un dron pensado para trabajar muchas hectáreas

El gran protagonista del stand es el King 150 MAX, un equipo que llama la atención por su capacidad de carga de 150 kilogramos y por un desarrollo orientado exclusivamente a maximizar la productividad.

Según explicó Monje, el equipo fue diseñado para responder a una realidad muy particular de la agricultura sudamericana: productores y contratistas que deben cubrir cientos de hectáreas por jornada sin resignar eficiencia ni confiabilidad.

«Fue desarrollado para soportar altas temperaturas y jornadas intensivas de trabajo. En Brasil ya fue probado alcanzando entre 500 y 700 hectáreas aplicadas en un solo día con un único equipo, una productividad que hoy no tiene otro dron en Sudamérica», explicó.

El King 150 MAX incorpora doble batería, lo que incrementa su autonomía, mientras que un sistema de pulverización desarrollado en Brasil permite ampliar entre un 30% y un 40% el ancho de labor. La combinación de mayor carga útil, más tiempo operativo y una cobertura superior se traduce directamente en una reducción del tiempo necesario para completar las aplicaciones.

Inteligencia artificial y precisión

Detrás del funcionamiento del dron hay mucho más que un sistema de vuelo automático.

El equipo trabaja permanentemente apoyado en señal satelital GPS, radares LiDAR y sensores de onda milimétrica que le permiten reconocer su posición, evitar obstáculos y ejecutar aplicaciones con gran precisión.

Antes de iniciar una tarea, el operador delimita el lote mediante coordenadas georreferenciadas y programa variables como altura de vuelo, ancho de trabajo, tamaño de gota y caudal de aplicación. Una vez iniciada la operación, el dron ejecuta automáticamente el recorrido previsto.

Cuando agota el producto o la batería, regresa por sí mismo al punto de origen. Tras reemplazar las baterías y recargar el tanque, vuelve exactamente al lugar donde interrumpió el trabajo y continúa la aplicación sin superposiciones ni sectores sin cubrir.

Una inversión con recupero acelerado

Uno de los aspectos que más interés despierta entre productores y contratistas es el económico.

Monjes sostuvo que la inversión necesaria para incorporar un dron agrícola resulta considerablemente menor que la requerida para adquirir maquinaria tradicional.

«Estamos hablando de equipos que cuestan entre 38.000 y 50.000 dólares. Comparado con una pulverizadora o un tractor representa apenas entre un 10 y un 15 por ciento de esa inversión», explicó.

De acuerdo con la experiencia de la empresa, numerosos prestadores de servicios recuperaron la inversión inicial en menos de un año.

A ello se suman otras ventajas productivas: los drones pueden ingresar a lotes donde una pulverizadora terrestre no puede trabajar por exceso de humedad, eliminan las pérdidas ocasionadas por el pisoteo de cultivos y permiten realizar aplicaciones oportunas cuando el momento agronómico resulta determinante.

Una oportunidad para la fruticultura

Uno de los pasajes más interesantes de la entrevista surgió al trasladar la conversación al Alto Valle.

Consultado por Agrovalle sobre la posibilidad de utilizar esta tecnología en montes frutales, Monje aseguró que ese segmento representa uno de los mayores potenciales de crecimiento para los drones agrícolas.

Explicó que la georreferenciación y el elevado caudal de aplicación permiten posicionar el equipo exactamente sobre la copa de los árboles y lograr un mojado uniforme, incluso en cultivos donde históricamente la pulverización aérea presentaba dificultades.

Además, indicó que reduciendo la velocidad de vuelo aumenta la sustentación descendente generada por las hélices, favoreciendo la penetración del producto dentro de la copa y mejorando significativamente la calidad de aplicación, siempre acompañada por una correcta elección del tamaño de gota y de las condiciones ambientales.

Para una región frutícola como Río Negro y Neuquén, donde la eficiencia de las aplicaciones constituye un aspecto central del manejo sanitario, estas herramientas comienzan a despertar un creciente interés.

Fabricación nacional en el horizonte

Otro de los anuncios realizados por la empresa durante la Rural fue el avance de un proyecto para instalar una planta de fabricación y ensamble de equipos GTEEX en Argentina.

La iniciativa contempla comenzar con la producción local de tanques para líquidos y sólidos y avanzar progresivamente hacia el ensamblado de los drones.

De concretarse, permitiría reducir costos logísticos, mejorar la disponibilidad de equipos y generar un impacto positivo sobre el precio final para productores y contratistas.

Un mercado que no deja de crecer

Desde Villanueva Drones sostienen que la incorporación de estas tecnologías dejó de ser una tendencia para convertirse en una realidad dentro del agro argentino.

La posibilidad de trabajar con precisión centimétrica, reducir costos operativos, evitar pérdidas por pisoteo y aumentar la eficiencia de las aplicaciones posiciona a los drones como una herramienta que gana protagonismo campaña tras campaña.

Mientras la agricultura de precisión continúa evolucionando, la próxima gran revolución parece estar cada vez más cerca del cielo. Y desde Palermo, esa transformación ya comenzó a tomar vuelo.

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