Comenzó la temporada de cerezas: menos producción, buena calidad y una alerta por la importación chilena

Por Agrovalle
Audio:gerente de la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (CAPCI), Aníbal Caminiti.
El gerente de la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (CAPCI), Aníbal Caminiti, analizó el inicio de la cosecha 2025. La temporada llega con menor volumen, fruta de buena calidad y una seria preocupación por la sobreoferta chilena que ya impacta en los precios y en la logística exportadora.
Desde los primeros cortes en Chimpay y General Roca, la cosecha de cerezas comenzó a darle color a los valles del norte patagónico. Las cajas que empiezan a salir rumbo al Mercado Central y los primeros vuelos de exportación marcan el punto de partida de una campaña que, según Aníbal Caminiti, “viene con particularidades y desafíos que podrían definir la rentabilidad del sector”.
“En Río Negro y Neuquén vamos a tener una menor producción que el año pasado por distintos factores. Hubo una mala acumulación de horas de frío y eso afectó la floración y la fecundación”, explicó el dirigente.
La merma, sin embargo, llega acompañada de un aspecto positivo: una fruta de excelente calidad, con buenos calibres y firmeza. “Hasta ahora la calidad es muy buena, pero hasta que la fruta no esté cosechada, en caja y en destino, no podemos cantar victoria”, advierte.
La cosecha y la mano de obra: un engranaje que debe sincronizarse
En las chacras del Alto Valle, los primeros equipos de cosecheros comienzan a trabajar en un calendario ajustado. Por ahora, la disponibilidad de mano de obra no presenta inconvenientes.
“Las empresas lo manejan bien. El personal migrante del norte es clave; mientras todo funcione dentro de lo previsto, no hay problemas. Pero si la cosecha se atrasa y se cruza con las fiestas, esa gente vuelve al norte y puede quedar fruta sin levantar”, remarcó Caminiti.
Precios altos, oferta baja y la ley de la ansiedad
Las primeras cerezas siempre despiertan interés y polémica por sus precios. En Buenos Aires, los valores superan los 30.000 a 50.000 pesos por kilo, y la sorpresa del consumidor se repite año tras año.
Caminiti lo explica con claridad:
“Todos los años pasa lo mismo. La cereza no está todo el año en el mercado, y eso genera ansiedad. Cuando aparecen las primeras cajas, hay muy poca oferta y un segmento de consumidores dispuesto a pagar por esa primicia. Es pura ley de oferta y demanda.”
A medida que se amplía el volumen, los precios caen rápidamente. Sin embargo, esta temporada trae un nuevo elemento: la llegada temprana de cereza chilena al mercado argentino. “Nunca se habían importado cerezas de Chile en noviembre. Es alarmante, porque va a haber más oferta y eso deprimirá el precio interno. Nuestros productores podrían no cubrir sus costos”, advirtió.
Mercados externos: una competencia feroz y un escenario incierto
La mirada exportadora tampoco escapa a las turbulencias. Chile —el gigante regional del sector— sigue marcando el pulso mundial, y su sobreoferta ya impacta en las primeras cotizaciones internacionales.
“Esta temporada es muy incierta en precios. Los primeros envíos chilenos a China y Europa muestran una fruta de calidad regular y eso está tirando los valores hacia abajo. Aunque Chile tenga algo menos de volumen, sigue siendo un jugador de 650 mil toneladas. En ese contexto, Argentina tiene que moverse con mucha cautela”, explicó el titular de CAPCI.
Europa y China continúan siendo los destinos más codiciados, pero los márgenes son cada vez más estrechos. “Son mercados que no reaccionan bien ante la sobreoferta: enseguida cae el precio. Chile, consciente de esto, está mandando fruta de calidad intermedia a otros mercados para descomprimir. Aun así, los precios están deprimidos en todos los frentes”, detalló.
La logística aérea: el cuello de botella invisible
La exportación aérea sigue siendo el gran desafío estructural de la cereza argentina. Con los primeros embarques previstos desde el aeropuerto de Ezeiza, Caminiti advierte sobre una posible repetición de los cuellos de botella logísticos que complicaron la temporada pasada.
“El año pasado tuvimos demoras de dos, tres y hasta cuatro días. Hubo camiones que perdieron sus vuelos y tuvieron que redireccionar la fruta o dejarla en el mercado interno. Este año trabajamos con TCA, Senasa y los forwarders para mejorar el sistema, pero seguimos con un problema grave: el escaneo de pallets.”
Actualmente, cada camión debe descargar pallet por pallet para ser escaneado, lo que ralentiza toda la operatoria. “Pedimos que el escaneo se haga por camión, como en Tucumán con los arándanos. Eso agilizaría mucho. También reclamamos prioridad para los perecederos argentinos, porque se espera que Chile triplique su volumen de cerezas exportadas por Ezeiza. Si eso ocurre, nuestra fruta podría volver a quedarse sin espacio en bodega”, alertó.
Entre la oportunidad y la amenaza
El arranque de la temporada de cerezas se da en un contexto dual: menos producción, pero buena calidad, mercados activos, pero saturados, logística moderna, pero tensionada.
Caminiti sintetiza el sentir del sector con una frase que refleja tanto la esperanza como la preocupación de los productores:
“Argentina tiene cerezas de altísima calidad. Lo que necesitamos es que lleguen al mundo en tiempo y forma, y que el esfuerzo de todo un año no se pierda en una congestión de aeropuerto o en una competencia desleal.”
La cereza argentina vuelve a desafiar las reglas del calendario y del mercado.
Con el sol de noviembre encendiendo los primeros colores de la temporada, el sector busca consolidar su prestigio internacional, mientras defiende su lugar en los mostradores locales frente a una competencia que no da tregua.
La entrevista a Anibal Caminiti esta disponible en todas nuestras plataformas de audio.








