Banacloy: “La única alternativa para reducir el impacto del granizo es avanzar con la instalación de mallas”

El ministro de Desarrollo Económico y Productivo explicó el alcance de la nueva línea de financiamiento del CFI de hasta $500 millones para instalar mallas antigranizo, detalló las herramientas complementarias que impulsa la Provincia y sostuvo que la prevención debe convertirse en el eje de la política frente a los eventos climáticos extremos

Audio de la entrevista al ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy

La fruticultura del Alto Valle atraviesa un momento en el que el clima dejó de ser un factor imprevisible para convertirse en una de las principales variables económicas de la actividad. Heladas tardías, tormentas severas y granizadas cada vez más intensas modificaron la ecuación productiva de cientos de chacras, obligando a pensar la inversión en protección como una condición para sostener la competitividad.

En ese escenario, Río Negro presentó junto al Consejo Federal de Inversiones (CFI) una nueva herramienta financiera destinada a facilitar la instalación de mallas antigranizo, una infraestructura que desde hace años los productores consideran estratégica, aunque históricamente estuvo limitada por su elevado costo.

Durante una entrevista con Agrovalle, el ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy, explicó que la iniciativa forma parte de un trabajo que la Provincia viene desarrollando desde el año pasado junto al gobernador Alberto Weretilneck para construir instrumentos financieros más acordes a la realidad del sector.

«El granizo sigue siendo uno de los grandes talones de Aquiles del esquema frutícola», afirmó el ministro al describir una problemática que, según indicó, se profundizó durante la última temporada.

Banacloy recordó que cerca del 30% del Valle sufrió afectaciones importantes y que aproximadamente el 40% de esa superficie fue declarada en desastre agropecuario por daños superiores al 80%. Esa situación, sostuvo, no sólo implica pérdidas para el productor, sino también una fuerte reducción del valor agregado, del empleo y de la actividad industrial asociada a la fruta que deja de cosecharse.

Un esquema pensado para distintos perfiles de productores

La nueva línea del CFI ofrece financiamiento de hasta $500 millones, con un plazo de hasta 60 meses, 24 meses de gracia para el capital y una tasa fija cercana al 16,8% anual, financiando hasta el 80% de la inversión necesaria para instalar las mallas.

Sin embargo, el funcionario aclaró que el programa no debe analizarse de manera aislada.

Según explicó, la estrategia provincial busca conformar un esquema integrado con tres herramientas diferentes: una línea específica del Banco Patagonia para productores bancarizados, el financiamiento del CFI con respaldo de garantías y un futuro programa que la Provincia gestiona con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), canalizado a través de Río Negro Fiduciaria para llegar a productores de menor escala.

«Apuntamos claramente a segmentarlas. Queremos cubrir todos los segmentos, no sólo al productor bancarizado, sino también al pequeño productor que necesita otra modalidad de financiamiento», explicó Banacloy.

El desafío de financiar una inversión de largo plazo

Uno de los obstáculos históricos para incorporar mallas antigranizo fue la dificultad de acceder al crédito.

El ministro recordó que durante años la inestabilidad macroeconómica, las elevadas tasas de interés, la inflación y las sucesivas devaluaciones hacían prácticamente imposible asumir inversiones de esta magnitud.

En ese sentido, destacó que hoy existen condiciones financieras considerablemente más previsibles para que los productores puedan planificar inversiones cuyo retorno se proyecta a largo plazo.

Otro aspecto que consideró clave es la participación del Fondo de Garantías Río Negro (Foga Río), destinado a facilitar el acceso al financiamiento para productores que muchas veces encuentran dificultades para ofrecer garantías suficientes frente al sistema financiero.

Un diagnóstico técnico sin costo para ingresar al programa

El programa incorpora además un componente técnico que diferencia esta línea de otras experiencias anteriores.

Antes de otorgar el crédito, especialistas realizarán un relevamiento del establecimiento para evaluar la conveniencia de la inversión y elaborar un informe que respalde el proyecto.

Banacloy remarcó que ese diagnóstico será completamente gratuito para el productor y que el objetivo es agilizar el proceso mediante la Agencia de Desarrollo Económico de Río Negro, que reúne en una única plataforma digital todas las líneas de financiamiento disponibles del CFI y otros programas provinciales.

De la compensación a la prevención

Uno de los conceptos más relevantes que dejó la entrevista fue la mirada del Gobierno sobre el futuro de las políticas frente al granizo.

Banacloy confirmó que la Provincia adelantará el pago del Ente Compensador de Granizo para aportar liquidez a los productores en plena etapa de poda, una decisión que responde a la necesidad de capital de trabajo luego de una campaña compleja.

Sin embargo, el ministro sostuvo que la asistencia económica por pérdidas no puede ser el eje permanente de la política pública.

«Es una herramienta necesaria en la transición, pero la única alternativa es avanzar hacia la instalación de mallas», afirmó, al señalar que las compensaciones permiten cubrir parte de los costos, aunque no recuperan la producción perdida, los mercados ni el valor agregado que deja de generarse cuando una cosecha se destruye por el granizo.

Una estrategia que excede a la fruticultura

La agenda del ministro en la Exposición Rural de Palermo también incluyó reuniones con Agricultores Federados Argentinos (AFA) para explorar nuevas inversiones vinculadas al desarrollo agrícola bajo riego en Río Negro.

Banacloy señaló que el crecimiento de la agricultura extensiva, la incorporación de infraestructura, los proyectos de electrificación y la expansión de la ganadería provincial están posicionando a Río Negro como un territorio cada vez más atractivo para nuevas inversiones productivas.

Una política que busca anticiparse al riesgo

Más allá de las condiciones financieras específicas del programa, el anuncio refleja un cambio de enfoque en la política productiva provincial. Frente a eventos climáticos cada vez más frecuentes e intensos, el objetivo ya no es únicamente asistir al productor después del daño, sino promover inversiones que reduzcan la vulnerabilidad de las explotaciones y aporten mayor previsibilidad a la producción.

En una actividad donde una tormenta puede comprometer el trabajo de todo un año, la posibilidad de ampliar el acceso a sistemas de protección permanente aparece como uno de los desafíos centrales para sostener la competitividad de la fruticultura regional en los próximos años.

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