Tras la presentación de los créditos para mallas antigranizo, la Federación llevó a Weretilneck una agenda estratégica para el futuro de la fruticultura

Recuperar un programa regional de supresión de la carpocapsa, proteger las tierras productivas bajo riego, generar nuevas herramientas de financiamiento, fortalecer la seguridad rural y respaldar a los pequeños y medianos productores fueron los principales pedidos que la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén y las cámaras frutícolas realizaron al gobernador Alberto Weretilneck. Del encuentro también participó el ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy.
Audio de la entrevista a Sebastián Hernández, presidente de la Federación de productores de fruta de Río Negro y Neuquen.
La presentación de la nueva línea de financiamiento del Consejo Federal de Inversiones (CFI) para la instalación de mallas antigranizo no fue el único hecho relevante de la jornada para la fruticultura regional.
Finalizado el anuncio, el presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén Sebastián Hernández y de distintas cámaras de productores mantuvieron una reunión de trabajo con el gobernador Alberto Weretilneck para acercarle una agenda de temas que el sector considera prioritarios para garantizar la sustentabilidad de la actividad en los próximos años.
El encuentro, del que también participó el ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy, reunió a dirigentes de las cámaras de Villa Regina, General Roca, Allen, Fernández Oro, Cervantes, Cipolletti y Valle Medio, entre otras, que coincidieron en la necesidad de avanzar sobre problemas estructurales que exceden la coyuntura económica y que condicionan la competitividad de la fruticultura regional.
«Había temas puntuales que venimos trabajando desde hace tiempo y que era importante plantearle directamente al gobernador», explicó el presidente de la Federación, Sebastián Hernández.
Recuperar un programa regional para combatir la carpocapsa
Uno de los principales planteos estuvo vinculado con la necesidad de reactivar un programa regional de supresión de la carpocapsa, una de las plagas más importantes para la producción de peras y manzanas.
Hernández explicó que ya comenzaron las reuniones técnicas junto al INTA y a los gobiernos de Río Negro y Neuquén para actualizar el antiguo programa sanitario implementado hace más de dos décadas, incorporando las tecnologías disponibles en la actualidad.
El objetivo es diseñar un esquema regional con una planificación inicial de cuatro años, basado en bloques sanitarios, utilización de dispensers de confusión sexual, monitoreo permanente y seguimiento técnico, buscando reducir la presión de la plaga con criterios modernos de manejo integrado.
Para el dirigente, el desafío trasciende el control de un insecto.
«La exigencia de los mercados internacionales cambia permanentemente y cada vez son mayores los requerimientos sobre tratamientos sanitarios y residuos. Si la región no cuenta con un programa coordinado, puede perder competitividad frente a otros países productores», advirtió.
En ese sentido, la Federación solicitó el acompañamiento político y financiero de ambas provincias para poner nuevamente en marcha una estrategia regional.
Las chacras abandonadas, un problema que preocupa al sector
La sanidad vegetal también aparece estrechamente ligada a otro fenómeno que preocupa a los productores: el incremento de chacras abandonadas.
Según explicó Hernández, esos establecimientos terminan convirtiéndose en focos permanentes de presión sanitaria para los montes vecinos.
Por ese motivo, durante la reunión también se analizó la posibilidad de combinar distintas herramientas, desde programas de erradicación hasta nuevas tecnologías de aplicación mediante drones, siempre priorizando la protección sanitaria de toda la región productiva.
«La idea es trabajar en conjunto entre productores, cámaras, Federación y Provincia para identificar los principales problemas sanitarios en cada localidad y actuar de manera coordinada», señaló.
La defensa de las tierras productivas volvió al centro del debate
Otro de los ejes que ocupó buena parte de la reunión fue la preservación de las tierras productivas bajo riego.
Para Hernández, la incorporación de nuevas inversiones como mallas antigranizo, reconversión varietal o riego presurizado requiere reglas claras que otorguen previsibilidad a largo plazo.
«Hoy una chacra puede tener un valor de entre 12.000 y 15.000 dólares por hectárea, pero una inversión completa con variedades modernas y mallas puede superar ampliamente ese valor. Nadie realiza ese esfuerzo si no tiene garantías de que esa tierra seguirá siendo productiva», explicó.
Desde la Federación sostienen que el crecimiento urbano sin planificación representa una amenaza para el sistema productivo, especialmente cuando avanza sobre áreas bajo riego.
Por esa razón solicitaron avanzar en una legislación provincial que preserve los suelos agrícolas y coordine criterios entre los distintos municipios, tomando como referencia iniciativas similares que actualmente impulsa Neuquén.
El dirigente también remarcó que proteger las tierras productivas significa preservar el ambiente, sostener el sistema de riego, garantizar la producción de alimentos y mantener miles de puestos de trabajo vinculados a la actividad frutícola.
Nuevas herramientas financieras para los productores
Además de los créditos anunciados para la instalación de mallas antigranizo, la Federación propuso incorporar nuevas líneas de financiamiento destinadas a cubrir necesidades inmediatas de los establecimientos productivos.
Uno de los pedidos fue implementar un esquema específico para la compra de aceite curafrutal, similar al actual financiamiento para agroquímicos, permitiendo que los productores puedan afrontar esos costos durante la campaña sin realizar un desembolso inmediato.
Según Hernández, el gobernador manifestó su disposición para acompañar esa iniciativa y avanzar en los convenios necesarios para ponerla en marcha.
Paralelamente, el dirigente frutícola confirmó que continuará gestionando ante la Secretaría de Agricultura de la Nación nuevas herramientas destinadas a fortalecer el capital de trabajo y el financiamiento de insumos estratégicos para el sector.
La seguridad rural también formó parte de la agenda
La preocupación por los hechos delictivos en las zonas rurales también ocupó un lugar destacado durante el encuentro.
Los representantes del sector solicitaron fortalecer la presencia de la Policía Rural, mejorar el seguimiento de los delitos y avanzar en la instalación de cámaras de seguridad en áreas productivas.
Según explicó Hernández, existe el compromiso de mantener una reunión específica con las autoridades provinciales una vez finalizadas las actividades vinculadas a la Exposición Rural de Palermo para profundizar esa agenda de trabajo.
«Nosotros vivimos en las chacras. Necesitamos seguridad para proteger nuestras familias y también nuestras inversiones, porque los robos de aspersores, alambres, postes y otros elementos generan pérdidas importantes para los productores», sostuvo.
Un programa sanitario pensado para reducir costos
Respecto del futuro programa de supresión de la carpocapsa, Hernández aclaró que la prioridad será diseñar un esquema técnicamente eficiente, pero también económicamente viable para pequeños y medianos productores.
La intención es conseguir financiamiento externo que permita reducir al mínimo el aporte económico que deban realizar los productores, priorizando justamente a quienes tienen mayores dificultades para afrontar los costos sanitarios.
Como antecedente, el dirigente destacó el funcionamiento del Programa de Mosca de los Frutos, al considerar que el trabajo sanitario conjunto permitió disminuir significativamente los costos individuales de control y mantener el estatus sanitario que hoy distingue a la Patagonia.
«Eso es lo que queremos replicar con la carpocapsa: un programa regional que permita bajar costos, mejorar los resultados sanitarios y sostener la competitividad de toda la fruticultura», afirmó.
Una agenda que mira más allá de la coyuntura
La reunión dejó en evidencia que, más allá de las herramientas financieras anunciadas para enfrentar el riesgo climático, la dirigencia frutícola busca avanzar sobre cuestiones estructurales que condicionarán el futuro de la actividad: la sanidad vegetal, la protección del territorio productivo, el acceso al financiamiento, la seguridad rural y la competitividad frente a mercados internacionales cada vez más exigentes.
El desafío, coinciden tanto el sector público como las entidades de productores, será transformar esa agenda en políticas sostenidas que permitan consolidar a la fruticultura de Río Negro y Neuquén como una de las principales economías regionales del país.











