«La tierra que no vuelve: productores rechazan loteos sobre zonas irrigadas de Fernández Oro»

Las entidades rurales advierten que existen más de 300 hectáreas urbanizables aún sin desarrollar y cuestionan cualquier avance sobre suelo productivo. El debate reabre una discusión clave para el futuro del Alto Valle: crecimiento urbano o preservación de las chacras.

La Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, junto con la Cámara de Productores Agrícolas de General Fernández Oro, manifestaron formalmente su rechazo a cualquier iniciativa que habilite la urbanización de zonas rurales irrigadas dentro del ejido de la localidad.

A través de una nota dirigida al intendente Gustavo Amati y al presidente del Concejo Deliberante, Ariel Vidal, ambas entidades expresaron su preocupación ante la posibilidad de autorizar nuevos loteos sobre tierras actualmente destinadas a la producción agrícola.

El planteo no se limita a una discusión administrativa ni urbanística. Detrás de la posición de los productores aparece una inquietud mucho más profunda: la preservación de un patrimonio territorial que durante más de un siglo permitió construir la identidad económica, social y cultural del Alto Valle.

La tierra productiva, un recurso cada vez más escaso

Según señalaron las entidades, el actual Código de Desarrollo Territorial de Fernández Oro ya contempla más de 300 hectáreas habilitadas para urbanización, muchas de las cuales aún permanecen sin desarrollar o subdividir para facilitar el acceso a la vivienda.

A ello se suman aproximadamente 100 hectáreas que ya se encuentran en proceso de urbanización y cuyos proyectos todavía no han sido concluidos.

Frente a ese escenario, los productores consideran innecesario avanzar sobre nuevas áreas rurales irrigadas cuando todavía existen importantes superficies urbanizables disponibles dentro de los límites establecidos por la normativa vigente.

«La planificación territorial debe respetar y hacer respetar el Código de Desarrollo Territorial», sostuvieron desde las entidades firmantes.

Mucho más que una cuestión inmobiliaria

La preocupación excede la disponibilidad de tierras para construir viviendas.

En el Alto Valle, las zonas rurales irrigadas representan uno de los activos estratégicos más valiosos para el desarrollo futuro. Se trata de tierras que cuentan con infraestructura de riego, aptitud productiva y una ubicación privilegiada dentro de un sistema agrícola que ha sido motor económico de la región durante generaciones.

Cada vez que una chacra desaparece bajo el avance urbano, la superficie productiva se reduce de manera irreversible.

La situación adquiere una dimensión aún más sensible en un contexto donde la fruticultura atraviesa una de las crisis estructurales más profundas de las últimas décadas, con pérdida sostenida de hectáreas, caída de productores activos y crecientes dificultades para sostener la rentabilidad de las explotaciones.

Por ese motivo, desde la Federación y la Cámara entienden que preservar la zona rural irrigada no responde únicamente a una defensa sectorial, sino a una visión estratégica sobre el futuro económico y territorial de Fernández Oro.

Una propuesta alternativa

Lejos de limitarse al rechazo, las entidades propusieron alternativas para acompañar el crecimiento urbano sin afectar tierras productivas.

Entre los puntos planteados destacan la promoción de loteos accesibles dentro de las áreas urbanas ya habilitadas y la evaluación futura de desarrollos municipales en la margen norte de la ciudad, evitando avanzar sobre sectores agrícolas irrigados.

La propuesta busca instalar una discusión de largo plazo sobre el modelo de crecimiento que pretende la comunidad.

¿Expandirse sobre suelo productivo o consolidar primero las áreas urbanas disponibles?

La pregunta no es menor. Tampoco es exclusiva de Fernández Oro. Se trata de un debate que atraviesa a buena parte de las localidades del Alto Valle, donde la expansión de las ciudades convive con una progresiva reducción de la superficie agrícola.

Una decisión que trasciende el presente

La nota lleva las firmas de Carlos Zanardi, presidente de la Cámara de Productores Agrícolas de General Fernández Oro, y Sebastián Hernández, presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén.

Más allá del trámite institucional, el documento deja planteada una discusión de fondo sobre el ordenamiento territorial, la preservación de los recursos productivos y el perfil que tendrán las ciudades valletanas en las próximas décadas.

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