Río Negro dijo presente en la agenda ambiental del agro y suma voz propia en la gestión de envases fitosanitarios

La provincia participó de la jornada nacional impulsada por CampoLimpio en Entre Ríos. Se adjunta video con el testimonio de uno de los referentes técnicos del sistema.
En un contexto donde la sostenibilidad dejó de ser una consigna para transformarse en una condición estructural de la producción agropecuaria, la provincia de Río Negro volvió a posicionarse dentro de la agenda nacional al participar de una nueva jornada federal sobre gestión de envases vacíos de fitosanitarios, organizada por CampoLimpio en la ciudad de Paraná.
El encuentro, que reunió a representantes de 19 provincias junto a organismos técnicos y autoridades del sector, tuvo como eje central el fortalecimiento del sistema de recuperación, tratamiento y reciclado de envases, en línea con los principios de la economía circular y las exigencias ambientales que hoy atraviesan a toda la cadena agroindustrial.
La participación rionegrina no fue meramente institucional. Formó parte de un espacio técnico donde se debatieron desafíos concretos: mejorar la trazabilidad del sistema, aumentar la eficiencia en el recupero de envases y, fundamentalmente, consolidar un cambio cultural en los productores respecto al correcto lavado y disposición final de los mismos.
En este marco, se adjunta el testimonio de Dante Aciar, responsable de la planta de reciclado, quien aportó una mirada directa desde la operación del sistema. Su análisis pone en perspectiva los avances logrados en los últimos años, pero también advierte sobre la necesidad de profundizar la articulación entre provincias, organismos y actores privados para garantizar la sustentabilidad del modelo.
El debate técnico dejó en claro que el futuro del sistema no dependerá únicamente de la normativa, sino de su implementación efectiva en territorio. En ese sentido, la generación de demanda para el plástico reciclado, la innovación en los procesos y la adaptación a las distintas realidades regionales aparecen como variables decisivas.
La presencia de Río Negro en este tipo de instancias no sólo refuerza su compromiso ambiental, sino que también consolida su rol dentro de un esquema productivo que exige cada vez mayor responsabilidad en el uso de insumos y en la gestión de sus residuos.
En una fruticultura que busca sostener competitividad en mercados cada vez más exigentes, la variable ambiental dejó de ser un diferencial para convertirse en un estándar. Y allí, en ese terreno donde se juega buena parte del futuro productivo, Río Negro empieza a construir una voz propia.







