Entre granizo, mercados y reconversión: Pablo Cervi plantea una fruticultura más tecnificada y diversificada para el Alto Valle

El senador nacional participó del primer encuentro de Maíz Bajo Riego en la norpatagonia y reflexionó sobre el presente de la fruticultura regional. Habló de los daños del granizo, los desafíos de competitividad de la pera, la necesidad de financiamiento para tecnificar las chacras y el potencial de nuevos cultivos bajo riego como parte de una estrategia de diversificación productiva.
GENERAL ROCA. En el marco del del primer encuentro de Maíz Bajo Riego en la norpatagonia de Maíz Bajo Riego que comenzó esta semana en General Roca —con una amplia convocatoria de productores, técnicos, empresas y referentes del sector— la discusión sobre el futuro productivo del norte patagónico trascendió rápidamente al propio cultivo convocante.
Mientras el encuentro reunía a figuras como el ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy; el secretario de Agricultura provincial, Lucio Reinoso; la directora del Centro Regional Patagonia Norte del INTA, Mariana Amorosi; el presidente de Maizar, Federico Zerboni; el gerente de la entidad, Julián Martínez Quijano; y el productor del grupo CREA, Francisco Pili, la mirada de muchos asistentes inevitablemente volvió a posarse sobre la actividad que históricamente dio identidad al valle: la fruticultura.
Entre ellos estuvo el senador nacional Pablo Cervi, quien trazó un diagnóstico realista sobre la actual temporada frutícola y planteó, al mismo tiempo, una mirada estratégica sobre el rumbo productivo que podría adoptar la región en los próximos años.
Una temporada atravesada por el granizo
Para Cervi, la campaña frutícola muestra señales mixtas. Por un lado, una mejora relativa en los mercados; por el otro, un impacto climático que volvió a golpear con fuerza en varias zonas productivas.
“La temporada de pera arrancó mejor que el año pasado, que había sido muy complicada por los altos stocks que venían acumulados”, explicó. Sin embargo, advirtió que el granizo volvió a convertirse en un factor determinante.
“Ha sido un año con una incidencia muy fuerte de granizo, sobre todo en Río Negro. Eso, sumado a los costos estructurales que tiene la actividad, termina configurando una situación compleja para el productor”, señaló.
El fenómeno no es menor en una región donde los eventos climáticos extremos se han vuelto cada vez más frecuentes, obligando a replantear estrategias productivas y de inversión.
Competitividad y mercados: el desafío de la pera
En términos comerciales, el senador remarcó que Brasil continúa siendo el principal destino para la pera argentina, aunque la volatilidad cambiaria del vecino país introduce incertidumbre en el corto plazo.
“Brasil sigue siendo el mercado principal. Pero estos días hubo una devaluación del real y eso siempre genera preocupación”, indicó.
A la vez, recordó que el sector perdió en los últimos años un mercado clave para las frutas de calidad intermedia.
“Hemos perdido mucho espacio en Rusia, que era uno de los destinos más importantes para la pera de mediana calidad. Ahí aparece claramente un problema de competitividad que todavía está pendiente de resolver”, analizó.
En ese contexto, Cervi valoró los avances en el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, al considerar que podría aliviar parte de la carga arancelaria que hoy enfrentan las exportaciones.
“Hoy tenemos aranceles que van aproximadamente del 5 al 10% para ingresar a Europa en determinadas épocas del año. La reducción de esas barreras puede ser una oportunidad para recuperar competitividad”, sostuvo.
Manzana: un mercado más doméstico
El panorama de la manzana presenta una lógica diferente.
Mientras la pera depende fuertemente de los mercados externos —con cerca del 80% de su producción orientada a la exportación— la manzana tiene una mayor presencia en el consumo interno.
“La manzana funciona al revés: alrededor del 80% se destina al mercado interno”, explicó Cervi.
Según indicó, la temporada comenzó con señales positivas, aunque con una producción menor en algunas variedades.
“Especialmente en las rojas se espera un volumen más bajo este año. El mercado interno venía respondiendo bien, así que habrá que ver cómo evoluciona hacia adelante”, señaló.
La fruticultura que viene: más tecnología y eficiencia
Frente a una estructura de costos que sigue en ascenso, Cervi considera que la tecnificación será un elemento central para sostener la competitividad del sector.
“La optimización de los costos hoy es fundamental. Y una de las herramientas más claras es la incorporación de tecnología”, afirmó.
Entre las innovaciones que mencionó aparecen las plataformas de cosecha, los montes frutales más eficientes, la optimización varietal y la utilización de coberturas antigranizo.
Estas últimas, explicó, no sólo protegen frente a tormentas severas.
“también reduce fuertemente el daño por asoleado, que es una de las principales pérdidas que tiene la fruta”, señaló.
No obstante, advirtió que el acceso a estas tecnologías sigue siendo un desafío para muchos productores pequeños, que no cuentan con escala suficiente para realizar inversiones individuales.
Por eso planteó la necesidad de desarrollar modelos que permitan compartir maquinaria o servicios tecnológicos.
“Hay productores que no pueden comprar una máquina por sí solos. Entonces hay que generar las condiciones para que puedan acceder a través de contratistas o esquemas asociativos. Si no, corremos el riesgo de que queden fuera del sistema”, explicó.
Logística global bajo presión
Otro factor que aparece en el horizonte es la incertidumbre geopolítica.
Cervi advirtió que la escalada del conflicto en Medio Oriente ya comienza a tener impactos sobre el comercio internacional.
“Se habla de aumentos en los valores de los fletes y eso automáticamente incrementa los costos para nuestras exportaciones”, señaló.
Además, mencionó las dificultades logísticas que pueden surgir en rutas marítimas estratégicas.
“El sudeste asiático es un mercado importante para nuestra fruta. Si hay problemas en corredores clave del comercio internacional, eso inevitablemente genera preocupación”, indicó.
Diversificación productiva: maíz, alfalfa y valor agregado
En ese escenario, el Congreso de Maíz Bajo Riego ofreció también una oportunidad para pensar nuevas alternativas productivas para el valle.
Cervi considera que cultivos como el maíz o la alfalfa pueden convertirse en opciones viables, especialmente para chacras que han salido del circuito frutícola.
“La alfalfa tiene un potencial exportador importante porque muchos países están demandando forraje de calidad”, explicó.
Pero el planteo va más allá del cultivo en sí. La verdadera oportunidad, según el senador, radica en el agregado de valor local.
“La posibilidad es transformar ese maíz en carne y exportar productos con mayor valor agregado”, planteó.
En ese punto introdujo otro elemento estratégico para la región: la energía proveniente de Vaca Muerta.
“Si logramos acceso a energía competitiva, podríamos transformar ese gas en producción agroindustrial: maíz, carne u otros cultivos de alto valor”, señaló.
Pensar el valle a largo plazo
El planteo final de Cervi apunta a una visión más amplia del desarrollo regional.
La fruticultura, sostuvo, debe seguir siendo un pilar del valle, pero al mismo tiempo es necesario avanzar en un proceso de diversificación productiva.
“La fruticultura tenemos que recuperarla. Ese es un desafío central”, afirmó.
Pero también señaló que el potencial productivo de la región va más allá de los cultivos tradicionales.
“Río Negro tiene, según estudios, unas 300.000 hectáreas con potencial para ponerse bajo riego. Neuquén tiene entre 100.000 y 120.000. Eso abre un horizonte enorme”, indicó.
En ese contexto, mencionó incluso la posibilidad de desarrollar cultivos emergentes como pistacho o almendras, junto con sistemas productivos integrados.
“La clave es diversificar. El petróleo tiene una ventana temporal; en algún momento los hidrocarburos se van a terminar. No todo el mundo puede vivir del gas o del petróleo”, reflexionó.
Y concluyó con una idea que resume el desafío que enfrenta la región: preservar el carácter productivo del valle mientras se construyen nuevas oportunidades económicas.
“Lo importante es no perder los valles productivos que tenemos y pensar cómo ampliarlos y hacerlos más eficientes”.
El primer encuentro de Maíz Bajo Riego en la norpatagonia dejó una señal clara en el norte patagónico: el debate productivo del futuro ya no se limita a un solo cultivo. Entre la presión climática sobre la fruticultura, la necesidad de mejorar la competitividad y la aparición de nuevas oportunidades bajo riego, el valle empieza a discutir una transformación más profunda de su matriz productiva. Una discusión que, en definitiva, definirá cómo se producirá —y de qué vivirá— la región en las próximas décadas.
La entrevista con el senador Pablo Servi se encuentra disponible en todas nuestras plataformas de audio.










