Campo Limpio refuerza su impacto en Río Negro: más participación, más conciencia ambiental y un sistema que se consolida.

Entrevista: Ing. Facundo González – Referente de Campo Limpio

La entrega del premio impulsado por Atanor y Campo Limpio en la provincia volvió a poner en primer plano el compromiso de productores, escuelas e instituciones con la devolución responsable de envases vacíos de fitosanitarios. El ingeniero Facundo González detalló los avances, los números provinciales y los desafíos que todavía persisten.

La gestión responsable de los envases vacíos de fitosanitarios dejó de ser una excepción para convertirse, progresivamente, en una práctica incorporada por cada vez más productores de Río Negro, en el marco de las campañas provinciales de recuperación de envases tipo A, lo confirmó el ingeniero Facundo González, referente del programa en la región.

Más envases recuperados y una participación en crecimiento

Aunque el cierre definitivo de los números aún está en proceso, el balance provincial es contundente. “Estamos alrededor de los 150.000 envases recuperados en todo el año en Río Negro”, señaló González, quien destacó que la provincia cuenta con campañas itinerantes en distintas localidades y con la posibilidad de entregar envases durante todo el año en el centro de acopio ubicado en JJ Gómez.

El caso de Villa Regina fue uno de los más destacados: en solo tres jornadas participaron 95 productores y se recuperaron cerca de 16.000 envases. “Es una cifra muy importante y muestra claramente cómo se va fortaleciendo la participación de los productores”, remarcó.

Según explicó, uno de los factores clave es la creciente relevancia del certificado ambiental de Campo Limpio, cada vez más solicitado en distintas etapas de la cadena productiva. “Ese certificado garantiza que el productor cumple la ley, que no tiró los envases en canales de riego, que no los quemó ni los reutilizó, sino que fueron entregados en un CAT o en un centro de recupero”, detalló.

Salud pública, ambiente y cumplimiento de la ley

Desde el punto de vista ambiental, la devolución responsable de envases tipo A es mucho más que una formalidad administrativa. “Un fitosanitario que no está triple lavado y correctamente entregado es un potencial contaminante y un posible generador de daños tanto al ambiente como a las personas”, advirtió González.

Ese es, según explicó, el fundamento central de la ley y el motivo por el cual cada campaña suma más participantes. “Esto tiene que ver con la salud, y sobre todo con la salud pública. Cada año se entiende mejor y se materializa con mayor participación”, afirmó.

El control del sistema se realiza en los centros de recepción y en los CAT, donde personal capacitado clasifica los envases tipo A y tipo B. Aquellos que pudieron ser triple lavados y no lo fueron pasan a ser considerados tipo B, lo que queda reflejado en el certificado y puede generar observaciones por parte de los entes de fiscalización.

Economía circular aplicada al agro

Uno de los ejes centrales del programa es su aporte concreto a la economía circular. González lo explicó con claridad: “Un envase que era un posible contaminante entra en otro circuito y pasa a ser un insumo para fabricar nuevos productos”.

Postes para alambrados, varillas, conos de señalización, fibra óptica e incluso nuevos envases forman parte de ese circuito. “Se compra el envase, se triple lava, se entrega en el lugar adecuado y ese envase se transforma. Eso es economía circular, con cuidado del ambiente y de la salud de las personas”, resumió.

Desafíos territoriales y trabajo colectivo

Si bien los avances son evidentes, el ingeniero González reconoció que aún existen desafíos. “Cada zona tiene su complejidad. No se recupera la totalidad de los envases que están en las chacras y en los campos, pero venimos de un lugar donde no había participación”, sostuvo.

En ese contexto, destacó la importancia del trabajo colectivo. Campo Limpio articula con ministerios, municipios, cámaras de producción, consorcios de riego, INTA, SENASA y escuelas, entre otras instituciones. “Cuando esta toma de conciencia llega a las personas, se ven los resultados”, afirmó.

Mirando hacia adelante

De cara a las próximas ediciones, las expectativas están puestas en ampliar la llegada territorial y profundizar las capacitaciones. “El desafío es llegar a quienes todavía no conocen el sistema, desde productores hasta tractoristas que recién se inician y no manejan las técnicas del triple lavado ni conocen la normativa”, explicó González.

La meta es clara: transformar a productores, alumnos e instituciones en promotores del sistema. “Que se apropien del mismo para tener un mejor ambiente y, sobre todo, campos libres de envases”, concluyó.

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