Hacienda Martínez, el nuevo faro del turismo rural en Ingeniero Huergo: donde el Alto Valle late entre peras, manzanas.

En plena zona productiva del Alto Valle rionegrino, Hacienda Martínez abrió sus puertas para mostrar el detrás de escena de una de las economías más emblemáticas de la región. Con un recorrido que une chacra, galpón de empaque, frigorífico y sidrera, Yanina Martínez invita a conocer la belleza y el esfuerzo que convierten a Ingeniero Huergo en cuna de las peras y manzanas que recorren el mundo.

En Ingeniero Huergo, donde la producción frutícola no es solo trabajo sino identidad, tradición y paisaje, Hacienda Martínez emerge como una de las propuestas más interesantes del turismo rural valletano. Allí, entre hileras interminables de perales y manzanos que dibujan el horizonte, Yanina Martínez decidió abrir las tranqueras del establecimiento para que el público viva en primera persona la experiencia que define a toda la región: transformar fruta en presente, futuro e historia.

La idea nació casi por azar, pero maduró con fuerza. “Me llegó un mail preguntando si hacíamos visitas guiadas, y fue un disparador”, recuerda Yanina. Esa simple consulta activó un proyecto que hoy combina belleza natural, divulgación, educación, valor agregado y orgullo territorial.

La chacra: el corazón visible del Alto Valle

El recorrido comienza allí donde nace todo: la chacra. Perales y manzanos conviven en un paisaje que enamora incluso a quienes crecieron entre chacras. La sombra, el aroma de la fruta, la prolijidad del monte y el relato cercano de Yanina convierten la caminata en una inmersión sensorial.

El objetivo es claro: que el visitante —sobre todo los más chicos— puedan comprender cómo se produce la fruta que forma parte de la vida cotidiana valletana. “Quiero dejar una semillita. Que un día recuerden haber estado acá y haber aprendido cómo se hace todo”, explica con emoción.

Del árbol al mercado: un proceso que sorprende

A pocos metros de la chacra está el galpón de empaque y el frigorífico. Allí se revela la parte menos vista y más trabajosa del sistema frutícola. Clasificación, selección, embalaje, frío, manejo cuidadoso de cada pieza: detalles que impresionan, especialmente a los niños, que descubren por primera vez la magnitud de las cámaras y el movimiento del galpón.

“Las heladeras gigantes los dejan sin palabras”, sonríe Yanina. Ese asombro es parte fundamental de la experiencia: valorar el esfuerzo que sostiene a una de las actividades más emblemáticas del Alto Valle.

Geoda: donde el valor agregado se convierte en identidad

El recorrido culmina en Geoda, la sidrera del establecimiento. Allí Yanina muestra cómo la fruta puede transformarse en sidra, jugos, snacks, derivados de orujo y una infinita gama de productos que hablan del futuro del valle.

Aunque por ahora su producción se concentra en la sidra, investiga y exhibe alternativas de valor agregado para mostrar todo lo que se puede hacer con las peras y manzanas de Hacienda Martínez.

“Nosotros vivimos acá y creemos que es normal, pero la gente de afuera se maravilla. Y la verdad es que tenemos muchísimo para ofrecer, sin envidiar a ninguna otra provincia”, afirma.

Experiencias a medida y un fuerte rol educativo

Las visitas duran entre una hora y una hora y media, con opciones para familias, turistas, contingentes escolares y público particular. También se ofrecen recorridos privados, sesiones de fotos, talleres y experiencias personalizadas.

Incluso hay consultas por almuerzos y propuestas gastronómicas, que Yanina considera como un potencial desarrollo futuro.

Las reservas se realizan al 2984 391176 y el costo depende del tipo de experiencia. Para escuelas y niños, la entrada es gratuita. “Es mi manera de sembrar futuro”, explica.

Una historia que vuelve a germinar

En el proceso de preparar el proyecto, Yanina investigó la historia familiar, consultó a su padre y sus tíos y hasta elaboró un pequeño libro para sus hijas y sobrinos. Redescubrir el pasado se volvió parte del recorrido.

Esa identidad, que mezcla orgullo, memoria y afecto, se siente en cada paso del paseo.

Ingeniero Huergo, tierra fértil de identidad

Abrir un establecimiento productivo al turismo no es un gesto menor. Requiere tiempo, organización y un equipo comprometido. Yanina lo reconoce, pero también sabe que Huergo tiene un valor irrepetible que merece mostrarse.

“Somos muy afortunados. Tenemos tanto para explotar, para contar, para enseñar”, reflexiona. Esa convicción es la que mueve a Hacienda Martínez a compartir lo que define al Alto Valle: su belleza, su producción y su capacidad de transformarse.

Una invitación abierta

Para quienes buscan una primera experiencia de turismo rural, Hacienda Martínez ofrece autenticidad, calidez y una historia que se cuenta caminando. Un recorrido que une paisaje, trabajo y valor agregado en un mismo trayecto.

“Los esperamos para que conozcan el lugar. Lo armamos con mucho amor y queremos que quien venga se lleve la mejor experiencia”, asegura Yanina.

En Ingeniero Huergo, la chacra se vuelve relato vivo. Y el Alto Valle, una vez más, demuestra que su verdadera riqueza nace entre peras, manzanas y la gente que las hace posibles.

Contacto:
[email protected]

TE: 2984 391176

La entrevista a Yanina Martínez se encuentra disponible en todas nuestras plataformas de audio.

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