Horacio Bernal: “La temporada frutícola muestra un año normal, pero con una economía que aprieta cada vez más”

El ingeniero agrónomo Horacio Bernal analizó el panorama sanitario, productivo y económico de las peras y manzanas. Clima, mano de obra, costos, recambio varietal y la urgencia de un plan integral para que el Valle vuelva a ser competitivo.

Un valle que transita una campaña “normal” pero con matices

El ingeniero agrónomo Horacio Bernal ofrece un diagnóstico técnico que aclara muchos de los rumores de campaña: ni falta fruta de manera crítica ni se observan problemas sanitarios fuera de lo habitual. El especialista describe un escenario estándar, con montes que muestran un estado sanitario “razonablemente bueno”, especialmente en zonas donde las labores culturales se cumplieron con regularidad.

Si bien advierte que la disponibilidad de fruta puede variar chacra por chacra, remarca que la carga se ubica “dentro de los parámetros de un año típico”. En manzanas se nota, en ciertos sectores, una menor presencia de fruta en la parte baja de los árboles, fenómeno que relaciona con el añerismo, ese comportamiento natural en que la planta “descansa” después de un año de alta producción.

En peras, el balance también es moderado: puede haber algo menos de fruta en algunas variedades como Anjou, pero siempre dentro del rango normal.

Clima: entre heladas puntuales y una floración condicionada por el viento.

El especialista recuerda una helada significativa registrada entre fines de agosto y comienzos de septiembre, aunque aclara que más allá de ese episodio no se registraron eventos climáticos severos.

Lo que sí condicionó la floración fue el viento, que redujo la actividad de abejas e insectos polinizantes. Aun así, Bernal insiste: no se observan indicadores de una campaña complicada, al menos en las zonas que recorre habitualmente.

Mano de obra y paritarias: un acuerdo que llegó tarde

La indefinición paritaria del raleo marcó un punto crítico del inicio de temporada. Bernal señala que este retraso siempre “genera incomodidad”, porque los trabajos avanzan sin un valor definido y luego aparecen reclamos o ajustes.

Aun así, destaca que la disponibilidad de trabajadores fue suficiente y que, con voluntad de ambas partes, las tareas finas se realizaron en la mayoría de las chacras, con valores que terminaron bastante cerca de los montos que finalmente se acordarán.

Renovación del monte: el valle cambió de cara, pero la fruticultura sigue en pausa

Uno de los diagnósticos más contundentes de Bernal apunta a la reconversión varietal y la renovación del monte frutal.. El agrónomo observa una disminución de chacras abandonadas y un avance de producciones forrajeras como alfalfa y maíz. Sin embargo, en materia frutícola el crecimiento es nulo: la superficie dejó de caer abruptamente, pero tampoco se expande.

Entre los frenos principales menciona:

Resultados económicos insuficientes, que limitan la capacidad de reinversión.

Poca disponibilidad de plantas de calidad, ya que los viveros más confiables abastecen principalmente a grandes empresas.

Riesgos en la sanidad y autenticidad varietal en plantines de origen incierto.

Para Bernal, plantar sin tener garantías sólidas es “arriesgar el futuro productivo”.

Costos en alza, precios quietos: el cóctel que asfixia al productor

La parte más crítica del análisis aparece cuando Bernal aborda la economía frutícola. El incremento de costos —mano de obra, combustibles, fitosanitarios, fertilizantes y servicios— avanzó muy por encima de los valores que recibe el productor por su fruta.

Esa brecha construye un escenario complejo: los costos corren la carrera de la inflación; el precio de la fruta no.

El agrónomo lo sintetiza con crudeza:; Los productores hacen magia para seguir trabajando.

Bernal remarca que la única variable de ajuste termina siendo el producto primario. En muchos casos, cuando llega la liquidación final, el precio recibido queda incluso por debajo del de la campaña anterior. Y en varios establecimientos, a esta altura del año, todavía no llegó la liquidación definitiva.

El desafío estructural: eficiencia, tecnología y una política integral que hoy no existe

Pensando en una hoja de ruta para recuperar competitividad, Bernal evita simplificaciones. Sostiene que ninguna medida aislada alcanza. Ni la financiación a tasa cero por sí sola, ni la tecnología sin rentabilidad, ni la organización productiva sin una cadena comercial más equilibrada.

El ingeniero propone un abordaje integral que incluya:

Condiciones de financiamiento que acompañen la realidad económica.

Incorporación tecnológica orientada a eficiencia y calidad.

Revisión de cargas tributarias y simplificación operativa para el sector.

Una cadena comercial más equitativa, donde el productor no quede como único amortiguador del sistema.

El esfuerzo, reconoce, lo están sosteniendo los productores a fuerza de trabajo y eficiencia. Pero advierte que, si no se alinean todas las piezas, no habrá resultados duraderos.

En un Valle que intenta sostener su identidad frutícola en medio de cambios económicos y productivos, la mirada de Horacio Bernal funciona como una brújula: técnica, clara y sin eufemismos. La campaña, dice, es normal. Lo que no es normal es la brecha creciente entre los costos y el valor de la fruta.

El desafío, entonces, ya no es solo producir más o mejor: es volver sostenible lo que ya somos capaces de producir.

La entrevista disponible en todas nuestras plataformas de audio.

Difunde el contenido