Tierras raras: el desafío estratégico detrás del acuerdo con Estados Unidos

Qué puede (y qué no puede) hacer Argentina en la nueva disputa global por minerales críticos

La decisión de Argentina de adherir al “Instrumento Marco para el Fortalecimiento del Suministro en Minería y Procesamiento de Minerales Críticos”, impulsado por Estados Unidos, no es un gesto menor. Se inscribe en un tablero global donde los minerales dejaron de ser únicamente insumos industriales para convertirse en piezas centrales de la seguridad estratégica.

Audio de la entrevista al geólogo Dr. Pablo Rolando, docente e investigador de la Universidad Nacional de Río Negro, especialista en recursos minerales.

Para comprender el alcance real del acuerdo —y, sobre todo, el verdadero potencial geológico argentino en tierras raras— este medio dialogó con el geólogo Pablo Rolando, docente e investigador de la Universidad Nacional de Río Negro, especialista en recursos minerales.

Su análisis combina geología, economía y geopolítica.

Un acuerdo que es político, industrial y estratégico

Para Rolando, el instrumento firmado no puede leerse como una simple declaración diplomática.

“Yo creo que es un poco de todo”, explicó. “La política de Estados Unidos está buscando nuevos socios, principalmente en Occidente, que le permitan cierta independencia en el suministro, abastecimiento y control de precios de minerales críticos para su matriz industrial”.

El contexto es evidente: China domina buena parte de la cadena de valor de las tierras raras desde la década del noventa. No sólo en la extracción, sino en el procesamiento y refinación, el verdadero cuello de botella tecnológico.

En ese marco, el acuerdo tiene un componente geoeconómico claro: reducir la dependencia estratégica de Beijing en sectores vinculados a tecnología, defensa y transición energética.

Qué distingue a las tierras raras

Uno de los principales errores en el debate público es mezclar litio, cobre y tierras raras como si fueran lo mismo. No lo son.

“El litio tiene un uso muy específico, vinculado principalmente al almacenamiento de energía en baterías. En cambio, las tierras raras tienen un uso mucho más amplio dentro de la industria tecnológica”, señaló Rolando.

El grupo está compuesto por 17 elementos 15 lantánidos más escandio e itrio que poseen propiedades químicas particulares. Su comportamiento iónico les permite combinarse fácilmente y formar numerosos minerales estables en la naturaleza.

El problema no es su abundancia relativa —algunos son más comunes que otros metales considerados “raros”— sino su dispersión y la enorme complejidad técnica que implica separarlos y purificarlos.

Ahí radica el verdadero desafío.

El cuello de botella: la cadena de valor

Rolando describió tres grandes etapas en la cadena:

1. Extracción del mineral.

2. Refinación y separación química.

3. Aplicación industrial en componentes tecnológicos.

Cada fase presenta dificultades técnicas crecientes. La separación de los distintos óxidos de tierras raras es un proceso químico sofisticado, costoso y altamente intensivo en conocimiento.

China no sólo controla yacimientos: controla tecnología, patentes, procesos industriales y capacidad de refinación.

Replicar esa infraestructura no es inmediato.

¿Tiene Argentina potencial real?

Desde el punto de vista geológico, los depósitos de tierras raras pueden clasificarse en primarios y secundarios.

Los primarios se vinculan a terrenos muy antiguos —escudos cristalinos como los de Brasil, Canadá o Australia— donde rocas alcalinas concentran estos elementos en niveles anómalos. Argentina no posee grandes escudos de esa magnitud.

Sin embargo, existen oportunidades en depósitos secundarios, especialmente los llamados de “adsorción iónica”, asociados a arcillas como la caolinita. Este tipo de depósitos, explotados intensamente en el este de China, no suelen estar vinculados a concentraciones significativas de uranio o torio, lo que reduce el riesgo ambiental.

En el país existen manifestaciones y estudios incipientes en provincias como Buenos Aires y La Rioja. En Río Negro, el caso de Sierra Grande aparece como uno de los antecedentes más interesantes.

“Allí hay presencia de apatita, un fosfato que puede concentrar tierras raras livianas. Tengo entendido que se hicieron estudios y pruebas metalúrgicas en el pasado”, explicó Rolando.

No se trata hoy de proyectos avanzados, pero sí de potencial geológico que requiere exploración sistemática.

El límite económico: el protagonismo seguirá siendo del cobre y el litio

Frente a las proyecciones oficiales que hablan de exportaciones mineras por más de 20.000 millones de dólares en los próximos años, el especialista fue prudente.

“Es un horizonte más lejano. El protagonista inmediato es el cobre, con yacimientos de clase mundial ya reconocidos. El litio ya es una realidad consolidada. Las tierras raras están en una etapa mucho más incipiente”.

En términos macroeconómicos, Argentina no se convertirá en actor relevante en tierras raras en el corto plazo.

El desafío ambiental

Uno de los puntos críticos es el pasivo ambiental.

Muchos yacimientos históricos de tierras raras están asociados a minerales con uranio y torio, lo que genera residuos con trazas radiactivas. Esto eleva costos y complejidades regulatorias.

“Ese es uno de los filtros más importantes para que un proyecto avance”, advirtió Rolando.

Los depósitos de adsorción iónica presentan ventajas al no estar asociados a altas concentraciones de esos elementos. Sin embargo, el proceso de refinación sigue siendo técnicamente complejo y requiere altos estándares ambientales.

Según el geólogo, Argentina cuenta con marcos institucionales y controles adecuados, pero el desafío es sostener una minería moderna, transparente y con licencia social.

Reseña técnica: qué son y para qué sirven las tierras raras

Las tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos con propiedades magnéticas y electrónicas singulares. Cuatro de ellos —neodimio, praseodimio, disprosio y terbio— concentran gran parte del valor económico global.

Su aplicación es transversal a la economía moderna:

* Imanes permanentes de alto rendimiento (neodimio-hierro-boro), fundamentales para aerogeneradores y motores de vehículos eléctricos.

* Industria aeroespacial y sistemas de defensa.

* Electrónica de consumo, pantallas, micromotores y sensores.

* Componentes de precisión en tecnología médica e industrial.

Un solo aerogenerador marino puede contener hasta una tonelada de tierras raras magnéticas. Cada vehículo eléctrico incorpora varios kilogramos. Incluso un teléfono inteligente contiene pequeñas cantidades que resultan críticas para su funcionamiento.

La transición energética global, la electrificación del transporte y el desarrollo tecnológico dependen de estos elementos.

Por eso dejaron de ser una cuestión puramente minera para convertirse en un asunto de seguridad nacional.

La pregunta de fondo

La discusión no es simplemente si Argentina firmó un acuerdo con Estados Unidos.

La pregunta estructural es otra: ¿tiene el país los recursos, la capacidad tecnológica y la estrategia industrial para insertarse en la cadena de valor de los minerales críticos, o seguirá ocupando un rol primario en el eslabón extractivo?

Las tierras raras no son una moda. Son poder industrial concentrado en 17 elementos.

Y el mundo ya empezó a disputar su control.

COMUNICADO DE LA CANCILLERIA ARGENTINA

Argentina y Estados Unidos suscribieron un acuerdo de minerales críticos

Durante la Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos convocada por el Secretario de Estado, Marco Rubio, la República Argentina y los Estados Unidos suscribieron un Instrumento Marco para el Fortalecimiento del Suministro en Minería y Procesamiento de Minerales Críticos mediante el cual ratifican su asociación estratégica y su compromiso con el desarrollo de un suministro seguro, resiliente y competitivo.

La iniciativa apunta a consolidar cadenas de valor más sólidas y diversificadas, generar un entorno favorable para la llegada de inversiones productivas de largo plazo y responder al crecimiento de la demanda global y a la aplicación de tecnologías de vanguardia.

El acuerdo contempla el uso de herramientas de financiamiento público y privado, la simplificación de los procesos administrativos de permisos y la cooperación en áreas como el mapeo geológico, el reciclaje y la gestión de materiales críticos. Asimismo, incluye acciones conjuntas orientadas a promover mercados más transparentes y a fortalecer la participación y el posicionamiento de la Argentina como actor relevante en cadenas globales de suministro de alto valor estratégico.

Para la Argentina este instrumento representa una oportunidad de crecimiento económico y productivo. En 2025, gracias los estímulos y condiciones establecidas por el RIGI, las exportaciones mineras alcanzaron un récord de 6.037 millones de dólares, lo que implicó un crecimiento interanual cercano al 30 %, mientras que la producción de carbonato de litio superó las 110 mil toneladas, el nivel más alto registrado en la historia del país. Estos resultados posicionan a la minería —en particular, a minerales críticos como el litio y el cobre— como un sector clave para el incremento de las exportaciones, la generación de divisas y la creación de empleo calificado, con incidencia positiva sobre las economías regionales.

En un contexto de estabilidad macroeconómica y de reglas claras y previsibles para la inversión, la minería se consolida, junto con la energía y la agroindustria, como uno de los pilares del proceso de transformación económica en curso. La Argentina se encamina hacia un aumento de sus exportaciones totales del orden de los 100.000 millones de dólares en los próximos siete años, con una participación creciente de la minería, que podría superar los 20.000 millones de dólares en ese horizonte y alcanzar más de 30.000 millones de dólares hacia el final de la próxima década. A su vez, la minería y la energía, por su estrecha vinculación, podrían generar en conjunto un saldo exportador cercano a los 50.000 millones de dólares anuales en los próximos años, con potencial para alcanzar 75.000 millones de dólares hacia el final de la década.

Difunde el contenido