Radiografía Exportadora de Río Negro y Neuquén La pera como plataforma de valor agregado

Colaboracion: Celeste Contreras
Consultora en comercio internacional
Enfoque: del mercado interno al mercado internacional
@comexcelestecontreras
El Alto Valle de Río Negro y Neuquén constituye una de las principales regiones productoras de peras del hemisferio sur. Con una base productiva consolidada y décadas de experiencia exportadora, logró posicionarse en mercados internacionales no sólo para la fruta fresca destinada al consumo sino también para productos de uso industrial como el jugo concentrado, con inserción en destinos como Brasil, Estados Unidos y la Unión Europea.
Ahora bien, el escenario global plantea un interrogante cada vez más significativo: ¿alcanza con sostener un esquema basado en la exportación de materia prima y fruta fresca?
En distintos mercados internacionales, los consumidores eligen productos con mayor valor agregado, con aporte de valor nutricional y que cumplan con altos estándares de calidad e inocuidad, priorizando además propuestas que incorporen diferenciación —a través del packaging y el diseño—que construyan valor a partir de su origen, su calidad, su proceso o su identidad, y evitando competir únicamente por precio.
De la observación y análisis de comportamiento del mercado, se revelan ejemplos concretos:
En el segmento de snacks, se muestra una clara tendencia en el crecimiento de productos a base de fruta. Marcas como Nature’s Turn desarrollan snacks de fruta liofilizada sin agregado de azúcar, alineados con la demanda de alimentos más simples y saludables, particularmente en mercados como Estados Unidos.
Este tipo de procesos permite transformar una fruta perecedera en un producto de larga vida útil y con mayor valor —valor comercial para elaborador y valor percibido por el consumidor— reduciendo a su vez, la dependencia de la logística en frío.
En el caso de bebidas alcohólicas, uno de los desarrollos más representativos es el aguardiente de pera, conocido internacionalmente como Poire Williams. Este destilado, con presencia en países como Francia, Alemania y Suiza, se posiciona dentro de un segmento Premium.
Empresas como Massenez construyen propuestas en las que materia prima, proceso y presentación se integran en una experiencia innovadora, con recursos distintivos como la inclusión de una pera entera dentro de la botella.
Otro segmento relevante es el de alimento para infantes. La pera se utiliza en purés y distintas preparaciones por su dulzor natural, su perfil sensorial y calidades nutritivas. En diversos mercados, este tipo de aplicaciones se vincula con categorías orientadas a la alimentación simple y práctica.
A su vez, en el segmento gourmet, la pera es una base para desarrollos de mayor complejidad, desde conservas premium hasta combinaciones con chocolate o preparaciones más elaboradas. En estos casos, el alimento no solo compite por volumen sino también por identidad, origen y experiencia.
Estos ejemplos muestran una tendencia clara: el valor ya no se concentra solo en la producción, sino en los procesos que la transforman en propuestas diferenciadas.
Para una región como el Alto Valle, esta tendencia representa una oportunidad estratégica.
Sin embargo, esta oportunidad no puede analizarse por fuera de la coyuntura económica que condiciona al sector productivo. En un contexto de presión sobre los costos y márgenes ajustados, avanzar en el desarrollo de nuevos productos implica necesariamente asumir procesos de inversión.
Apostar a este tipo de iniciativas requiere planificación, conocimiento y una visión de mediano y largo plazo. Muchas empresas se enfrentan a una tensión concreta: sostener su operación actual o avanzar hacia esquemas de diversificación.
No se trata de reemplazar la exportación tradicional, sino de complementarla.
Este proceso implica trabajar en múltiples dimensiones: desde el diseño del producto y su propuesta, hasta la presentación, el posicionamiento y la capacidad productiva necesaria para sostener nuevos desarrollos.
Porque exportar no es solo vender.
Es cumplir con una demanda constante, adaptarse a mercados exigentes y competir con propuestas diferenciadas.
En este recorrido, el mercado interno adquiere un rol determinante. Es desde aquí, en el entramado de empresas locales, donde los productos se desarrollan, se ajustan y comienzan a construir su posicionamiento. Lo que sucede en el mercado local no es ajeno al proceso exportador: es, en muchos casos, su punto de partida.
El Alto Valle tiene potencial para seguir creciendo en exportaciones. Pero ese crecimiento no dependerá únicamente del volumen producido, sino de la capacidad de transformar esa producción en propuestas con mayor desarrollo, identidad y diferenciación.
La pera, en este contexto, no es solo una fruta: es una base para el desarrollo.
“El potencial ya existe en la región. La diferencia estará en quién logre transformarlo en valor.”
Empresas citadas: @naturesturn @massenez_officiel













