Paciencia, respeto y excelencia: la filosofía que une a los grandes vinos con los caballos en la Patagonia

Cristóbal Scarpati encabezará una experiencia exclusiva en la Bodega Ribera del Cuarzo, en Valle Azul. Pero detrás del encuentro entre la doma racional y una de las bodegas más prestigiosas del país hay una reflexión mucho más profunda: entender que las mejores obras no nacen de la velocidad, sino del respeto por los tiempos de la naturaleza.

Audio de la entrevista a Cristóbal Scarpati

Hay encuentros que parecen casuales, pero terminan revelando que dos mundos muy distintos comparten una misma esencia.

Eso ocurre entre un caballo y un gran vino.

Uno necesita confianza para expresar todo su potencial. El otro requiere años de trabajo silencioso para alcanzar su mejor versión. Ambos exigen paciencia, conocimiento y una búsqueda permanente de la excelencia.

Esa filosofía será el eje de la experiencia que se desarrollará del 27 al 29 de noviembre en la Bodega Ribera del Cuarzo, en Valle Azul, donde el reconocido referente de la Doma India, Cristóbal Scarpati, compartirá tres jornadas de trabajo junto a los Caballos Lusitanos Patagonia, rodeado por viñedos, gastronomía regional y uno de los paisajes más emblemáticos de la Norpatagonia.

Sin embargo, para Scarpati, el verdadero valor del encuentro trasciende ampliamente la técnica.

«Cuando conocí la historia de Ribera del Cuarzo entendí que compartíamos los mismos valores: historia, legado familiar y una búsqueda permanente de la excelencia. En una época donde todo parece inmediato y descartable, encontré un proyecto con raíces profundas y una identidad muy clara», reflexionó.

Mucho más que una técnica de doma

Aunque la Doma India suele asociarse al manejo racional del caballo, Scarpati insiste en que se trata, ante todo, de una filosofía.

Su origen se remonta a las enseñanzas transmitidas por las comunidades ranqueles de San Luis y luego preservadas por su familia durante generaciones. Allí el caballo nunca fue considerado un instrumento de trabajo, sino un ser digno de respeto.

«Ese legado tiene una parte metodológica, pero también una dimensión filosófica y espiritual muy poderosa. Lo que buscamos es construir una relación basada en la confianza y no en el sometimiento», explicó.

El proceso comienza en un corral circular, donde el caballo aprende que la presencia humana no representa una amenaza. Recién cuando desaparece el miedo aparece la posibilidad del aprendizaje.

Scarpati describe ese momento con una imagen que resume toda su filosofía.

«El caballo abre su espíritu. Ahí comienza el verdadero arte: cuidar su alma. Todo lo demás es consecuencia de ese vínculo.»

Lo que un caballo puede enseñar sobre la vida

Durante la entrevista, la conversación dejó de girar exclusivamente alrededor de los caballos.

Scarpati encontró un sorprendente paralelismo entre la elaboración de un gran vino y la formación de un caballo de excelencia.

«No alcanza con saber esperar. Hay que hacer correctamente cada paso del proceso. Tanto el vino como el caballo reflejan todos los aciertos y también todos los errores que se cometieron en el camino.»

En tiempos donde la inmediatez parece dominar todas las actividades, el domador sostiene que la excelencia nunca puede acelerarse.

Un caballo puede aprender los ejercicios básicos en pocos meses, pero su verdadera madurez requiere años de trabajo constante.

Con el vino ocurre exactamente lo mismo.

«Lo inmediato normalmente produce resultados mediocres. Si uno quiere alcanzar la excelencia, tiene que pensar siempre a mediano y largo plazo», afirmó.

Cambiar la paciencia por el respeto

Uno de los conceptos más originales de la conversación apareció cuando Scarpati propuso revisar una palabra que suele repetirse en todos los ámbitos: paciencia.

Según explicó, el verdadero concepto debería ser otro

«Yo siempre digo que cambiemos paciencia por respeto. La paciencia parece insinuar que toleramos que las cosas no ocurran cuando nosotros queremos. El respeto, en cambio, implica comprender que cada proceso tiene su propio tiempo y merece ser acompañado.»

Para él, esa mirada no solamente sirve para trabajar con caballos.

También puede transformar la manera en que las personas educan a sus hijos, conducen equipos de trabajo o construyen relaciones humanas.

«Todo lo que aprendí con los caballos después lo llevé a mi vida. La familia que tengo, el lugar donde vivo, las personas con las que elegí rodearme… para mí eso es el verdadero éxito.»

Una bodega que abre sus puertas de manera excepcional

La elección de Ribera del Cuarzo tampoco fue casual.

La bodega, ubicada en Valle Azul y recientemente distinguida como Bodega del Año y Mejor Bodega Pequeña en los Premios Wine Explorers, permanece habitualmente cerrada al turismo, por lo que esta propuesta representa una oportunidad poco frecuente para conocer desde adentro uno de los proyectos vitivinícolas más prestigiosos de la Patagonia.

Durante tres jornadas, los participantes combinarán actividades de doma racional, degustaciones de vinos, gastronomía regional y recorridos por un establecimiento que comparte con Scarpati una misma convicción: las grandes obras no se improvisan.

Mucho más que un curso

Antes de despedirse, Scarpati resumió el verdadero sentido del encuentro que tendrá lugar en noviembre.

Su deseo no pasa solamente por enseñar técnicas de doma ni por mostrar una gran bodega.

Aspira a que quienes participen regresen con una forma distinta de mirar el mundo.

«Si a alguien le gustan profundamente los caballos, si disfruta el vino entendido como una expresión de la naturaleza y quiere vivir

una experiencia verdaderamente transformadora, este será un encuentro muy especial.»

Porque, al final, tanto en un viñedo como junto a un caballo, la excelencia nace del mismo lugar: del respeto por los tiempos, de la pasión por hacer bien las cosas y de la convicción de que las mejores historias nunca se escriben con apuro.

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