La Federación de Productores no firmó la paritaria de cosecha y cuestionó el aumento del 31,61%

Sebastián Hernández advirtió que el esquema salarial vuelve a desentenderse de la realidad económica del productor y profundiza la crisis estructural de la fruticultura regional
Audio entrevista al presidente de la Federación de productores de fruta de Río Negro y Neuquén, Sebastian Hernandez.
La negociación salarial de la cosecha volvió a exponer una fractura estructural dentro del complejo frutícola del Alto Valle. Mientras UATRE y la cámara empresaria CAFI avanzaron en un acuerdo que establece un incremento del 31,61% interanual y un jornal diario cercano a los 62.000 pesos, la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén decidió no firmar el acta paritaria.
«La actividad, desde el lado del productor, no puede cubrir estos aumentos», sostuvo el presidente de la Federación, Sebastián Hernández, en diálogo con Agrovalle. La decisión, explicó, no responde a una negativa al reclamo salarial en sí, sino a una ecuación económica que, según advirtió, dejó de tener relación con los ingresos reales que percibe el productor primario.
Una paritaria desconectada del precio de la fruta
Hernández fue enfático al señalar que la discusión salarial volvió a darse sin ningún anclaje en los valores de la fruta, la rentabilidad de la chacra ni la situación financiera de los productores. «Nadie se sienta a discutir cuánto vale la fruta, cuánto se vende, si se vende y cuándo se cobra. Todo se ajusta por inflación, pero la fruta no acompaña esa inflación», remarcó.
Desde la Federación señalaron que el principal impacto de la paritaria recae sobre el productor de chacra, especialmente en el eslabón que nuclea a los trabajadores rurales representados por UATRE. «Es el costo más fuerte que tiene hoy el productor», explicó Hernández, al tiempo que aclaró que el rechazo no implica desconocer la inflación ni la necesidad de recomponer salarios.
«No es que no queramos pagar. El problema es que los números no dan. No podemos aumentar porque sí, y después ver qué pasa. El resultado de eso es lo que estamos viviendo», afirmó.
El rol de la zona desfavorable y un desacuerdo recurrente
Otro de los puntos que llevó a la Federación a retirarse de la negociación fue la inclusión de la denominada zona desfavorable. Según Hernández, ese adicional distorsiona el valor final del jornal y empuja el costo laboral a niveles que la estructura productiva regional no puede absorber.
«Sin la zona desfavorable estábamos dentro de números más parejos, pero cuando se incorpora ese concepto el valor se estira y deja de ser viable. Para nosotros no corresponde aplicarlo en esta región», sostuvo.
No es la primera vez que la Federación queda fuera del acuerdo. Hernández recordó que en los últimos dos años la entidad tampoco rubricó las paritarias, marcando un patrón de desacuerdo que refleja una crisis más profunda del sistema.
Empresas que no pagan y productores asfixiados
Durante la entrevista, el presidente de la Federación puso sobre la mesa un dato clave que atraviesa toda la discusión: todavía hay empresas que no terminaron de pagar la fruta de la temporada pasada.
«Hay productores que no cobraron lo que les corresponde. Entonces, ¿cómo se sostiene un aumento del 31% cuando ni siquiera está resuelto el pago de la cosecha anterior?», planteó.
Hernández fue claro al señalar que el problema no es exclusivamente salarial, sino estructural. «Cada vez hay menos hectáreas en producción, cada vez se necesita menos mano de obra y cada vez desaparecen más productores. No porque esté todo bien, sino porque los números no cierran», advirtió.
Recordó además que, según datos reconocidos incluso por el propio gremio, en los últimos años se perdieron más de 15.000 puestos de trabajo rurales en la región. «Cuando desaparece el productor, la actividad también empieza a desaparecer», resumió.
Homologación nacional y un acuerdo sin consenso pleno
Al no contar con la firma de todas las partes, el acuerdo salarial deberá ser homologado por el Ministerio de Trabajo de la Nación. «Cuando no hay un criterio común entre las tres partes, es el Gobierno nacional el que termina validando el acuerdo», explicó Hernández.
La Federación anticipó que seguirá planteando su posición tanto en el ámbito laboral como en las próximas reuniones con organismos nacionales, donde también se abordarán temas sanitarios, climáticos, impositivos y la necesidad de actualizar convenios laborales que, en algunos casos, tienen más de 20 años de vigencia.
Una advertencia de fondo
Más allá del desacuerdo puntual por la paritaria, el mensaje de la Federación apunta a una advertencia más profunda. «Si no empezamos a discutir la actividad en su conjunto —precios, costos, mercados y rentabilidad—, la fruticultura regional va a seguir achicándose», concluyó Hernández.
La paritaria de la cosecha cerró una vez más sin consenso pleno y con un productor primario que, según la Federación, vuelve a quedar fuera de la ecuación.







