Federico Zerboni: “La Patagonia tiene condiciones excepcionales para transformar maíz en carne y generar valor en origen”

El presidente de MAIZAR participó del primer encuentro de Maíz Bajo Riego en General Roca y destacó el enorme potencial productivo de la Patagonia. Habló de diversificación, valor agregado y del desafío de que los proyectos productivos finalmente se concreten. La entrevista completa está disponible en todas las plataformas de audio de Agrovalle.
GENERAL ROCA. En el corazón del Alto Valle, una región históricamente identificada con la fruticultura, comenzó a consolidarse un debate que trasciende los límites de los cultivos tradicionales. El Congreso de Maíz Bajo Riego, realizado en General Roca con fuerte presencia de productores, técnicos y empresas, puso sobre la mesa una discusión estratégica: el potencial que tiene la Patagonia para diversificar su matriz productiva.
Entre los referentes que participaron del encuentro estuvo Federico Zerboni, presidente de MAIZAR, quien recorrió la región y dialogó con Agrovalle sobre las oportunidades que se abren para el desarrollo del maíz en los sistemas productivos bajo riego.
Para Zerboni, la principal fortaleza del proceso que comienza a gestarse en la región es justamente la diversificación.
“Es muy bueno que una región pueda hacer muchas cosas. Cuando una actividad anda mal, otra puede compensar. No hay que poner todos los huevos en la misma canasta”, explicó durante su visita al Alto Valle.
Del maíz a la proteína animal
El dirigente de MAIZAR planteó que el verdadero salto productivo no está solamente en producir maíz, sino en transformarlo en alimentos con mayor valor agregado.
“Lo importante es transformar todo este maíz y también la alfalfa que vemos en la zona en proteína animal: carne, pollo o cerdo. Hoy la carne es uno de los productos con mayor demanda en el mundo”, señaló.
En ese sentido, remarcó que la Patagonia tiene un conjunto de ventajas comparativas que pocas regiones logran reunir simultáneamente.
“El potencial agroclimático es impresionante. La amplitud térmica, las horas de luz, la heliofanía y el riego generan condiciones productivas que en muchos casos son difíciles de lograr incluso en la Pampa Húmeda”, sostuvo.
Tecnología y conocimiento productivo
Otro de los factores que, según Zerboni, juegan a favor del desarrollo del maíz en la región es la capacidad tecnológica del propio sistema productivo del valle.
Durante décadas, la fruticultura del Alto Valle construyó una cultura de manejo intensivo y precisión agronómica que ahora comienza a trasladarse a otros cultivos.
“Los productores y técnicos de esta zona están acostumbrados a trabajar con mucha tecnología en peras y manzanas. Cuando aplican ese conocimiento al maíz, rápidamente empiezan a alcanzar rendimientos muy altos”, explicó.
Sin embargo, también advirtió que el crecimiento debe hacerse con planificación y decisiones firmes.
“No es fácil. Hay que avanzar con cuidado, elegir bien los lugares y hacerlo paso a paso. Pero el potencial está claramente”, afirmó.
Patagonia productiva: un proceso que recién empieza
El presidente de MAIZAR señaló que el proceso de expansión del maíz en el sur no se limita únicamente a Río Negro.
Según indicó, la entidad viene trabajando también en otras provincias de la región.
“Estamos viendo proyectos en Neuquén, en el sur de Mendoza, en Chubut e incluso en Santa Cruz. Hay muchas hectáreas con potencial productivo”, explicó.
Pero también fue claro respecto de uno de los problemas históricos del país: la distancia entre los proyectos y su concreción.
“En Argentina muchas veces hablamos de potenciales, de proyectos, de ideas. Lo importante es que las cosas se hagan. Que pasemos de los proyectos a la realidad productiva”, remarcó.
Infraestructura y políticas públicas
Para que ese proceso se consolide, Zerboni consideró clave el acompañamiento de políticas públicas e infraestructura.
“Si no hay rutas, si no hay energía o inversión, es muy difícil que los proyectos se desarrollen”, señaló.
En ese sentido, destacó el impacto que comienzan a tener las nuevas tecnologías energéticas, especialmente en zonas alejadas de los grandes centros productivos.
“La energía solar está bajando mucho de costo y permite hoy bombear agua o desarrollar proyectos que antes eran imposibles”, explicó.
Una oportunidad para producir carne en la Patagonia
Un dato que suele pasar desapercibido —y que Zerboni subrayó durante su visita— es que la Patagonia consume más carne de la que produce.
“Esta región no produce toda la carne que consume. Ese ya es un primer mercado para desarrollar”, indicó.
A partir de allí aparece el potencial de construir cadenas de valor locales, con maíz transformado en proteína animal y mayor generación de empleo en el territorio.
“Cuando se transforma la producción en el lugar donde se genera, se produce arraigo, desarrollo y movimiento económico en el interior”, señaló.
El ejemplo brasileño
Durante la entrevista, Zerboni mencionó también el caso de Brasil como modelo de desarrollo territorial vinculado a la agroindustria.
“El interior de Brasil se transformó muchísimo. Hay ciudades con muy buena calidad de vida gracias a que se industrializó la producción en origen”, explicó.
Según sostuvo, ese camino podría replicarse en distintas regiones productivas de Argentina.
“Tenemos un potencial enorme. La clave es aprovecharlo y subirse al tren cuando pasa”, afirmó.
Exportar más valor agregado
Argentina es hoy uno de los principales exportadores de maíz del mundo. Sin embargo, el presidente de MAIZAR considera que el país todavía tiene un desafío pendiente: transformar más producción dentro de su propio territorio.
“Exportamos maíz a más de 100 países y generamos muchas divisas. Pero otros países como Brasil o Estados Unidos transforman mucho más ese maíz en proteína animal o en biocombustibles”, explicó.
Para Zerboni, avanzar en ese camino permitiría multiplicar el impacto económico de la cadena.
“La cadena del maíz ya genera más del 10% de las divisas del país. Pero si transformamos más producción en proteínas y en industria, ese aporte puede crecer todavía mucho más”, aseguró.
Un mensaje para la región
Al recorrer el Alto Valle y participar del Congreso de Maíz Bajo Riego, Zerboni dejó un mensaje claro para productores y dirigentes.
La Patagonia —dijo— reúne condiciones excepcionales para crecer en producción agroindustrial.
“Hay agua, hay conocimiento, hay tecnología y hay productores con capacidad. Son condiciones que muy pocos lugares del mundo tienen al mismo tiempo”, afirmó.
La oportunidad, según sostuvo, está planteada.
“El desafío es aprovecharla”.
La entrevista completa con Federico Zerboni está disponible en todas las plataformas de audio de Agrovalle, donde el presidente de MAIZAR profundiza su mirada sobre el potencial productivo de la Patagonia y el futuro de la cadena del maíz en la Argentina.







