El costo del agua en la fruticultura: cuánto sube el canon de riego en el Alto Valle y qué revela sobre la sostenibilidad del sistema

El cuadro tarifario del bimestre 02/2026 del Consorcio de Segundo Grado del Sistema de Riego del Alto Valle del Río Negro expone diferencias

entre consorcios, anticipa incrementos y vuelve a poner en el centro del debate el financiamiento de la infraestructura hídrica en una fruticultura bajo presión.

Un dato que atraviesa toda la producción

En el Alto Valle, el agua no es solo un recurso: es la condición de posibilidad de la fruticultura. Por eso, cada actualización del canon de riego tiene un impacto directo en la estructura de costos de los productores. El cuadro correspondiente al segundo bimestre de 2026 confirma una tendencia sostenida: el servicio se encarece en un contexto donde la rentabilidad del sector continúa tensionada.

Los valores muestran que el componente de segundo grado se mantiene uniforme en todos los consorcios, con un valor de $17.748,80. La variabilidad, en cambio, está dada por el primer grado, que responde a las particularidades operativas y estructurales de cada jurisdicción.

Diferencias territoriales: quién paga más y por qué

El canon total presenta disparidades significativas entre consorcios. Cipolletti encabeza la tabla con $183.259,06, seguido por Cervantes ($175.845,02) y Allen ($174.310,80). En el otro extremo, Roca registra el valor más bajo con $142.072,41.

Esta dispersión no es menor. Responde a factores como la extensión de canales, el estado de la infraestructura, la eficiencia en la distribución y el número de usuarios activos que sostienen el sistema. En términos prácticos, implica que productores con realidades productivas similares enfrentan costos hídricos diferentes según su localización.

La escala del sistema: más de 57 mil hectáreas en juego

El sistema de riego del Alto Valle abarca 57.217 hectáreas activas y alcanza a 7.839 usuarios. Regina y Roca concentran las mayores superficies bajo riego, con 13.319 y 12.408 hectáreas respectivamente, mientras que Cipolletti lidera en cantidad de usuarios, superando los 1.400.

Estos números reflejan la magnitud de una red que, más allá de los valores del canon, requiere inversiones permanentes para sostener su operatividad. El desafío es estructural: cómo financiar un sistema intensivo en mantenimiento en un escenario de descapitalización creciente de los productores.

Lo que viene: nuevos aumentos en el horizonte inmediato

El esquema tarifario ya anticipa próximos incrementos.El canon en General Roca ascenderá a $129.296,55 en su componente de primer grado, mientras que Cervantes alcanzará los $173.905,84. La señal es clara: la tendencia alcista continúa.

Este punto es particularmente sensible en un contexto donde los ingresos del productor no acompañan el ritmo de actualización de costos. El agua, insumo estratégico, se suma así a una lista creciente de variables que presionan sobre la rentabilidad.

Más que una tarifa: un síntoma del sistema

El canon de riego no puede leerse de manera aislada. Es, en realidad, un indicador del estado general del sistema productivo y de su capacidad para sostenerse en el tiempo. Cuando el costo del agua aumenta en paralelo a una caída de ingresos, la ecuación se vuelve crítica.

La discusión de fondo trasciende el valor puntual: se trata de definir cómo se financia el riego en el Alto Valle, quién asume los costos de su mantenimiento y qué rol deben jugar el Estado y las instituciones en un escenario donde la producción regional enfrenta uno de sus momentos más complejos.

En la geografía productiva del Alto Valle, cada gota cuenta. Y hoy, más que nunca, también cuenta cuánto cuesta. El nuevo cuadro tarifario no solo actualiza números: interpela a todo el sistema sobre su viabilidad futura. Porque sin agua no hay fruta, pero sin equilibrio económico, tampoco hay productores.

Fotografia: Ing. Alberto Garcia.

Difunde el contenido