El comercio reginense ante un cambio de época: costos, recesión y el desafío de competir en un mercado global

Villa Regina. El comercio local atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. La combinación de una recesión profunda, la caída sostenida del consumo y el avance acelerado de las plataformas digitales internacionales está redefiniendo la forma en que los vecinos compran y, en consecuencia, el modo en que los comerciantes intentan sostener sus negocios.
Entrevista: Walter Fiore, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Villa Regina
Así lo describió Walter Fiore, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Villa Regina, en una entrevista en la que trazó un diagnóstico crudo pero realista del presente del sector y planteó los desafíos estructurales que se avecinan.
Una recesión que golpea de lleno en las ventas
“Estamos en una recesión profunda y en un cambio en la forma en que el consumidor accede a los productos”, señaló Fiore. Según explicó, más allá de los costos fijos, el principal problema que enfrenta hoy el comercio es la falta de ventas, un factor que termina desacomodando cualquier estructura económica.
“Los costos siempre estuvieron y siempre van a estar, en mayor o menor medida. El problema central hoy es que no se vende”, resumió, al tiempo que reconoció que la mayoría de los comercios atraviesa una situación delicada.
Fechas clave y expectativas moderadas
Como ocurre todos los años, el comercio deposita expectativas en las fechas tradicionales que concentran buena parte de la facturación anual. Navidad, Reyes, Día del Niño y Día de la Madre siguen siendo pilares fundamentales para intentar equilibrar números.
Sin embargo, Fiore advirtió que este año esas expectativas están atravesadas por un contexto mucho más complejo: “Siempre esperamos esta época para vender, pero hoy la situación del país, la recesión y el cambio en los hábitos de consumo hacen que todo sea más difícil”.
Plataformas digitales y competencia desigual
Uno de los ejes centrales del análisis fue el impacto de plataformas internacionales como Shein o Temu, y del comercio electrónico en general. Fiore fue contundente al señalar que la apertura al ingreso masivo de productos importados tiene consecuencias directas sobre la industria y el comercio local.
“El problema más grave es la baja de la actividad industrial, que es el motor de las economías. Esto es peligroso y complejo”, advirtió, y remarcó que se trata de un fenómeno global que ya mostró sus efectos en países desarrollados.
Además, señaló una diferencia clave desde el punto de vista del consumidor: “En la plataforma el producto se ve maravilloso y cuando llega muchas veces no es lo mismo. En el comercio de cercanía hay confianza, posibilidad de cambio y trato directo”.
Costos, alquileres y energía
Consultado sobre los costos que presionan al sector, Fiore relativizó el peso de los alquileres, aunque reconoció que en algunos casos están elevados en valores de moneda fuerte. En cambio, marcó con claridad el impacto del aumento de la energía.
De todos modos, insistió en que ningún costo resulta tan determinante como la caída del consumo: “Si hubiera ventas, muchos de estos problemas se podrían absorber. El problema es que hoy no las hay”.
Informalidad en crecimiento
Otro fenómeno que preocupa a la Cámara es el avance de la informalidad comercial. “Hoy es mucho más fácil vender desde una casa, por redes sociales o con un showroom, que sostener un comercio a la calle”, explicó.
Según Fiore, la presión de costos y la falta de ventas empujan a muchos emprendedores a esquemas informales, un proceso que se profundiza cuando no existen incentivos para formalizarse. “Cuando las ventas son buenas, el comercio informal tiende a formalizarse. Hoy pasa lo contrario”, alertó.
Ferias y competencia desleal
En la misma línea, el presidente de la Cámara volvió a manifestar su preocupación por las ferias que venden productos nuevos. “Cuando se trata de productos usados o de intercambio, lo vemos con buenos ojos. Pero cuando se venden productos nuevos, hay una competencia desleal que no es sana para la comunidad”, afirmó.
Empleo en riesgo y campaña por el “compre local”
Si bien no existen cifras precisas sobre la evolución del empleo comercial en la ciudad, Fiore reconoció que la situación es compleja para sostener los puestos de trabajo. En ese marco, la Cámara prepara una campaña para fomentar el consumo local.
“El comercio es la principal fuente de empleo privado del país. Comprar en Regina es sostener el trabajo de un familiar, un vecino o un amigo”, explicó, destacando el rol social que cumple el sector más allá de la cuestión económica.
¿Crisis coyuntural o cambio estructural?
Para Fiore, el escenario actual combina ambos elementos. “Hay un cambio estructural en el comercio y no va a volver a ser como antes”, afirmó. Por eso, desde la Cámara trabajan en brindar herramientas para acompañar la transformación, con foco en eficiencia energética, uso de recursos y adaptación a nuevos modelos de negocio.
“Va a haber que aggiornarse y hacer un cambio de mentalidad. Nuestro objetivo es acompañar todo lo que podamos esa transformación”, sostuvo.
Mirar hacia adelante con cautela
Pese al panorama complejo, Fiore mantiene expectativas a mediano plazo. Considera que un repunte económico general permitiría que el comercio vuelva a florecer y generar empleo, y destacó la importancia del crecimiento de países vecinos como Brasil.
“No hay comercio fuerte sin una economía que crezca. Ojalá el 2026 marque un cambio de rumbo y ese viento de cola también llegue a la Argentina”, expresó.
Una Cámara de puertas abiertas
En el cierre, Fiore destacó el trabajo realizado por la Cámara durante el año, la reciente renovación de autoridades y la vocación de ampliar la participación de comerciantes, industriales y emprendedores.
“La actividad gremial empresaria es clave para el entramado social. La Cámara es una institución de puertas abiertas y necesitamos que los representados se acerquen, participen y planteen sus inquietudes”, concluyó.
En un escenario de incertidumbre y transformación, el comercio reginense enfrenta el desafío de adaptarse sin perder su identidad, sostener el empleo y seguir siendo un pilar de la vida económica y social de la ciudad.







