Comallo reafirma su rol estratégico: genética, financiamiento y reconstrucción en la ganadería de la Región Sur

La 9° Feria de Reproductores Ovinos y Caprinos mostró un dato clave: en un contexto adverso, la inversión en genética sigue siendo el camino elegido por los productores para sostener y proyectar la actividad.
En la geografía exigente de la Región Sur rionegrina, donde producir implica convivir con la incertidumbre climática y las limitaciones estructurales, cada instancia de encuentro productivo adquiere una dimensión que excede lo comercial. La 9° Feria de Reproductores Ovinos y Caprinos de Comallo fue, precisamente, eso: una señal concreta de que el sector no sólo resiste, sino que busca reorganizarse y proyectarse.
Con una destacada participación de productores y cabañeros, el evento —organizado por la Sociedad Rural local con el acompañamiento del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria y el municipio volvió a consolidarse como un nodo estratégico para el acceso a genética y la dinamización de la ganadería ovina y caprina.
Pero detrás de los números, hay un proceso más profundo: la reconstrucción productiva.
Genética como decisión estratégica
El ingreso de 52 carneros y la comercialización de 32 ejemplares —con un 62% de ventas— refleja un mercado activo, aunque selectivo. En este tipo de ferias, la compra de reproductores no es un gasto: es una inversión estructural.
Mejorar genética implica mejorar índices productivos, eficiencia reproductiva y calidad de la majada. En territorios como la Región Sur, donde los márgenes son estrechos, esa decisión puede definir la viabilidad del sistema.
El dato más elocuente en este sentido es que el 90% de las operaciones se concretó con financiamiento, lo que evidencia hasta qué punto el acceso al crédito se ha convertido en una herramienta indispensable para sostener el proceso productivo.
El crédito como puente en un contexto adverso
La feria no puede leerse aislada del contexto reciente. El aluvión de enero dejó secuelas significativas en la región, afectando infraestructura, stock y capital de trabajo de muchos productores.
En ese escenario, la disponibilidad de financiamiento funcionó como un verdadero puente hacia la recuperación. Se otorgaron 15 créditos por un total de 9 millones de pesos, con valores promedio de $350 mil por reproductor, permitiendo que pequeños productores accedan a genética de calidad y reinicien su ciclo productivo.
No es un dato menor: sin crédito, la reposición se posterga; y cuando la reposición se posterga, el sistema pierde dinámica.
Comallo como plataforma territorial
Más allá de los resultados comerciales, la feria volvió a ratificar el rol de Comallo como punto de articulación territorial. Allí convergen productores, técnicos e instituciones en una lógica que combina transferencia de conocimiento, validación técnica y construcción de confianza.
Ese entramado institucional —donde organismos públicos y organizaciones rurales trabajan de manera coordinada— es uno de los activos más relevantes para sostener la actividad en regiones de alta vulnerabilidad productiva.
En tiempos donde la ganadería de la Región Sur enfrenta desafíos estructurales, la 9° Feria de Reproductores deja una lectura clara: la salida no es el repliegue, sino la inversión inteligente.
Apostar por genética, acceder a financiamiento y fortalecer los espacios colectivos no sólo permite sostener la producción en el corto plazo, sino también reconstruir un horizonte de desarrollo.
En Comallo, esa estrategia ya está en marcha. Y, como suele ocurrir en el interior profundo, el futuro empieza a escribirse en escala local, pero con impacto regional.








