Chacareros atados al precio de la temporada pasada

El productor rionegrino Omar Greco denuncia liquidaciones desfasadas, falta de controles y un flagelo creciente: el robo de fruta en las chacras

En Villa Regina, donde cada hectárea es historia viva del Alto Valle, la voz de Omar Greco, productor de larga trayectoria, sintetiza la preocupación que hoy atraviesa al sector frutícola. Con sinceridad, indignación y una claridad difícil de ignorar, Greco describe una realidad que golpea a la economía regional: los chacareros siguen cobrando la fruta al precio del año pasado, aun cuando hoy, en pleno noviembre, el mercado paga valores récord.

“Es un mundo al revés”: la pera a $1.000 y el productor cobrando centavos de dólar

Greco no duda en poner números sobre la mesa:

“Hoy una pera Packham de buena calidad se paga $1.000 el kilo en frigorífico. Pero hace un mes nos liquidaron la cosecha a 15, 17 o 22 centavos de dólar. ¿Cómo puede ser?”

El productor muestra así la contradicción más grande del sistema:

los precios actuales del mercado no tienen ninguna relación con lo que las empresas liquidan al productor por la fruta entregada meses atrás.

Todo esto en un año donde los costos no pararon de subir:

104% de aumento en cosecha,

43-44% en poda,

insumos, combustibles y cargas sociales al ritmo de la inflación diaria.

“Cuando las empresas ganan, invierten en galpones, tractores, antigranizo, compran chacras. Pero cuando no les cierran los números, al productor le liquidan con lo que quieren. Siempre pagamos los platos rotos nosotros.”

“Si esto sigue así, las chacras van a desaparecer”

Greco sostiene que las instituciones del sector hacen lo que pueden, pero que la ausencia del Estado para ordenar y regular la relación entre productores y empresas es cada vez más evidente.

“Las cámaras y la Federación gestionan, pero acá se necesita que el gobierno se ponga los pantalones largos. De otra forma, las chacras productivas van a seguir desapareciendo.”

Es un llamado claro a la intervención del Estado para equilibrar una cadena donde el productor primario queda siempre en el último eslabón.

Menos fruta, heladas y daños climáticos: un 2025 que ya nació complicado

Según los datos que escucha en reuniones técnicas y recorridas de chacras, la próxima temporada ya está marcada por mermas del 20 al 40% en pera y manzana, dependiendo de la zona.

Heladas, fallas de polinización y condiciones climáticas irregulares explican gran parte de la caída. A eso se sumó la fuerte contingencia climática de la última semana, que dañó fruta desde Roca hacia Cipolletti.

“La fruta lastimada no se cosecha. Se pudre, se cae, y es plata que no vuelve. Y todavía estamos en noviembre.”

El robo de duraznos: la herida que más duele

Si algo enoja especialmente a Greco es un fenómeno que crece en toda la región: el robo de fruta de carozo directamente en las chacras.

“Van de noche, te rompen la planta, te quiebran el gajo y se llevan la fruta. Después aparece en algunas verdulerías de Regina. No puede ser.”

No se trata solo de pérdida económica:

es daño productivo, daño físico a las plantas y una sensación de indefensión creciente.

Greco insiste en que la solución depende de un simple control municipal:

“Si el municipio controla habilitaciones, también puede controlar la procedencia de la fruta. Si no hay factura, esa fruta se tiene que decomisar. Así de simple.”

Una temporada que se viene cuesta arriba

Con los costos en alza, el clima imprevisible y liquidaciones desactualizadas, Greco no oculta su preocupación:

“Ojalá me equivoque, pero lo veo complicado. Los insumos no bajan nunca y si te pagan con valores viejos, no hay manera de sostenerse.”

Para él, la única salida sería que los productores pudieran embalar y comercializar su propia fruta, pero reconoce que sin capital es inviable.

la voz de un productor que resume el sentir del Alto Valle

El testimonio de Omar Greco no es un caso aislado: es la radiografía de un sistema que dejó de ser sostenible para quienes sostienen la producción primaria.

Con liquidaciones de centavos de dólar, el eslabón más débil sigue siendo el chacarero.

Y mientras la región batalla contra mermas, heladas y costos desbordados, otro enemigo crece silencioso entre las hileras de frutales: el robo de fruta, síntoma de un sistema sin controles y sin protección.

Greco lo resume mejor que nadie: “Así, los productores van a seguir desapareciendo.”

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