Cerezas: a la espera de un buen año productivo

Técnicos aseguran que en esta temporada se alcanzará la cantidad de horas frío necesarias para romper la dormancia. Pronostican cosecha con un volumen normal. Quejas por los altos costos de producción para 2016.

Con las unidades de frío requeridas por el cultivo prácticamente cubiertas durante este invierno, los productores de cerezas de Mendoza han sorteado un primer obstáculo del tramo inicial de la nueva temporada frutícola, pero aguardan con incertidumbre lo que pueda ocurrir durante la primavera.

Por el momento, los primeros indicadores del proceso fenológico del cultivo traen expectativas favorables a la actividad, luego de una temporada que quedó con menos producción que la esperada.

En ese sentido, Alberto Carleti, productor e industrial del Valle de Uco, aseguró que “sin tener los datos técnicos en la mano, no creo que tengamos problemas con las horas de frío”.

En igual sentido se pronunció Fernando Güizzo referente comercial de la empresa familiar que produce cerezas en Carrodilla y en Alto Agrelo. “Estamos bien con las unidades de frío” señaló.

“Tuvimos una buena entrada en otoño, caída de hojas y estamos terminando un buen invierno, que comenzó antes que otros años. Esto, para los frutales que uno cultiva, algunos con más y otros con menos requerimiento, es muy importante porque ya aparentemente tienen las suficientes unidades de frío necesarias como para salir de la dormancia”.

De hecho, agregó el empresario, “ya hay movimiento de yemas. Suponemos que no va a faltar agua, porque ha estado nevando bien”.

Por su parte, Diego Aguilar, jefe de empaques de la empresa Río Alara S.A, que tienen producción de cerezas en Alto Agrelo, Mendoza, y en los Antiguos, Santa Cruz, adelantó que “según las mediciones que hicimos en nuestra finca y lo que he hablado con algunos colegas, ya se han alcanzado las horas-frío necesarias para todas las variedades, inclusive para las Bing y las Lapins, que son las que requieren más unidades, así es que, por ese lado, el año es alentador”.

Desde el INTA, en tanto, Eduardo Tersoglio, investigador en la Estación Experimental Agropecuaria Mendoza, dice que hay, sumadas hasta fines de julio, aproximadamente 1.100 unidades de frío en la zona de Luján de Cuyo, cuando el cerezo requiere 1.250.

“Estimamos que las 150 restantes podrán acumularse hasta el 15 de setiembre, que es cuando empieza a florecer, si no ocurrieran situaciones excepcionales, como la persistencia de viento Zonda. Ahora, si la primavera es buena, quienes no podaron pueden llegar a tener problemas de sobrecarga y hay que estar preparados”.

cerezas7El «puente roto»

Precisamente ese es el próximo obstáculo. Ahora la preocupación -en el plano productivo- pasa por la tensa espera de la llegada de la primavera, que el año pasado se presentó con algunos problemas.

Es que, por ejemplo, con temperaturas por debajo de la media considerada normal y lluvias por encima de la frecuencia y la intensidad medias, se vio reducido al extremo el vuelo de las abejas, lo que trajo aparejado inconvenientes con la polinización de los montes.

Fernando Güizzo reiteró que “las yemas están empezando a hincharse, y si viniera una helada tardía podría dañarlas, aunque pareciera que no, por algunos pronósticos, pero es muy difícil saberlo”.

Subrayó que “el período más complicado que tenemos es la primavera, porque no hay una igual a la otra”. Recordó que “la de 2015 fue excesivamente húmeda y fría, por influencia del fenómeno El Niño, y si este año se confirma que pasaríamos a la Niña, podría llegar a ser una primavera seca, con los riesgos de heladas que eso trae aparejado”.

El productor-exportador de Luján de Cuyo espera que, igual que el otoño y el invierno, “la primavera también sea como debe ser, con clima más templado, con sol, con buen vuelo de abejas, que no tengamos heladas fuertes”.

Resumió que “setiembre es el puente roto. Hay que pasar setiembre porque, si no, no serviría de nada haber tenido un buen invierno”. Confió en que “si lo logramos vamos a tener, en principio, un buen año en todos los cultivos; después se verá qué pasa con el granizo y con las lluvias”.

La misma inquietud planteó Diego Aguilar. Indicó que el principal daño, el año pasado, lo provocó la lluvia previa al momento de la cosecha, lo que hizo que la fruta se rajara por sobrehidratación pero, antes que eso, “las temperaturas relativamente bajas en primavera, impidieron que hubiera una polinización adecuada, porque las abejas no trabajaron”.

En su opinión, “ése es, hablando de lo productivo, el temor que hay en el sector, que se repita una primavera fría porque, como ya se han acumulado las unidades de frío necesarias, las yemas empiezan a moverse”.

Preocupan los costos

El hecho que, hasta el momento, el ciclo productivo se esté desarrollando dentro de parámetros normales, no impide ir mirando de reojo las perspectivas del negocio.

En este sentido, Alberto Carleti, quien preside la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Tunuyán, afirmó que “en el sector frutícola hay mucha preocupación, fundamentalmente por el aumento de costos de producción y particularmente por el incremento de las tarifas de energía eléctrica en todas las zonas donde se riega con agua de pozo”.

Advirtió que “ese aumento ha sido importante en esta época, que es temporada baja y no se riega, con lo cual todos estamos esperando que las facturas que lleguen después que hayamos empezado a regar, las diferencias -en más- van a ser muy significativas”.

De todos modos “en esta época, lo que estamos haciendo es invertir para mantener los cultivos”. Por ahora, “el panorama es incierto, porque hubo un aumento muy grande de los costos. Tenemos que sortear las contingencias del clima hasta llegar a la cosecha, y habrá que ver cuáles serán a esa fecha, las condiciones de mercado y los precios”. Según el empresario valletano, “el miedo está en que el aumento de costos que hemos tenido influya tanto que, después, los precios de mercado no alcancen a compensarlo y sigamos con los mismos problemas de rentabilidad que vienen teniendo las actividades”.

Diego Aguilar coincidió en que “es una preocupación el aumento de costos que hemos tenido, sobre todo en insumos de empaque y mano de obra, que han seguido más a la inflación que al tipo de cambio. Por eso otra vez volvemos a tener un atraso”.

El escenario comercial

El panorama que puedan presentar los mercados para la cereza, si bien normalmente no debería variar sustancialmente, podría presentar algunos cambios que no estaban en los cálculos.

En este sentido, Carleti se refirió al eventual impacto sobre los negocios del sector que podría tener la anunciada salida, de Gran Bretaña, de la Unión Europea. El hecho no es menor, considerando que Inglaterra es el principal cliente para la cereza de Mendoza.

“No se sabe si van a mantener una política de arancelamiento al ingreso de la fruta”. Recordó que “hoy, para entrar a la Unión Europea, la cereza está pagando el 8,8% sobre el valor declarado más el flete. Pero “eso está por verse todavía”. Fuente. diario Los Andes

 

 

 

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