La nieve devuelve esperanza, pero la recuperación de la ganadería aún demandará tiempo

El subsecretario de Ganadería Ovina, Caprina y Arraigo de Río Negro, Juan Carlos Escobar, aseguró que las precipitaciones registradas este invierno representan una noticia muy alentadora para la Región Sur. Sin embargo, advirtió que todavía es prematuro hablar de una recuperación definitiva luego de varios años de sequía. También analizó la situación del stock ganadero, la rentabilidad, la depredación y el desafío de mantener el arraigo rural.

Después de varios inviernos marcados por la escasez de precipitaciones, la nieve volvió a cubrir la Región Sur rionegrina. Para quienes viven de la ganadería ovina y caprina, el paisaje blanco significa mucho más que una postal invernal: representa agua para los campos, mejores perspectivas para los pastizales naturales y una renovada expectativa de recuperación para una actividad que viene soportando años extremadamente difíciles.

En diálogo con Agrovalle, el subsecretario de Ganadería Ovina, Caprina y Arraigo de Río Negro, Juan Carlos Escobar, describió un escenario que invita al optimismo, aunque con la prudencia que exige una región acostumbrada a convivir con la variabilidad climática.

«Estamos muy agradecidos y bendecidos por estas precipitaciones. Es lo que necesitábamos», resumió al comenzar la entrevista, recordando que la Región Sur es un ambiente naturalmente árido, con un promedio histórico de apenas 180 milímetros anuales de lluvia, cifra que este año ya fue alcanzada e incluso superada en algunos sectores.

Un buen año, pero todavía no un punto de inflexión

Aunque las lluvias y nevadas mejoran sensiblemente las condiciones de los campos, Escobar evitó caer en triunfalismos.

«Venimos de un proceso de déficit hídrico de varios años. Reponer todo ese faltante llevará mucho tiempo y muchas más precipitaciones. Hoy hablamos de un buen año, pero todavía no me animaría a decir que estamos frente al punto de inflexión de la ganadería de la Región Sur», explicó.

La cautela tiene fundamento. La prolongada sequía deterioró los pastizales naturales, redujo la disponibilidad de agua en aguadas y napas y obligó a numerosos productores a disminuir sus rodeos para sostener los establecimientos.

La nieve vale mucho más que las complicaciones que genera

Las nevadas suelen traer dificultades para la circulación, pero para el sector ganadero el balance es ampliamente positivo.

«Si uno le pregunta a cualquier productor, todos van a responder lo mismo: el beneficio es muchísimo mayor que las complicaciones temporarias. Esta agua no tiene precio», afirmó el funcionario.

Durante julio se registraron entre 80 y 100 milímetros de precipitaciones en amplios sectores de la Región Sur, distribuidas entre lluvias, lloviznas y nevadas que, al no estar acompañadas por temperaturas extremadamente bajas, permitieron que gran parte del agua infiltrara en el suelo en lugar de permanecer congelada.

«Ese comportamiento climático fue muy favorable porque la humedad ingresó al perfil del suelo y eso tendrá impacto en la recuperación de los pastizales y de las reservas de agua subterránea», explicó.

Más producción antes que más animales

Consultado sobre la posibilidad de recomponer rápidamente el stock ganadero, Escobar volvió a mostrarse prudente.

Consideró que el primer efecto de las lluvias será mejorar la condición corporal de los animales y favorecer mejores índices reproductivos, más que generar un crecimiento inmediato de la cantidad de cabezas.

«Probablemente tengamos una leve recuperación del stock, pero sería algo incipiente. No será un cambio sustancial de un año para otro», señaló.

Sin pérdidas importantes por las nevadas

A diferencia de otros inviernos, las precipitaciones no provocaron mortandad significativa de animales.

Según explicó el subsecretario, las principales complicaciones estuvieron vinculadas al tránsito en rutas y caminos rurales,

situación que fue resuelta rápidamente mediante los operativos de Vialidad y otros organismos provinciales.

Al mismo tiempo, destacó que los productores llegaron al invierno con reservas de alimento y que los bancos de forraje distribuidos en distintos puntos de la Región Sur permitieron garantizar el abastecimiento cuando fue necesario.

Un stock que sigue disminuyendo

Uno de los datos más preocupantes de la entrevista fue la evolución del rodeo provincial.

Actualmente Río Negro posee aproximadamente 950.000 ovinos, unas 50.000 cabezas menos que el año anterior.

Escobar atribuyó esa disminución a una combinación de factores: la prolongada sequía, la creciente depredación por fauna silvestre y el progresivo abandono de los establecimientos rurales.

«La ganadería ovina y caprina está bastante amenazada. Hay que reconocer el enorme esfuerzo que hacen los productores para seguir adelante en un contexto muy complejo», sostuvo.

La lana mejoró de precio, pero pocos pudieron aprovecharlo

En materia económica, el funcionario explicó que el mercado internacional mostró una recuperación.

El precio de la lana aumentó entre un 30 y un 40% durante los últimos meses, aunque el mayor incremento ocurrió entre abril y julio, cuando la mayoría de los productores ya había comercializado su producción.

Ahora la expectativa está puesta en la nueva zafra de esquila, que comenzará con mayor intensidad durante agosto y septiembre.

«Esperamos que esos valores puedan mantenerse para que los productores finalmente puedan beneficiarse de esa mejora», expresó.

El desafío que excede al clima: que los jóvenes permanezcan en el campo

Más allá de la recuperación de las precipitaciones, Escobar reconoció que uno de los mayores desafíos continúa siendo el arraigo rural.

La combinación entre baja rentabilidad, establecimientos pequeños, sequías reiteradas y dificultades productivas hace que cada vez menos jóvenes elijan continuar con la actividad familiar.

«Hoy el escenario todavía no resulta atractivo para los jóvenes. Estas lluvias generan esperanza y una mejora en los precios de la lana puede ayudar, pero seguimos atravesando una situación compleja», admitió.

Depredación y sarna: dos amenazas persistentes

El funcionario también identificó otros problemas estructurales que afectan a la producción.

Por un lado, el aumento de la depredación por pumas y zorros, favorecido por la menor presencia de población rural en amplias zonas de la Patagonia.

Por otro, la persistencia de la sarna ovina, una enfermedad cuyo control continúa siendo un desafío debido a la falta de coordinación entre productores y al uso de tratamientos que ya no ofrecen la eficacia necesaria.

«La única manera de controlar la enfermedad es mediante un trabajo organizado entre vecinos y utilizando correctamente los baños sanitarios. Si un establecimiento hace el tratamiento y el vecino no, el esfuerzo termina perdiéndose», explicó.

Una esperanza que vuelve con el agua

Escobar eligió cerrar la entrevista con una imagen que sintetiza el estado de ánimo de la Región Sur.

Más allá de las cifras, las nevadas de este invierno representan un alivio después de años de incertidumbre.

«Como nunca, en un solo mes tuvimos más de 100 milímetros entre lluvias y nevadas, y además sin generar grandes complicaciones. Eso es realmente esperanzador para todo el sector», concluyó.

Más que un cambio definitivo, la nieve parece haber abierto una oportunidad. La recuperación de la ganadería patagónica todavía requerirá tiempo, continuidad de las precipitaciones y políticas que fortalezcan a quienes permanecen produciendo en el territorio. Pero, por primera vez en varios inviernos, el optimismo volvió a encontrar un lugar entre los campos de la Región Sur.

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