La producción biodinámica gana terreno en Valle Azul: un emprendimiento familiar se reinventa y apuesta por un modelo sustentable

En un momento en el que cada vez más consumidores buscan conocer el origen de los alimentos que llegan a su mesa, en Valle Azul una familia decidió apostar por una forma diferente de producir. Sin agroquímicos de síntesis, con un fuerte compromiso con el cuidado del suelo y aprovechando cada recurso que genera el propio establecimiento, Isla Don Sergio continúa consolidando un modelo basado en la agricultura biodinámica, la diversificación productiva y la adaptación permanente a los cambios del mercado.

Audio de la entrevista a la  ingeniera agrónoma Camila de la Vega.

Detrás de este proyecto está la ingeniera agrónoma Camila de la Vega, quien integra el emprendimiento familiar y, además de desempeñarse como docente de una escuela agraria, participa diariamente en las tareas productivas.

En diálogo con Agrovalle Producción, explicó que el establecimiento mantiene una filosofía clara: producir alimentos de manera natural, respetando los ciclos biológicos y reduciendo al mínimo la incorporación de insumos externos.

«Elaboramos nuestros propios preparados para utilizar como fertilizantes y para el manejo sanitario de los cultivos. Todo se hace sin productos de síntesis química y buscando la forma más natural y sostenible posible de producir alimentos.»

Una reconversión pensada para crecer

Como ocurre en muchas empresas agropecuarias, no todos los proyectos alcanzan los resultados esperados.

Después de varios años de trabajo, Isla Don Sergio decidió levantar la plantación de lúpulo. La decisión no fue sencilla, ya que detrás de ese cultivo hubo inversión, tiempo y una importante dedicación de toda la familia.

Sin embargo, la dificultad para encontrar un mercado que absorbiera la producción terminó marcando el rumbo.

Lejos de insistir en una actividad que no ofrecía perspectivas de crecimiento, optaron por fortalecer un sector que sí presenta una demanda sostenida: las frutas finas.

«Fue una decisión difícil porque detrás de un proyecto siempre hay esfuerzo y recursos invertidos. Pero cuando uno ve que no funciona, lo mejor es volver a empezar y apostar por aquello que sabemos que tiene mercado.»

Actualmente el establecimiento produce principalmente frambuesas y frutillas, mientras avanza en un proyecto para incorporar arándanos y ampliar la oferta de frutos rojos.

Según explicó la ingeniera, las condiciones ambientales del Alto Valle favorecen especialmente este tipo de producciones.

«La baja humedad disminuye mucho la presencia de enfermedades causadas por hongos y eso representa una gran ventaja para quienes producimos sin utilizar fungicidas químicos.»

Agregar valor para vender durante todo el año

Una de las inversiones más importantes realizadas recientemente fue la incorporación de una cámara de frío para congelado.

La decisión cambió por completo la estrategia comercial.

En lugar de depender únicamente de la venta de fruta fresca durante la temporada estival, ahora congelan la producción, la envasan al vacío y la comercializan durante gran parte del año.

Esta modalidad permite reducir pérdidas, facilitar el transporte desde Valle Azul hacia los centros urbanos y ofrecer el producto incluso fuera de temporada, cuando suele obtener mejores precios.

«La conservación en frío nos da una ventana comercial mucho más amplia y permite vender la fruta en otra época del año.»

Innovar también para vender carne ovina

La capacidad de adaptación no solo alcanzó a los cultivos.

El establecimiento cuenta con una majada de alrededor de 50 ovejas de raza Border Leicester, reconocida por su buena aptitud para producir carne y por sus excelentes condiciones reproductivas.

Sin embargo, durante la última campaña surgió un inconveniente inesperado.

La tradicional venta de corderos enteros para las fiestas de fin de año perdió dinamismo.

Frente a ese escenario, decidieron modificar completamente la estrategia comercial.

Comenzaron a ofrecer cortes individuales de cordero, una modalidad poco frecuente en la región.

El resultado fue positivo.

«Encontramos un nicho interesante porque muchas personas querían comprar cordero, pero no necesitaban un animal entero. Esa estrategia nos permitió vender toda la producción.»

Para la próxima temporada esperan entre 50 y 55 nacimientos.

La raza también suele ofrecer otra particularidad: es frecuente la aparición de mellizos e incluso trillizos, lo que exige un seguimiento más cercano durante los primeros días de vida.

La fertilidad del suelo como punto de partida

En Isla Don Sergio sostienen que todo comienza bajo los pies.

Gran parte del trabajo diario está orientado a mejorar la fertilidad del suelo mediante compost elaborado con residuos vegetales y estiércol generado por los propios animales del establecimiento.

Ese manejo integral permite cerrar gran parte del ciclo de nutrientes dentro del campo.

Para Camila, algunos acontecimientos vividos en los últimos años refuerzan la importancia de ese enfoque.

Uno de ellos fue el nacimiento de dos terneras mellizas, una situación poco frecuente en rodeos bovinos.

«Había leído sobre esos casos, pero nunca me había tocado vivirlo. Creemos que el trabajo que hacemos sobre la fertilidad termina expresándose en todo el sistema productivo.»

Más allá de las distintas interpretaciones sobre este tipo de episodios, la experiencia reafirma la convicción de la familia de seguir fortaleciendo un manejo basado en la salud del suelo y el equilibrio biológico.

Gallinas libres, huevos frescos y producción integrada

La diversificación productiva es otro de los pilares del establecimiento.

Actualmente mantienen unas 120 gallinas ponedoras alimentadas con maíz y forrajes producidos en el propio campo.

Durante gran parte del día las aves pastorean sobre los alfalfares y luego regresan al gallinero.

Los huevos se comercializan directamente a los consumidores mediante entregas programadas, lo que garantiza un producto fresco y de cercanía.

La cámara frigorífica también permitió ampliar la producción de pollos, alcanzando cerca de 400 animales durante la última temporada, además de sumar carne de conejo a la oferta del establecimiento.

¿Qué es la agricultura biodinámica?

La agricultura biodinámica es un sistema de producción que busca trabajar en armonía con los procesos naturales. Comparte numerosos principios con la producción orgánica, ya que elimina el uso de fertilizantes y pesticidas de síntesis química, pero además considera al establecimiento como un organismo vivo donde el suelo, los cultivos, los animales y las personas forman parte de un mismo sistema.

Uno de sus pilares es fortalecer la fertilidad mediante compost y preparados elaborados con materiales naturales, promover la biodiversidad y reducir al mínimo los insumos externos.

El método fue desarrollado en la década de 1920 por el filósofo austríaco Rudolf Steiner y hoy se aplica en distintos países tanto en pequeñas explotaciones familiares como en establecimientos dedicados a la producción de frutas, hortalizas, viñedos y ganadería.

Si bien algunos de sus fundamentos filosóficos generan distintos debates, muchas de sus prácticas agronómicas, como el compostaje, el reciclado de nutrientes y el cuidado de la salud del suelo, coinciden con principios ampliamente promovidos por la agroecología y la agricultura regenerativa.

Un proyecto que mira hacia el futuro

Mientras muchas explotaciones agropecuarias concentran sus esfuerzos en una única actividad, Isla Don Sergio eligió construir un sistema donde cada producción complementa a la otra.

Las frutas finas, las ovejas, las aves, el compost y los cultivos forrajeros forman parte de un mismo engranaje, pensado para aprovechar al máximo los recursos disponibles y reducir la generación de residuos.

La reciente reconversión productiva demuestra que la sustentabilidad también implica capacidad para adaptarse a los cambios del mercado, corregir el rumbo cuando es necesario y agregar valor para seguir creciendo.

Con una mirada puesta en la calidad de los alimentos, el respeto por los procesos naturales y la diversificación, este emprendimiento familiar de Valle Azul continúa consolidando un camino propio dentro de la producción agropecuaria regional, demostrando que es posible combinar innovación, compromiso ambiental y viabilidad económica en un mismo proyecto.

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