Rodolfo Ardenghi: «Argentina debe dejar de exportar solamente alimentos y comenzar a exportar inteligencia aplicada a los alimentos»

Desde Villa Regina, CIATI impulsa un modelo que busca integrar ciencia, empresas y universidades para transformar la matriz productiva del país
Audio de la entrevista al presidente del CIATI ingeniero, Rodolfo Ardenghi.
Por momentos parece una conversación sobre laboratorios, equipamiento analítico o control de residuos veterinarios. Sin embargo, detrás de cada respuesta de su presidente el ingeniero, Rodolfo Ardenghi aparece una idea mucho más profunda: la necesidad de construir en Argentina un ecosistema donde la ciencia, la educación superior y el sector productivo trabajen de manera integrada.
La reciente realización de las Jornadas Técnicas organizadas por CIATI y el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), que reunieron a más de 40 profesionales de empresas avícolas de distintas regiones del país, fue una nueva demostración de esa filosofía de trabajo.
Para Ardenghi, presidente de CIATI, estos encuentros representan mucho más que una actualización técnica.
«Lo que buscamos es algo que en Argentina todavía cuesta consolidar: el trabajo articulado entre las universidades, los centros tecnológicos y las empresas. En Europa y Estados Unidos estos ecosistemas funcionan desde hace décadas y son una de las claves de su desarrollo», explica.
La afirmación no surge de una teoría académica. Surge de una experiencia construida durante años desde la Patagonia, observando cómo las regiones más competitivas del mundo lograron convertir el conocimiento en valor económico.
La ciencia como garantía de competitividad
En un contexto global donde los mercados son cada vez más exigentes, Ardenghi sostiene que la competitividad ya no depende únicamente de los costos o de la capacidad productiva.
«La calidad y la inocuidad deben demostrarse científicamente», afirma.
Esa es precisamente la tarea que CIATI desarrolla desde hace décadas para múltiples economías regionales argentinas.
Desde los vinos cuyanos hasta los cítricos del norte, pasando por la producción bovina, porcina, avícola y frutícola, los laboratorios del centro tecnológico generan información crítica que permite verificar el cumplimiento de las exigencias de los mercados internacionales.
«Quien compra quiere garantías sobre lo que está adquiriendo. Esas garantías se construyen con ciencia, con datos y con laboratorios que tengan reconocimiento internacional», señala.
La creciente complejidad de los sistemas alimentarios obliga a trabajar sobre residuos veterinarios, contaminantes emergentes, microbiología, trazabilidad y nuevos estándares regulatorios que evolucionan permanentemente.
Detrás de cada exportación existe una enorme infraestructura científica que muchas veces permanece invisible para el consumidor.
Tecnología, inversión y conocimiento
La recorrida por los laboratorios de CIATI permite comprender rápidamente la magnitud del desafío.
Equipos analíticos de alta complejidad, cromatógrafos de última generación y sistemas capaces de detectar residuos en concentraciones extremadamente bajas forman parte de una infraestructura que requiere inversiones permanentes.
Pero Ardenghi advierte que la tecnología por sí sola no alcanza.
«La tecnología se hace con las personas. Los equipos son fundamentales, pero el verdadero diferencial está en la capacidad humana para interpretar esa información y transformarla en conocimiento útil.»
La frase resume uno de los pilares sobre los cuales se construyó la institución.
Actualmente CIATI cuenta con más de 130 colaboradores, de los cuales una gran mayoría son profesionales, técnicos especializados, investigadores que representan alrededor de veinte disciplinas académicas diferentes.
Esa diversidad constituye uno de los activos estratégicos más importantes del centro tecnológico.
Porque los problemas complejos no se resuelven desde una sola especialidad.
Se resuelven integrando conocimientos.
Un proyecto que mira más allá de los laboratorios
Sin embargo, quizás la iniciativa más ambiciosa que hoy impulsa Ardenghi trascienda las actividades tradicionales de un centro tecnológico.
Se trata del proyecto de creación de un Polo Científico-Tecnológico de los Alimentos, una propuesta que busca posicionar a Villa Regina como un nodo de formación, investigación e innovación con proyección nacional e internacional.
Lejos de plantearlo como una aspiración abstracta, el ingeniero lo describe como una evolución natural del camino recorrido por CIATI.
La propuesta contempla la articulación entre la Universidad Nacional del Comahue, la Universidad Nacional de Río Negro, organismos científicos y centros de investigación internacionales.
Entre ellos aparecen instituciones de enorme prestigio como las universidades italianas de Bolonia y Parma, reconocidas mundialmente por su liderazgo en ciencias y tecnologías alimentarias.
La iniciativa apunta a desarrollar carreras especializadas, programas de doble titulación, intercambio de estudiantes y docentes, y proyectos de investigación aplicada vinculados directamente con las necesidades del sector productivo.
«Argentina necesita agregar valor a través del conocimiento. La materia prima más importante del futuro será la materia gris», sostiene.
Una ciudad que podría convertirse en referencia continental
Cuando Ardenghi imagina el futuro, no habla únicamente de CIATI.
Habla de Villa Regina.
Habla de la Patagonia.
Habla de la posibilidad de crear un ecosistema donde estudiantes, investigadores, empresas y emprendedores tecnológicos encuentren oportunidades de desarrollo sin necesidad de emigrar hacia los grandes centros urbanos.
La visión es clara: transformar una ciudad tradicionalmente asociada a la producción primaria en un centro generador de conocimiento para la agroindustria del futuro.
Un lugar capaz de atraer talento, generar innovación y exportar soluciones tecnológicas hacia distintos mercados.
«No se trata de ser los más grandes», reflexiona.
«Se trata de ser los mejores.»
El legado de construir futuro
Hacia el final de la entrevista, la conversación abandona los indicadores, los proyectos y las estrategias.
La pregunta apunta al origen.
A aquellos primeros años en los que todo era apenas una idea.
Ardenghi evita las respuestas grandilocuentes.
Prefiere hablar de constancia, de trabajo sostenido y de objetivos construidos paso a paso.
«Se hace camino al andar», resume.
Quizás allí resida una de las claves para entender la evolución de CIATI.
No como el resultado de una apuesta repentina, sino como la consecuencia de décadas de trabajo persistente, inversión en conocimiento y construcción de confianza.
Hoy, cuando más de 130 personas desarrollan ciencia y tecnología desde Villa Regina para empresas de todo el país, aquella visión inicial parece haber superado largamente sus propios límites.
Y mientras las jornadas técnicas llegan a su fin, una idea permanece instalada entre quienes recorrieron los laboratorios y escucharon las exposiciones: el futuro de los alimentos no dependerá solamente de producir más.
Dependerá de producir mejor.
Y para lograrlo, la ciencia, la tecnología y el talento humano ya no son una opción.
Son una condición indispensable.
CIATI su historia:
El origen de CIATI se remonta a la década de 1980 a través de una iniciativa del gobierno de Río Negro y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial para ayudar técnicamente al aparato productivo agroindustrial del valle de Río Negro y Neuquén. En ese tiempo, se concretaron las primeras inversiones en instrumental analítico y en equipos de planta piloto.
A partir de 1986 se formaron los equipos de trabajo con una vinculación y con una importante participación de algunos técnicos referentes del aparato productivo de la región que, aún hoy, dichas improntas permanecen.
Así, el 19 de noviembre de 1996 se constituyó CIATI AC, una asociación civil de derecho privado con personería jurídica sin fines de lucro, formada por instituciones y empresas privadas, convirtiéndose en el soporte analítico y de asistencia técnica de varios sectores agroindustriales no solo de nuestra región sino de toda la Argentina, logrando mejorar la gestión técnica y comercial tanto de sus socios como de sus clientes en un marco internacional de negocios.
Desde 1999, siendo el primero de Sudamérica, CIATI mantiene la acreditación de acuerdo a la norma ISO 17025 con ENAC (Entidad Nacional de Acreditación de España). También forma parte de la Red de Laboratorios de SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) como laboratorio autorizado y de la Red Federal de Laboratorios del ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica). A su vez, cuenta con la Certificación Sistema de Gestión Integrado ISO 9001:2015, ISO 14001:2015 e ISO 45001:2018.
En el 2004 el gobierno de Neuquén se sumó en calidad de socio promotor y en el 2014, ante el advenimiento del gran desarrollo de Vaca Muerta, solicitó se incursionara en el tema ambiental para dar una apoyatura a una buena convivencia de las actividades agroindustriales y las de petróleo y gas.
En los años 2015 y 2019 se inauguraron las 2 etapas de las instalaciones de 1100 m2 de laboratorios en Centenario (Neuquén) que se sumaron a los 2400 m2 de laboratorios y planta piloto de las instalaciones de Villa Regina (Río Negro).
Está formado por 130 colaboradores, de los cuales el 80% son profesionales universitarios formados en diversas disciplinas: ingenierías química, industrial, ecología y ambiental, ciencias de los alimentos, bioquímica, biología, saneamiento y protección ambiental, sistemas, biología molecular y agronomía.










