El Alto Valle volvió al mar: zarpó el primer buque frutícola desde San Antonio Este y arrancó la temporada exportadora 2026

foto de archivo

Con peras y manzanas rionegrinas, el Puerto de San Antonio Este puso en marcha una campaña que proyecta crecer un 10%, aunque todavía muy lejos de su potencial histórico

El Alto Valle volvió a conectarse con los mercados internacionales a través del mar. Este miércoles por la tarde, desde el Puerto de San Antonio Este, zarpó el primer buque de la temporada 2026 de exportación frutícola, marcando el inicio formal de una campaña clave para la economía regional.

La embarcación AS Sabine, de 172 metros de eslora y bandera liberiana, partió con alrededor de cien contenedores cargados con peras y manzanas producidas en Río Negro y Neuquén. El destino inicial fue el puerto de Montevideo, donde la carga será trasbordada a un buque de mayor porte con destino final a Estados Unidos y distintos mercados europeos.

La operación demandó casi 48 horas de trabajo continuo en el muelle y marca el primero de una veintena de envíos previstos para esta temporada, que se extendería hasta fines de mayo o comienzos de junio.

Expectativas de crecimiento, pero con volumen acotado

Desde la administración del puerto estiman que la temporada 2026 podría cerrar con un movimiento entre un 10% superior al del año pasado. En números, el objetivo ronda entre 110.000 y 115.000 pallets de fruta exportada, lo que representaría aproximadamente 165 millones de kilos movilizados durante toda la campaña.

Sin embargo, el propio sector reconoce que estos volúmenes están lejos de los registros históricos del complejo portuario. “Estamos lejos de las necesidades y de la realidad que supimos tener, pero es lo que hoy se está exportando”, admiten desde la concesión del puerto.

En paralelo al AS Sabine, ya se encuentra en rada el buque Crown Sapphire, de bandera de Bahamas, que aguarda la llegada de fruta para iniciar la carga con destino a Rusia. Para ese mercado están previstas entre nueve y diez entradas de buques bodegueros a lo largo de la temporada

Un puerto que refleja la crisis estructural de la fruticultura

El arranque de la temporada exportadora vuelve a poner en evidencia una postal conocida para el Alto Valle: el puerto funciona, pero con una actividad claramente condicionada por la crisis estructural de la fruticultura.

El encarecimiento de los costos internos, la pérdida sostenida de hectáreas productivas, la falta de rentabilidad para el productor y los cambios en los hábitos de consumo internacionales redujeron drásticamente el volumen de fruta disponible para exportación.

A eso se suma la desaparición de producciones que históricamente aportaban carga al puerto. “Antes el primer embarque era de uva y también se exportaba cebolla o ajo. Esos mercados desaparecieron y eso impacta directamente en la actividad portuaria”, reconocen desde el sector.

Hoy, peras y manzanas concentran prácticamente la totalidad de los envíos, en un contexto donde la superficie implantada sigue en retroceso y la competitividad externa continúa bajo presión.

Un inicio que combina alivio y cautela

El primer buque de la temporada siempre tiene un valor simbólico para la región. Marca el inicio de la ventana exportadora y sostiene empleo, logística y movimiento económico en toda la cadena.

Pero también deja al descubierto una realidad incómoda: el puerto sigue operativo, aunque la fruticultura del Alto Valle ya no tiene el volumen ni la fortaleza de otros tiempos. La temporada 2026 arranca con expectativas moderadas, crecimiento leve y muchas incógnitas, en un escenario donde cada contenedor que sale al mundo vale más por lo que representa que por su cantidad.

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