Comienza la cosecha en el corazón del Valle: expectativas, costos y futuro de la fruticultura en Villa Regina

Con el inicio de la cosecha de pera Williams, el presidente de la Cámara de Productores Frutícolas de Villa Regina trazó un panorama del sector: buena calidad, expectativas de precio, costos que siguen presionando y una actividad que resiste apoyada en la juventud y el esfuerzo del productor.

La fruticultura vuelve a ponerse en marcha en uno de sus territorios más emblemáticos. En Villa Regina y en el área que integran General Enrique Godoy, Chichinales y Valle Azul, ya comenzaron los primeros movimientos de cosecha, marcando el inicio de una etapa clave para la economía regional y para cientos de productores que apuestan, una vez más, a sostener la actividad.

“La cosecha ya arrancó. Algunos productores comenzaron con variedades tempranas y otros lo harán entre hoy y el lunes, pero el inicio ya es un hecho”, explicó Mauricio Molinaro, presidente de la Cámara de Productores Frutícolas de Villa Regina, en diálogo con Agrovalle. El dirigente destacó que este año la variedad Williams se adelantó respecto de campañas anteriores: “Históricamente el sello estaba entre el 13 y el 15, y hoy lo tenemos alrededor del 9. Es casi una semana antes”.

Buen tamaño y calidad: una ventaja clave

Uno de los datos más alentadores del comienzo de la temporada es el estado de la fruta. Molinaro subrayó que la zona no fue afectada de manera significativa por tormentas de granizo, lo que permite encarar la cosecha con una ventaja comparativa respecto de otros sectores del Valle.

“Se ve muy buen tamaño y muy buena calidad en muchas chacras que se han recorrido. Somos una de las zonas que no fue castigada por la piedra, y eso se va a notar”, afirmó. En ese contexto, el ánimo del productor es moderadamente optimista, sobre todo tras una temporada anterior que dejó resultados dispares.

Expectativas de precio y señales del mercado

En cuanto al precio, el presidente de la Cámara sostuvo que hay expectativas positivas, aunque sin desconocer las dificultades habituales del sector. “Creemos que puede ser un año bastante bueno en precios. Va a costar, como siempre, pero hay señales que invitan a pensar que se puede defender mejor la fruta”, indicó.

Una de esas señales es el movimiento del mercado. Según Molinaro, en los últimos días se observó una búsqueda activa de fruta por parte de distintas empresas, incluso provenientes de otras regiones. “Cuando ves empresas recorriendo y buscando fruta, eso habla de una necesidad del mercado y de una oportunidad para el productor”, explicó.

Mano de obra: llegada anticipada y buen nivel de cobertura

Otro de los puntos sensibles de cada campaña es la disponibilidad de mano de obra. Este año, el adelantamiento de la cosecha también se reflejó en la llegada de los cosechadores. “Está llegando prácticamente todo el personal necesario. Hay gente de otras provincias y también trabajadores de Paraguay. Se nota el movimiento en el sector”, señaló Molinaro.

Costos que siguen asfixiando al productor

Más allá del buen estado de la fruta, la presión de los costos continúa siendo uno de los principales factores de preocupación. Combustible, energía eléctrica y cargas laborales aparecen, una vez más, en el centro de la escena.

“El costo del combustible y de la energía nos viene golpeando fuerte. Necesitamos estabilidad para poder planificar y sostener la producción”, remarcó el dirigente. A esto se suma la situación financiera de muchos productores, algunos de los cuales aún no han recibido liquidaciones correspondientes a la temporada pasada.

“Hay productores que todavía no cobraron fruta del año anterior. Eso genera mucha preocupación, porque el productor necesita cerrar una campaña para poder encarar la siguiente”, advirtió.

Créditos, alivios y reclamos al Estado

Desde la Cámara Frutícola, los reclamos hacia el Estado provincial y nacional se mantienen firmes y reiterados: alivio en costos energéticos, combustibles, aportes laborales y una estructura impositiva acorde a la realidad productiva.

Molinaro destacó, no obstante, la implementación de líneas de crédito que permitieron dar cierto oxígeno a los productores más comprometidos. “Se lograron créditos para cosecha y también para raleo. Son tardíos, pero ayudan. Más vale tarde que nunca”, expresó.

Además, aclaró que existen demoras administrativas en algunos pagos y pidió a los productores que no hayan recibido notificaciones que se acerquen a la Cámara para regularizar su situación.

Juventud, tecnología y futuro

Mirando más allá de la coyuntura, el presidente de la Cámara se mostró cautamente optimista respecto del futuro de la fruticultura en la región. “Creemos que la fruticultura tiene futuro. Esta Cámara, que representa a cuatro localidades, es una de las que más juventud tiene en el sector productivo, y eso es clave”, afirmó.

A ello se suman avances tecnológicos que comienzan a incorporarse, como el uso de drones para aplicaciones y nuevas prácticas de manejo. “Si el productor tiene rentabilidad, puede invertir en tecnología y mejorar”, sostuvo.

La diversificación también aparece como una estrategia de supervivencia para algunos productores, especialmente aquellos con montes envejecidos o sin capacidad de reinversión. Desde la Cámara, el objetivo es acompañar sin perder el eje central: sostener la fruticultura como actividad estructural del Valle.

Una cosecha que define mucho más que números

“Esperamos que sea una de las mejores cosechas y que podamos terminar bien, con rentabilidad para el productor, para que pueda seguir produciendo año tras año”, sintetizó Molinaro.

En un contexto donde cada campaña pone a prueba la resiliencia del sector, el inicio de la cosecha en Villa Regina vuelve a mostrar que la fruticultura sigue viva, sostenida por el esfuerzo del productor, el trabajo rural y una identidad que resiste a pesar de las dificultades.

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