Nicolás Sánchez: Entre expectativas moderadas y costos en alza: cómo llega la fruticultura a la nueva temporada

Con menos fruta disponible, impactos del granizo y una competitividad aún comprometida, el presidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados, Nicolás Sánchez, analizó el cierre de la campaña pasada y los desafíos que enfrenta el sector de cara a 2026. Estados Unidos, Brasil, la logística y la presión impositiva, en el centro del debate.

Audio: Entrevista a Nicolás Sánchez presidente de CAFI.

La fruticultura de pepita atraviesa una transición delicada. La campaña que quedó atrás cerró con mejores sensaciones que las que se percibían a mediados de 2025, aunque sin alcanzar un verdadero punto de inflexión. Así lo describió Nicolás Sánchez, presidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), al trazar un balance de la temporada y anticipar el escenario que se abre con el inicio de la cosecha de pera Williams.

“La campaña terminó con un poco más de expectativas porque había menos fruta que el año anterior. En septiembre y octubre veíamos mucho stock y poco movimiento; ahora el cierre fue algo mejor, aunque eso no cambia el rumbo del año”, explicó.

Mercados presionados y precios difíciles de recomponer

Uno de los factores que condicionó el desempeño comercial fue la fuerte presencia de fruta de la campaña 2024 en los mercados internacionales. Según detalló Sánchez, peras argentinas se vendieron a valores muy bajos, entre 9 y 10 dólares, tanto en Brasil como en los primeros envíos a Rusia, lo que dejó una referencia de precios difícil de revertir.

Brasil, tradicional destino clave, podría haber absorbido más volumen a mejores valores, pero la sobreoferta jugó en contra. Algo similar ocurrió en Estados Unidos: una cosecha local menor generó expectativas positivas, pero la llegada masiva de fruta argentina terminó presionando el mercado.

“Hubo muchas cargas hacia Estados Unidos con otra expectativa y finalmente fue negativo por el volumen arribado desde Argentina”, reconoció.

En manzana, la situación fue dispar. Recién hacia el último tramo de la campaña comenzaron a verse mejoras en los valores, luego de meses en los que se comercializaba a apenas 90 centavos embalada. A eso se sumaron inconvenientes de calidad: se esperó color que no llegó y se avanzó en madurez, complicando la condición de la fruta.

Granizo, calidad y un volumen levemente menor

De cara a la nueva temporada, el clima volvió a dejar su huella. Aunque las heladas no tuvieron un impacto severo, dos eventos de granizo consecutivos afectaron amplias zonas del Alto Valle, desde el oeste de Chañar hasta el corredor Cipolletti–General Roca.

“El granizo fue el evento más relevante. Fueron varias hectáreas afectadas y eso va a impactar en el volumen”, señaló el titular de CAFI.

En términos generales, la pera muestra mejores perspectivas que la manzana. La Williams presenta buen calibre y una condición favorable, impulsada por una primavera más amigable para ese cultivo. En manzana, en cambio, el panorama es más heterogéneo, con situaciones muy distintas según la chacra, la variedad y la zona.

“En pera podemos hablar de una baja leve, quizás entre 2 y 5 por ciento. No es algo grande. En manzana hay de todo: algunos con menos, otros bien. Hay que ver cómo evoluciona”, resumió.

Costos, tipo de cambio y una competitividad en tensión

Uno de los puntos más críticos sigue siendo el costo argentino. Sánchez fue contundente al describir el escenario económico: “El 2025 fue un desastre. Tuvimos precios altísimos en dólares, con salarios y costos muy elevados, y un tipo de cambio que no acompañó”.

De cara a 2026, no se esperan cambios estructurales significativos. Aun con paritarias en discusión y una inflación que sigue impactando, la competitividad continúa condicionada por una fuerte distorsión de precios relativos.

“Argentina sigue siendo cara. Hoy es más barato vacacionar en otros países que en Argentina, y eso se ve también en la cantidad de industrias que están cerrando. Con este nivel de costos es muy difícil competir”, advirtió.

Impuestos, reformas y reclamos al Estado

Desde CAFI, el reclamo central apunta al frente impositivo. Si bien se observan intentos de reformas laborales e impositivas por parte del Gobierno, el impacto concreto en el sector aún es limitado.

“Exportamos una gran parte de nuestro precio FOB en impuestos. Esa carga es enorme, tanto para exportar como para vender en el mercado interno. Necesitamos una reforma impositiva que realmente alivie a las empresas exportadoras”, sostuvo Sánchez.

Estados Unidos, aranceles y un mercado sensible

Respecto a las recientes manifestaciones de productores estadounidenses por el ingreso de peras argentinas, el presidente de CAFI relativizó el impacto. “Es algo puntual. Hacemos negocios con Estados Unidos desde hace muchísimos años y los precios suelen ser buenos. No es que vayamos a destruir el mercado”, aclaró.

Sin embargo, reconoció que la sobreoferta del año pasado fue consecuencia de decisiones especulativas: “Muchos fueron a Estados Unidos esperando grandes precios por la menor cosecha local y se generó una sobreoferta. Ahí hay que tener cuidado”.

A esto se suma el nuevo arancel del 10 por ciento, que afecta directamente la rentabilidad. “Es negativo y lo terminamos pagando nosotros. Se está negociando para reducirlo o eliminarlo, ojalá se logre”, expresó.

Logística cara y pocas alternativas

La logística se consolida como otro cuello de botella. Los fletes marítimos y terrestres aumentaron de manera significativa y las opciones son limitadas. Buenos Aires resulta poco viable, Bahía Blanca no ofrece el servicio necesario, Chile es eficiente pero caro, y San Antonio Oeste carece de rotación suficiente.

“Bajar contenedores a San Antonio tiene un costo alto y los fletes internos son carísimos. La logística hoy es un tema central”, remarcó.

La agenda de CAFI hacia 2026

Pensando en el mediano y largo plazo, CAFI trabaja sobre tres ejes estratégicos: mejorar la competitividad sistémica, generar herramientas de financiamiento adaptadas al repago de la actividad frutícola y fortalecer la agenda comercial.

En este último punto, Sánchez subrayó una deuda pendiente: la promoción. “Otros países promocionan activamente sus frutas en Brasil. Nosotros simplemente cargamos y vendemos. Tenemos que salir a buscar esa demanda”, concluyó.

La nueva temporada se aproxima con desafíos conocidos y algunas señales de ordenamiento. Menos fruta, mercados exigentes y costos altos configuran un escenario complejo, en el que la competitividad y las decisiones comerciales volverán a ser determinantes para el futuro de la fruticultura argentina.

Escuche la entrevista a Nicolás Sánchez presidente de CAFI, disponible en todas nuestras plataformas de audio.

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