Innovación tecnológica para cuidar la cereza: el INTA desarrolló un prototipo que detecta golpes y mejora la calidad de exportación. audio.

La cereza es, sin dudas, una de las frutas más delicadas y codiciadas de las exportaciones argentinas. Su camino desde la planta hasta las góndolas de Europa, Estados Unidos y Asia está lleno de desafíos. Cualquier golpe, por más mínimo que parezca, puede impactar en su calidad y valor final. Pensando en ese enorme desafío que enfrenta el sector frutícola cada temporada, desde el INTA desarrollaron una herramienta innovadora que promete cambiar el juego: la cereza electrónica.
Este medio entrevistó al ingeniero Andrés Moltoni, referente del Laboratorio de Agroelectrónica del INTA, quien explicó en detalle cómo funciona este desarrollo tan pequeño como revolucionario. Se trata de una cereza artificial, con sensores en su interior, que es capaz de recorrer junto al resto de la fruta cada etapa del empaque y el traslado, detectando los movimientos bruscos y los puntos críticos donde la fruta recibe los golpes que luego se traducen en daños invisibles hasta llegar al destino.
“La cereza electrónica tiene el mismo tamaño, peso y dureza que una cereza real. Eso nos asegura que lo que le pasa a ella, también le pasaría a la fruta”, sostuvo Moltoni. Y agregó: “Con un transmisor bluetooth, acelerómetros y una batería recargable, esta herramienta permite obtener información precisa para ajustar los procesos y reducir pérdidas”.
El impacto de esta tecnología no es menor. Según detalló el especialista, el pitting —como se denomina al daño que sufre la superficie de la cereza por golpes— puede generar pérdidas de hasta el 5% de la producción, lo que en términos económicos representa cientos de miles de dólares por temporada. Pero lo más alarmante es que, según estudios del INTA en la Patagonia, esas pérdidas pueden trepar hasta el 40% en algunos empaques si no se cuida cada etapa del proceso.
Gracias a esta herramienta, algunas plantas de empaque ya comenzaron a calibrar sus máquinas transportadoras para minimizar los saltos y golpes que sufre la fruta. “Llevamos cuatro temporadas de pruebas con distintas variedades y logramos mejoras concretas”, agregó
El desarrollo aún está en fase de prototipo, pero el interés del sector es creciente. Moltoni destacó que productores de Argentina y de Chile —referentes mundiales en la producción de cereza— ya manifestaron su interés en sumar esta herramienta a sus procesos.
Argentina exportó en lo que va de la temporada 7.210 toneladas de cerezas, con un valor promedio de 4 dólares por kilo. Y cada mejora en calidad es una oportunidad para consolidar estos mercados y seguir posicionando a la fruta nacional en el mundo.
Una muestra más de cómo la innovación y la tecnología pueden ir de la mano con la producción agropecuaria, cuidando el esfuerzo de quienes trabajan la tierra y garantizando que esa cereza perfecta, roja y brillante, llegue intacta a los consumidores más exigentes del mundo.