Argentina refuerza su presencia en el mercado global de cerezas: desafíos y perspectivas del sector. audio

Audio:Aníbal Caminiti, director de la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integradas (CAPCI)
La industria argentina de la cereza continúa consolidándose como un actor clave en el comercio frutícola internacional, con un crecimiento sostenido en producción y exportaciones. En este contexto, Agrovalle, dialogó con Aníbal Caminiti, director de la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integradas (CAPCI), para conocer en detalle el balance de la temporada, los desafíos del sector y las perspectivas a futuro.
Un sector en expansión con desafíos crecientes
La producción de cerezas en Argentina ha experimentado un notable crecimiento en los últimos años, impulsada por mejoras tecnológicas, expansión de superficies cultivadas y estrategias de apertura de mercados. Sin embargo, el sector enfrenta desafíos estructurales, desde las condiciones climáticas hasta la fuerte competencia de países como Chile.
Aníbal Caminiti manifestó que esta temporada ha sido un punto de inflexión para la industria de la cereza en Argentina. “Para la oferta argentina, esta última temporada ha sido récord. Hemos incrementado nuestras exportaciones interanuales en un 12%, alcanzando las 8.100 toneladas a nivel nacional. También ha sido récord para Río Negro y Neuquén, que han concentrado en torno a 6.000 y pico de toneladas entre octubre y diciembre con sus exportaciones, lo que posiciona a la región del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, en la Patagonia, como la principal región exportadora de cerezas”.
Desde el punto de vista de la calidad, Caminiti destacó que este año se obtuvo una fruta de muy buena calidad, lo que permitió un fuerte posicionamiento en diversos mercados y un reconocimiento positivo. “Fue bisagra desde el punto de vista de los mercados. Todos conocen el fuerte incremento que viene teniendo el cultivo de la cereza en Chile. La superficie implantada en ese país ya supera las 80.000 hectáreas, y han incrementado fuertemente sus volúmenes exportables año tras año. Esta temporada, Chile exportó más de 630.000 toneladas, y en su gran mayoría, fueron a China. Esto generó una sobreoferta en el mercado chino y una depresión en los precios, que no se recuperaron ni siquiera en el Año Nuevo Chino. Como consecuencia, hubo una sobreoferta en el resto de los mercados internacionales, lo que también impactó en los precios de la fruta argentina, que sale entre enero y marzo”.
Caminiti destacó la importancia de fortalecer la tendencia de producir y cosechar más temprano, con variedades que se puedan cosechar desde fines de octubre. “Con eso, desestacionalizamos el fuerte flujo de cereza chilena”, explicó.
Exportaciones, competencia y el futuro del sector
El posicionamiento de la cereza argentina en el exterior sigue fortaleciéndose, gracias a su calidad diferenciada y su ventana comercial favorable en el hemisferio sur. Sin embargo, el crecimiento de la industria chilena, con volúmenes de exportación significativamente superiores, obliga a los productores nacionales a buscar estrategias innovadoras para competir en igualdad de condiciones.
Sobre los principales destinos de exportación, Caminiti detalló que “Estados Unidos sigue siendo el principal mercado, con un 32% de las exportaciones. China fue el segundo destino, con un 29%, seguido por la Unión Europea y Reino Unido, que en conjunto representaron un 24%. Medio Oriente recibió un 8%, y además, estuvimos participando en nuevos mercados como Egipto, Nepal, Estonia e Irlanda del Sur. Son mercados pequeños, pero estratégicamente importantes para nuestros exportadores, ya que permiten diversificar y atomizar los envíos, especialmente los pallet aéreos, y salir de la oferta chilena”.
Políticas de apertura de mercados: un freno para el crecimiento
Caminiti hizo hincapié en la necesidad de acelerar la apertura de mercados para la fruticultura argentina. “La apertura de mercados en Argentina es sumamente lenta y no está en sintonía con las necesidades del sector, sobre todo en industrias dinámicas como la cerecera o la arandanera. La fruticultura es tan dinámica que, mientras competidores como Chile crecen exponencialmente, nosotros no podemos seguir ese ritmo debido a la falta de previsibilidad y estabilidad económica”, señaló.
El futuro de la industria dependerá de la capacidad de adaptación de los productores a las nuevas exigencias del comercio global, la implementación de políticas que favorezcan la competitividad y el fortalecimiento de la relación con los principales mercados de exportación.
En los próximos meses, la CAPCI continuará trabajando en iniciativas que impulsen el crecimiento del sector, con foco en la innovación, la sustentabilidad y la apertura de nuevos destinos comerciales. La cereza argentina, con su sabor y calidad distintiva, tiene el potencial de seguir ganando protagonismo en las góndolas del mundo.
