La barrera invisible que define el negocio: tecnología, sanidad y el delicado equilibrio que sostiene a la fruticultura patagónica

FUNBAPA incorporó un sistema inteligente de liberación de insectos estériles que mejora la eficiencia del control de la mosca de los frutos. En un contexto de crisis productiva, el programa hoy financiado íntegramente por los productores emerge como un pilar silencioso pero decisivo para sostener mercados, precios y competitividad.

Audio de la entrevista al director de FUNBAPA, Ing. Pablo De Azevedo.

Hay decisiones que no se ven, pero condicionan todo.

En la Patagonia frutícola, una de ellas ocurre lejos del foco cotidiano: en camionetas que recorren ciudades liberando insectos que nadie percibe, en trampas distribuidas con precisión milimétrica y en sistemas de control que operan en silencio. Allí, en esa arquitectura invisible, se sostiene uno de los activos más valiosos de la región: su estatus sanitario.

La reciente incorporación de tecnología por parte de la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (FUNBAPA) no es simplemente una mejora operativa. Es una señal de época. Una confirmación de que, aun en escenarios económicos adversos, la sanidad no admite retrocesos.

“Lo importante es que estas moscas estén distribuidas en la ciudad, por si llega a haber alguna que haya ingresado desde el norte”, explica el director de la FUNBAPA, Pablo De Azevedo, poniendo en palabras la lógica preventiva que estructura todo el sistema.

Precisión, datos y automatización: el nuevo estándar sanitario

El principio biológico sigue siendo el mismo: la liberación de machos estériles de Ceratitis capitata, una de las plagas más agresivas a nivel global. Pero lo que cambió y cambia todo es la forma de ejecutarlo.

El nuevo sistema permite automatizar la liberación mediante un dispositivo que regula en tiempo real variables críticas como temperatura, humedad y localización. Una sola persona puede operar el proceso, con trazabilidad completa del recorrido y del comportamiento del sistema.

No es solo eficiencia. Es control. Es información. Es capacidad de ajustar en tiempo real.

“Hoy podemos monitorear todo el proceso y mejorar tanto la liberación como la validación a través de las trampas”, detalla De Azevedo. En términos técnicos, eso implica mayor homogeneidad en la cobertura y mejores indicadores de desempeño.

Un sistema que se juega en cada punto del territorio

La robustez del programa no depende de un único componente. Se construye a partir de una red compleja: cerca de 2.000 trampas distribuidas estratégicamente con fuerte concentración en el Alto Valle permiten detectar cualquier anomalía y validar la eficacia del sistema.

En ese entramado, la tecnología no reemplaza, sino que potencia. Refuerza la capacidad de respuesta frente a un riesgo permanente: el ingreso de la plaga desde el norte del país.

Porque si algo queda claro es que el estatus sanitario no es una condición adquirida. Es una construcción diaria.

El costo que nadie quiere pagar… pero que define todo

La entrevista expone, sin rodeos, uno de los puntos más sensibles del sistema: su financiamiento.

Hoy, el programa es sostenido íntegramente por los productores. Sin aportes directos del Estado nacional, el sector privado absorbe el costo total de una estructura que incluye monitoreo, logística, liberación aérea y terrestre, y desarrollo tecnológico.

El canon entre 5.000 y 6.000 pesos por tonelada suele ser percibido como una carga más en un contexto de márgenes ajustados. Sin embargo, el análisis cambia radicalmente cuando se observa el impacto sistémico.

Sin este programa, mercados como Estados Unidos o China quedarían prácticamente fuera de alcance. Y no solo eso: la fruta que hoy se exporta debería volcarse a destinos alternativos, saturando la oferta y presionando los precios a la baja.

“El beneficio es muy alto en relación al costo. No solo por el acceso a mercados, sino por todo lo que se evita en términos de tratamientos, controles y logística”, sostiene el director de FUNBAPA.

Cuando la sanidad define la viabilidad del negocio

El caso de la cereza es paradigmático. Con mercados altamente exigentes como China y Estados Unidos, la ausencia de un sistema sanitario robusto directamente pondría en jaque la viabilidad del negocio.

Algo similar ocurre con la pera, cuyo uno de los destinos de valor es  el mercado estadounidense.

En ese sentido, la sanidad deja de ser un componente técnico para convertirse en un factor estructural de competitividad.

Un modelo bajo presión

FUNBAPA representa, además, un modelo de articulación público privada que históricamente permitió sostener la barrera sanitaria patagónica. Sin embargo, ese esquema también enfrenta tensiones.

La salida del financiamiento estatal obligó a una reconfiguración donde el sector privado asume un rol central, mientras la coordinación con organismos como SENASA sigue siendo clave desde el punto de vista normativo.

A esto se suma un contexto de presión creciente sobre los costos operativos: combustible, logística, tecnología. Variables que obligan a una gestión cada vez más eficiente para sostener el sistema sin trasladar mayores cargas al productor.

El riesgo invisible

Más allá de la tecnología, hay un factor crítico que no depende de sistemas ni de inversión: el comportamiento humano.

“El principal riesgo sigue siendo el ingreso de fruta desde el norte sin control”, advierte De Azevedo. Un gesto aparentemente menor como trasladar fruta sin tratamiento puede comprometer todo el sistema.

Por eso, la barrera sanitaria, los controles y la concientización social siguen siendo piezas tan importantes como la innovación tecnológica.

Lo que no se ve, pero lo sostiene todo

En tiempos donde la crisis de la fruticultura ocupa el centro del debate, hay estructuras que operan en silencio y, sin embargo, resultan determinantes.

La sanidad es una de ellas.

La incorporación de tecnología por parte de FUNBAPA no es solo una mejora operativa. Es una señal de que, incluso en contextos adversos, hay decisiones que no pueden postergarse.

Porque si la Patagonia pierde su estatus sanitario, no pierde solo una condición técnica. Pierde mercados, pierde valor y, en última instancia, pierde futuro.

Y eso, en términos productivos, es un costo que ningún sistema puede permitirse.

La entrevista al director de la FUNBAPA, Ing. Pablo De Azevedo se encuentra disponible en todas nuestras plataformas de audio.

Ing.Pablo De Azevedo FUNBAPA
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