Influenza aviar en el Alto Valle: qué implica el caso detectado en Cervantes y cómo prevenir el contagio en aves de traspatio

La confirmación de un caso de influenza aviar de alta patogenicidad en aves de traspatio en la localidad de Cervantes encendió una señal de alerta sanitaria en el Alto Valle. El diagnóstico fue confirmado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, que activó los protocolos de control epidemiológico previstos para este tipo de enfermedades.

Audio de la entrevista a la médica veterinaria ,(INTA; Villa Regina) Monica Felice.

En un territorio donde la cría doméstica de gallinas, patos o pavos forma parte de la vida cotidiana de muchas familias rurales, la noticia generó inquietud. ¿Qué significa realmente la presencia de este virus? ¿Qué riesgos existen y cómo se puede prevenir?

Para responder estas preguntas, Agrovalle dialogó con la médica veterinaria del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en Villa Regina, Mónica Felice, quien aportó una mirada técnica pero profundamente cercana a la realidad de los productores de la región.

Una enfermedad que impacta directamente en la producción

Felice explicó que la principal preocupación que genera la influenza aviar está vinculada al fuerte impacto productivo que provoca en las aves.

“La influenza es una enfermedad viral que afecta directamente la producción. Los animales empiezan a mostrar una disminución en su rendimiento y, en muchos casos, aparecen muertes súbitas”, señaló.

La veterinaria describió que los signos clínicos pueden manifestarse con rapidez. Las aves pueden presentar inflamación en la cabeza, crestas y barbillones, dificultades respiratorias o síntomas neurológicos como descoordinación y temblores. En otros casos aparecen trastornos digestivos o diarreas.

“Es una enfermedad muy rápida. Muchas veces cuando el productor detecta que algo está pasando, la enfermedad ya está manifestándose”, explicó.

En sistemas donde conviven numerosos animales como sucede tanto en explotaciones productivas como en gallineros familiares

el virus encuentra condiciones favorables para propagarse con rapidez.

El rol de las aves silvestres en la transmisión

Uno de los aspectos centrales en la epidemiología de la influenza aviar es la interacción entre aves domésticas y silvestres.

Según Felice, el ingreso del virus a los gallineros suele producirse a través de aves silvestres que buscan alimento o agua.

“Puede suceder incluso en gallineros cerrados. Un gorrión que entra a comer el alimento de las gallinas puede ser la puerta de entrada de la enfermedad”, explicó.

Por esa razón, el principal desafío sanitario consiste en evitar ese contacto.

Prevención en gallineros familiares

Para las familias que crían aves de traspatio, la especialista del INTA recomendó reforzar medidas simples pero efectivas.

La primera consiste en mantener a las aves en espacios protegidos, utilizando mallas o redes antipájaros que impidan el ingreso de aves silvestres.

“La idea es inhabilitar el acceso de especies externas al gallinero, especialmente a los comederos y bebederos, porque allí es donde se produce la interacción que puede desencadenar el contagio”, indicó.

Otra medida clave es la higiene del lugar.

“Hay que limpiar los gallineros, retirar los residuos orgánicos y desinfectar periódicamente las instalaciones. Eso también permite detectar si hubo ingreso de aves externas”, señaló.

La bioseguridad empieza por la ropa

Uno de los aspectos que muchas veces se subestima, según explicó Felice, es el manejo de la ropa de trabajo.

La veterinaria insistió en la importancia de utilizar vestimenta exclusiva para el manejo de los animales.

“Cuando hablamos de ropa no nos referimos solamente al pantalón o la remera. También el calzado forma parte de la bioseguridad”, remarcó.

Y agregó una recomendación que conecta directamente con la vida familiar de los productores.

“No debemos entrar a nuestras casas con la misma ropa que usamos en el gallinero. Esa ropa debe quedar destinada únicamente al manejo de los animales”.

Síntomas que deben encender la alerta

Aunque la mortandad repentina suele ser el signo más evidente de la enfermedad, existen síntomas previos que pueden advertir a los productores.

Entre ellos, Felice mencionó problemas respiratorios, descoordinación, temblores, inflamaciones en crestas o patas y alteraciones digestivas.

Frente a cualquier sospecha, la recomendación es clara: comunicar la situación al SENASA para que intervengan los servicios sanitarios.

Riesgo para las personas y consumo de alimentos

En medio de la preocupación que suele generar este tipo de brotes, la veterinaria también llevó tranquilidad respecto al consumo de alimentos.

“El Ministerio de Salud ha aclarado que la enfermedad no se transmite por el consumo de carne aviar ni de subproductos como los huevos”, explicó.

Tampoco se han registrado casos de transmisión entre personas.

El riesgo sanitario se concentra principalmente en quienes mantienen contacto directo y permanente con aves infectadas, y aun así se reduce considerablemente cuando se aplican medidas básicas de higiene.

“Lavarse las manos, utilizar ropa exclusiva de trabajo y mantener la limpieza del gallinero son acciones fundamentales”, indicó.

Un desafío sanitario que preocupa al sector

La especialista del INTA reconoció que la aparición de nuevos focos genera preocupación en el sector productivo.

“No es la primera vez que aparece. Ya estamos atravesando una segunda oleada y eso preocupa tanto a nivel regional como a nivel país”, advirtió.

En ese contexto, la vigilancia sanitaria, la prevención y la responsabilidad de cada productor resultan determinantes para evitar la propagación del virus.

Felice lo resumió con una idea sencilla pero profunda.

“Tenemos que ser conscientes de la higiene, tanto para proteger nuestra producción como para cuidar a nuestras familias”.

Una tarea colectiva

La influenza aviar recuerda que la sanidad animal no depende solamente de los organismos oficiales o de los técnicos.

En regiones como el Alto Valle, donde conviven sistemas productivos con gallineros familiares, la prevención se construye también en cada chacra y en cada patio rural.

Pequeñas decisiones cotidianas —una malla en el gallinero, una limpieza periódica, un cambio de ropa antes de entrar a la casa— pueden marcar la diferencia entre contener un riesgo sanitario o permitir que una enfermedad se propague.

Y en ese delicado equilibrio entre producción, salud animal y vida rural, la información vuelve a convertirse en una herramienta esencial.

La entrevista a la medica veterinaria del INTA, Monica Felice disponible en todas nuestras plataformas de audio.

Vías de notificación

Cualquier persona puede notificar al Senasa si identifica mortandad, signos nerviosos, digestivos y/o respiratorios en aves silvestres o de corral, a través de los siguientes canales:

En la oficina del Senasa más cercana (personalmente o por teléfono), por Whatsapp al 11 5700 5704; escribiendo un correo electrónico a [email protected], a través del Formulario Avisá al Senasa disponible en nuestro sitio web.

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